Killing Eve (T1)| Voy a ser sutil… es una de las series del año

Que no os engañe su faceta angelical, su vestido de seda o su perfume. Que no os engañe su poderío visual, su formidable e ingenioso guión o su calculado ritmo narrativo. Que no os engañe, no es solo fachada. Es algo más. ‘Killing Eve’ es una de las series del año.

‘Killing Eve’ fue una de las grandes olvidadas de los premios Emmy de este año en el que obtuvo solo dos nominaciones: Mejor Actriz Protagonista de Drama para Sandra Oh y Mejor Guión de Drama. Esta última nominación de forma obligada por el bien de la credibilidad de los premios. Es una pena que una serie no reciba la atención que se merece durante la temporada de premios simplemente porque no es lo bastante popular cuando es capaz de alcanzar un grandísimo nivel consiguiendo que el cuarto capítulo sea una Obra Maestra de la intriga.

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La serie se planta bajo la premisa de que hay una asesina a sueldo que destaca por la meticulosidad de sus métodos, su creatividad y su espontaneidad. Eve (Sandra Oh) es la agente del Servicio Británico que la persigue y que actúa en la trama como su contrapunto: un ratón de oficina que se atreve a salir al trabajo de campo. Las dos jugarán a una persecución al gato y al ratón por distintas ciudades de toda Europa.

La serie es un perfecto juego de contrastes. Dos personajes con dos tonalidades distintas. Una es perfecta, de luz cálida, atractiva, feliz y segura. La otra es todo lo contrario. Resulta ser un perfecto desastre, de luz gris, poco atractiva, desgraciada e insegura. Se puede resumir cuando la serie nos transporta de una soleada y bonita escena de la asesina a un oscuro callejón de Londres repleto de cubos de basura.

Cada capítulo arranca con una escena visualmente atractiva y narrativamente deliciosa. Una secuencia que seduce y engancha. Toda una declaración de intenciones de la serie que consigue brillar en su máximo esplendor en la escena donde Eve describe con sumo lujo de detalles los rasgos faciales de la asesina en un maravilloso primerísimo plano inolvidable.

Sandra Oh y Jodie Comer son el ratón y el gato. Destaca la gran evolución de Eve y lo bien que Sandra Oh reconduce la madurez de su personaje. Sorprende la gran expresividad y descaro de Jodie Comer en el papel de la asesina. Ambas le dan fuerza a un guión ya de por sí magnífico e ingenioso con un humor muy fino y delicado de alta costura, perdón, de alta escritura. El guión está para enmarcarlo en el salón.

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Contiene muchas escenas memorables como los diferentes encuentros entre los dos personajes protagonistas, la persecución a pie de calle en Berlín o la ‘fiesta’ de cumpleaños. La historia te engancha en el sentido de que como espectador no sabes muy bien si quieres que atrapen a la asesina por complicidad con Sandra Oh o si deseas salvarla de los peligros que la acechan por su personalidad tan locamente atractiva.

Inevitablemente acabas empatizando con la psicópata y quieres que le salgan bien las cosas. Todos los capítulos están rodados de forma magistral con un buen pulso del suspense y un fino ritmo de la intriga perfectamente calculado. La fotografía es portentosa.

El episodio de la trampa también está muy bien. La serie da un giro cuando se introduce en la cárcel rusa donde los problemas acechan a las dos por separado y la iluminación se vuelve tenebrosa. Por momentos recuerda al reciente thriller psicológico de ‘Gorrión Rojo’. Se trata de una serie producida por BBC America y que llega a nuestro país de la mano de HBO.

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El nivel de la serie se mantiene en lo más alto durante los ocho episodios de su primera temporada que lleva la firma de su creadora Phoebe Waller-Bridge, para mí todo un descubrimiento. La primera temporada se despide no sin antes enfrentar a su protagonista más letal ante su fiel reflejo en forma de niña de doce años. Una serie que es más inteligente de lo que parece, visualmente exquisita y narrativamente magnífica. Quizá el final desentona un poco con el resto del vestido pero se comprende que se haya permitido una licencia artística para continuar con la historia. Y es que con una serie así uno no quiere quedarse en la primera temporada.

Killing Eve: 8,50/10

PD: ¿He sido muy sutil?

Las distancias | El desencanto de los nuevos treintañeros

‘Las distancias’ arranca bajo la inocente premisa de un grupo de amigos que viaja a Berlín para darle una sorpresa al chaval de la cuadrilla que tuvo que emigrar para buscarse la vida. Aterrizan en un Berlín gris en el pisito de un treintañero que se halla lejos de la vida prometida. El retrato de una generación reflejada en las distancias físicas y emocionales del típico grupo de amigos inseparables.

