Seminci 63: Border | La fea soledad del Troll

Una agente de aduanas tiene, literalmente, un olfato especial para detectar mercancías sospechosas en las maletas. Mercancías que van desde las habituales sustancias ilegales hasta tarjetas de memorias de dudoso contenido que como todo el mundo sabe no huelen a nada. Pues esta mujer las huele con la nariz. Y es que la protagonista huele las emociones de la gente como la culpa, la vergüenza o la ira de las personas. Así es ‘Border’.

03 ALI ABBASI - GRANS

La mujer protagonista es un freak que parece sacada de la mítica película de ‘La parada de los monstruos’. Vive en una cabaña en el bosque con un hombre que la trata mal y solo se siente libre cuando sale a la naturaleza a respirar el aire puro. La mujer no es consciente de su vida hasta que conoce a otro como ella que le hace plantearse si es feliz, si la gente la trata bien y si hay más como ellos cuál es su lugar en el mundo.

La película comienza de forma muy prometedora aunque se va diluyendo a medida que avanza. Nos mete de lleno en el punto de vista de la protagonista atravesando su coraza hasta llegar a su más cruda soledad. Y es ahí cuando emociona.

Se trata de una película del antiguo género freaks que muestra una realidad deformada y que llega a alcanzar momentos de deformada belleza. Es una película para valientes que tiene cierta función social por hablar de la realidad y los sentimientos de las personas trans. Una película diferente con un puntito de Luis Buñuel que le hace muy interesante.

Border: 6,50/10

PD: Un breve fragmento de esta producción sueca.

Un café con spoilers: ‘Girl’ | La chica que soñaba con llegar a ser una mujer

Lara es una chica de quince años que se presenta a las pruebas de acceso de una de las escuelas de ballet más importantes del país. Lara, al igual que otras muchas chicas de su edad, sueña con llegar a convertirse en una bailarina profesional. Puede parecer una chica normal pero Lara ha nacido con el cuerpo de un chico y tiene un gran problema del que no quiere hablar. Así arranca ‘Girl’, la película sensación de la temporada.

‘Girl’ es de una sutileza y de una sensibilidad extraordinaria. El director nos abre la puerta de la vida de la protagonista, tanto la pública como en su faceta más íntima, a través de una cámara sutil e inquieta que no para de narrar con las imágenes. Relata la vida de Lara con mucho tacto y, como espectadores, nos mete de lleno en la cabeza de la protagonista para hacernos sentir lo que ella siente.

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La vida de Lara no es fácil. Siente la presión lógica de los profesores de la escuela de ballet pero también la incomprensión de los compañeros, de la sociedad y hasta de algunos miembros de su familia. Aquella frase de la madre, que la llega a repetir como tres veces, que la sentimos como cae con la fuerza de un martillo sobre la autoestima de la protagonista.

Esa es la gran virtud de la película. Coloca al gran público, por lo general desconocedor (yo incluido) del drama que viven las chicas como Lara, para que conozcamos de primera persona lo que sienten cuando hablamos despreocupadamente y expresamos alguna frase a la ligera sin darnos cuenta de lo mucho que le puede afectar. La película nos pone en el lugar de Lara. ‘Girl’ es un ejercicio para aprender a empatizar con ella.

Creo que la película va dirigida, sobre todo, al gran público para que aprendamos a empatizar con esta problemática. La película arroja luz sobre los, digamos, ‘micromachismos’ pero dirigidos a las personas transexuales. De verdad, esas frases que son microhumillaciones gratuitas, y que muchas veces las decimos sin pensar y desde el más puro desconocimiento, aquí en la película se iluminan como luciérnagas en la oscuridad para advertirnos de su poder destructivo. Por eso creo que ver esta película nos enriquece como personas y nos ayuda a comprender.

La película nos muestra dos formas de presionar: la que busca un uso recreativo (aquella para echarse unas risas) como la de algunas compañeras, y la que inspira para madurar, como la de la profesora que sabe medir la intensidad de la presión y que termina fundiéndose en un abrazo. Son algunos de los momentos memorables de la película como la relación que tiene con su padre. Una relación sana y muy comunicativa. Pero con límites. Porque ella no deja de ser una chica de quince años ansiosa de cotilleos inocentes y su padre, divorciado, no deja de ser un señor de mediana edad que no es muy dado a compartir sus sentimientos.

