Infiltrado en el KKKlan | Tras las trincheras de la comedia con Spike Lee

‘Infiltrado en el KKKlan’ es un drama de humor negro que arranca con dos discursos. El primero con un político ultraconservador y el segundo con un llamado revolucionario afroamericano. El director Spike Lee los contrapone elevando el tono hasta su máximo nivel. Mientras que las exageraciones del blanco son para partirse de risa de puro disparate, el del segundo asusta un poco por tender hacia un lenguaje beligerante. El caso es que las palabras se las lleva el viento y solo quedan los hechos. Y los hechos son que los fanáticos del político apalean y atropellan a los negros y los seguidores del revolucionario son quienes reciben los palos mientras lo rapean.

Se trata de una comedia negra, incómoda, que escuece y que no tendría por qué llevar colgado el molesto cartel de ‘película necesaria’ si no fuera porque Donald Trump, un hombre con ideas a lo David Duke, fuese hoy el presidente de los Estados Unidos.

La película se centra en la atrevida premisa de qué pasaría si un negro se infiltrara en la organización del Ku Klux Klan. Basada en hechos reales, el primer contacto se hace por teléfono así que el protagonista se ve obligado a utilizar a un doble, que se haga pasar por él, para el trabajo de campo. Una historia que camina sobre un guion muy fino pero que no da puntada sin hilo.

Cuando uno está viendo ‘Infiltrado en el KKKlan’ sabe automáticamente que está delante de una gran película. Porque es una comedia incisiva con un guion magnífico. Pero, al mismo tiempo, te va inundando la sensación de que la película no acaba de cuajar. Y eso es porque el director y guionista Spike Lee ha decidido suprimir de la película toda carga dramática. Todo se desarrolla en un tono de comedia incómoda bastante ingeniosa. No se toma un respiro para explorar el drama o la tensión que se puede llegar a vivir al estar infiltrado en semejante organización.

Es una película que se centra en su guion. De esta forma, Spike Lee potencia lo que quiere decir alzando la voz y arrojando algo de luz en esta era de postverdad. Y lo hace en un tono conciliador, de hecho, ya de primeras coloca a un policía negro, con oídos cuasi neutros, en un mitin revolucionario. Es como si el director (negro) quisiera que los espectadores blancos nos infiltrásemos allí a través de él. Y que nos dijera que entiende que aquellos discursos beligerantes llegaran a infundir temor. Porque quién no se haya equivocado nunca que tire la primera piedra.

Es una película con mensaje con un guion muy complejo dado los distintos personajes cada cual con diferentes puntos de vista. Es una comedia negra muy ingeniosa que termina con una bofetada de realidad. Y es que siempre duele más que alguien se ponga a atropellar a la gente (véase los atentados de Charlottesville y las Ramblas de Barcelona, ambos ocurridos en agosto de 2017) que a que te cuenten un chiste que no te guste. No es comparable.

La película da para mucho debate pero aquí lo dejamos. Cuenta con un gran reparto de actores donde destaca el protagonista John David Washington, para mí todo un descubrimiento, Adam Driver y Topher Grace. Sin olvidar, el gran trabajo de fotografía cargado de una bella factura visual.

Infiltrado en el KKKlan’ es una película que arrastra al espectador hacia las trincheras de la comedia, donde recibes los tiros igualmente pero al menos te diviertes contando chistes sobre negros y blancos.

Infiltrado en el KKKlan: 7,50/10

PD: “Me gustó mucho lo que dijiste por teléfono”.

Deadpool 2 | Políticamente incorrecto

La cualidad de Deadpool, más allá de sus superpoderes, es que es capaz de adquirir la forma de ese colega tuyo gamberro con el que pasas horas hablando de las pelis de superhéroes flipando con tal escena o criticando aquella otra. Te envuelve con su desgarbada verborrea llegando a eclipsar, quizás en demasía, el desarrollo de la trama. Lo mejor es que ni siquiera importa porque lo más importante en ‘Deadpool 2’ es pasar un rato divertido con un superhéroe diferente.

La película arranca cuando la tragedia golpea la vida de nuestro protagonista. Una vez supera la fase de autodestrucción trata de seguir adelante trabajando de becario para los X-Men. Va en serio, no es coña. Todo cambia cuando decide ayudar a un chaval en apuros cuya cabeza está a punto de estallar. Me ha salido una sinopsis un poco enigmática pero no quería que se me colara ningún spoiler y así no reventar el elemento sorpresa del principio. Vaya, es justo lo que acabo de hacer.

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Como os podéis imaginar Deadpool vuelve a romper la cuarta pared y habla a los espectadores como si fuera otro fan más de las sagas de superhéroes. Atiza por igual a sagas ajenas y a las propias lo que resulta muy divertido e inevitablemente te arranca desde una leve sonrisa de complicidad hasta la más pura carcajada. Sabe conectar muy bien con su público porque toma lo que más gustó de la primera y lo eleva a la máxima potencia. Y la cosa funciona muy bien.

Aunque no deja de echarse de menos un poco más de altura a la hora de continuar con la trama. La historia de esta secuela de ‘Deadpool’ es bastante sencilla con un giro de guión al final bastante forzado. Y es que el guión resulta de lo más ingenioso hasta que el final se vuelve un poco desconcertante. Si en ‘Noche de juegos’ disfrutamos de los chistes de la era Trump ahora con ‘Deadpool 2’ escuchamos la réplica, bajo la batuta de la Fox, con ese villano que se trae un aire al presidente y que, por momentos, parece que quiere funcionar como lavado de imagen.

Algo que chirría bastante con lo visto hasta entonces riéndose de todo el mundo sin importarle un carajo ni nada ni nadie hasta que llegamos al final donde se posiciona y toma partido. Lo cual, no resulta coherente con el resto de la película. Sin olvidar el repetitivo chiste sobre el racismo que lleva implícitamente una marcada intencionalidad. Es como si estuviéramos pasando un rato agradable con un personaje que presume de ir por libre y de pronto te cortasen la película con una serie de anuncios de propaganda, resulta chirriante.

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Protagonizada por Ryan Reynolds, que participa en el guión, y destaca entre los secundarios Zazie Beetz (‘Atlanta’) con un personaje muy particular y con el que se relaciona la buena fortuna como otro superpoder. Resulta muy original e interesante porque en ese tema hay mucha tela que cortar. Por supuesto, los efectos especiales son brutales con esas escenas donde se detiene el tiempo que son espectaculares.

‘Deadpool 2’ es una película de superhéroes que se mofa de las películas de superhéroes. Incluso Ryan Reynolds se ríe de Ryan Reynolds. Partiendo de esa premisa de comedia de acción desenfadada y políticamente incorrecta, ‘Deadpool 2’ resulta irresistible.

Deadpool 2: 6,5/10

PD: Ese momento de Zazie Beetz corriendo al trote mientras un coche sobrevuela su cabeza.

PD2: Tráiler con frases inéditas de la película.