Cuatro amigos se plantan en Berlín para darle una sorpresa por su cumpleaños al emigrante del grupo. Pronto se disipará la euforia y descubrirán que no llegan en el mejor momento para ninguno de ellos.

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Se trata de un drama generacional de jóvenes treintañeros y en parte una radiografía de la juventud española de los licenciados de aquellos años. Todo eso bañado en un barniz de tonos grises que cuanto más avanza más nublado se pone.

La típica amistad de colegueo de cuatro capullos (más el anfitrión) se transformará en un viaje al interior de sus vidas en el que cada uno esconde una historia incómoda de contar. La historia está sustentada por un magnífico guión que va dejando entrever las distancias, no solo físicas sino emocionales, entre los distintos componentes del grupo de amigos.

Un guión espléndido, cinco actores muy buenos y poco más, con eso la directora y coguionista Elena Trapé demuestra que con muy poco se puede contar una gran historia. Con una fotografía muy trabajada, un uso de la luz muy natural y una puesta en escena muy efectiva que hace que brille el guión y el talento de Elena Trapé.

Una película lleno de sutilezas como la conversación fuera de plano de Alexandra Jiménez, ese momento silencioso cuando llega la chica alemana al piso y los pequeños detalles de las conversaciones que van desgranando las vidas particulares de los personajes.

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El guión brilla en parte también por el gran trabajo de los actores donde destacan Alexandra Jiménez, Miki Esparbé (‘Perdiendo el norte’) y un Isak Férriz muy bueno haciendo de capullo integral.

‘Las distancias’ se alzó como la gran triunfadora del Festival de Málaga al llevarse tres premios: Mejor Película, Mejor dirección y Mejor Actriz para Alexandra Jiménez. Una película que es buena porque golpea en el corazón de la generación de treintañeros que viven en el desencanto de la vida adulta. Especialmente gris y especialmente dramática, ‘Las distancias’ duele por lo cercana que resulta.

Las distancias: 7,25/10

PD: ¡Qué fin de semana tan absurdo!

Yucatán | Maestros del teatro y del disfraz

Rodrigo de la Serna abre la velada como maestro de ceremonias del crucero y nos da la bienvenida a una película llena de humor, muy cercana y con una puesta en escena de lo más teatral. ‘Yucatán’ es una peli sobre dos granujas al puro estilo del cine clásico. Un crucero para dejarse llevar por el encanto de sus personajes.

Dos ladrones maestros del engaño competirán por hacerse con el botín que guarda un hombre al que le acaba de tocar la lotería. Pero el dinero no es lo único que se interpone entre ellos dos también lo hace el amor por la misma mujer. Por otro lado, el señor afortunado no viaja solo sino que se ha traído a toda la familia y, por supuesto, sus yernos andan detrás del dinero del viejo. Todos a la carrera por el dinero mientras se suceden aventuras, números musicales, engaños, estratagemas y mucho buen rollo.

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La película embelesa por la puesta en escena, los disfraces de galán, la pose triste de Luis Tosar y la gran aventura de Casablanca con una gran Toni Acosta que nos representa a todos. A partir de ahí ‘Yucatán’ es una comedia de enredos en el que los ladrones desplegarán sus astutos planes para ganarse la confianza del reciente millonario.

Gusta por contemplar el esfuerzo incansable de los personajes por encandilar con los trajes y las puestas en escena porque más que ladrones parecen maestros del teatro y del disfraz. Es una película que pide a gritos ser un musical.

Rodrigo de la Serna y Luis Tosar son los Rinconete y Cortadillo del director Daniel Monzón que juegan al arte de los ladrones pero con el mismo respeto por las reglas del sindicato de los mangantes que los de la propia obra de Cervantes. Son dos apuestos maestros del engaño y la seducción que por sus poses y su descaro consiguen robarnos más de una sonrisa.

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El reparto lo completa Stephanie Cayo, Joan Pera, Agustín Jiménez y Toni Acosta en una película muy amable sin más pretensiones que la de hacernos disfrutar de un rato muy divertido. Una competencia sana entre ladrones con muy buen rollo con algunos devaneos con lo más comercial pero siempre regresa a buen puerto con las locas aventuras de sus personajes que son lo mejor de la película.

La buena mano del director Daniel Monzón se muestra en la aventura en Brasil manejando el tempo y la situación para conseguir el efecto deseado en cada instante de la acción. Sobre todo viniendo de la desvergonzada aventura de Casablanca, le queda una escena muy resultona.

Una comedia de enredos, un tanto disparatada y con un descaro que encandila. Súbete a ‘Yucatán’, el crucero de las aventuras.

Yucatán: 6,5/10

PD: Como dijo el camarero del Titanic: “sigamos bailando mientras suene la música”.

PD2: Carlos Jean se encarga de pinchar la banda sonora de la película.