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Por eso, aunque la relación que tiene Lara con su padre es de absoluto cariño y comprensión, no resulta suficiente para ella. Necesita la figura de una amiga para compartir confidencias. Lo bueno de la película es que no trata a su protagonista como a una santa y el resto son malos. Sino que ella misma respira de muchos matices y no se arruga para que la chica protagonista pueda llegar a parecer, y lo parece, que en algún momento de la película la chica resulta un poco cría llorona porque lo tiene todo y la vida no la trata del todo mal como para sentirse insatisfecha y sin embargo lo está.

Ese es el segundo punto de la película. Lara trabaja duro para convertirse en una gran bailarina de ballet y al mismo tiempo se somete a un cambio de sexo. El problema es que, como cualquier joven adolescente, le puede la impaciencia y quiere convertirse inmediatamente en una mujer.

Por supuesto que Lara es una chica valiente y fuerte pero, como todos en la vida, pasa por momentos de debilidad emocional. Vive por momentos de humillación como la escena de la noche de chicas, que el director aborda en un tono muy comedido, y que sin que ella se dé cuenta forma parte del proceso de madurez de una persona.

La frase del padre: “Yo veo a una chica. Pero tú quieres ser una mujer. Y esto no funciona así [no se consigue de repente sino que conlleva un proceso de madurez]” es realmente la clave de la película. Y continúa: “¿Acaso crees que yo me convertí en un hombre de la noche a la mañana?”. Por otro lado, da gusto verla en los breves momentos en los que lleva a su hermano pequeño al colegio. Es donde se siente más segura y orgullosa de ser ella misma. Se siente en plenitud.

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Contiene momentos muy memorables como el que vive sumergida en la piscina, que el director nos presenta en un tono como de sueño, donde la chica se queda al margen mirando lo que ella desea ser o cuando termina sentada en el patio de butacas viendo lo que ella quiere ser o la secuencia donde la chica pierde la confianza de bailar o, por supuesto, el gran final tan doloroso.

‘Girl’ es una película de una gran sensibilidad que aborda con una pasmosa sencillez un tema muy difícil de tratar. Y lo hace de forma brillante. Se trata de una ópera prima de Lukas Dhont donde la acción se va sucediendo de forma natural. Una película absolutamente imprescindible que a mí me ha ayudado a comprender muchas cosas de las personas trans pero también ha arrojado luz sobre mi ignorancia en este tema. Una película que te enseña a escuchar. Bravo. No se la pierdan.

Girl: 8,25/10

PD: -¿Eres su hermana? –Sí, lo soy.

La forma del agua | Érase una vez Guillermo del Toro

Guillermo del Toro vuelve a dar con la tecla para emocionarnos con un cuento, para nada infantil, sobre las emociones e imperfecciones que conforman el alma de las personas. Aunque cargada de romanticismo la película es más oscura de lo que pueda parecer a simple vista. En una escala cromática ‘La forma del agua’ se sitúa más cerca de Darth Vader que de una colorida tarta de fresa.

Ambientada en la oscura Guerra Fría, una señora de la limpieza (Sally Hawkins) entabla una amistad con una desconocida bestia marina que se encuentra recluida en un búnker. Mientras la extraña criatura aguarda a que los americanos se decidan qué hacer con ella, los soviéticos planean secuestrarlo aunque no serán los únicos que intenten llevar a cabo esa complicada tarea.

Sobra decir que la mujer de la limpieza es muda porque en el universo imperfecto de Guillermo del Toro quién no tenga algún que otro defectillo es porque no es humano. No importa si alguien pierde el habla o el pelo. Da igual que sea un espía ruso o un horripilante bicho marino arrancado de las profundidades del océano. Ni tan siquiera el color de la piel importa. Cómo si ser blanco o negro fuera a ser considerado un defecto de fábrica. Ni mucho menos. La belleza tiene que ver con el alma que habita bajo nuestra piel.

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La mirada de Guillermo del Toro es un chorro de Luz en el océano de tinieblas en el que vive sumergida la película. Los personajes principales son estrellas que brillan en ese mar de sombras donde los antagonistas amenazan, cuál agujeros negros, con apagar la luz de los que se atreven a brillar. Por su parte, los protagonistas son seres sencillos que llevan una vida propia, trabajan y se emocionan al escuchar una canción o al ver una película. No eligen de quiénes se enamoran y siguen sus impulsos aún sabiendo que los meterán en problemas.

El director mexicano sustituye los efectos especiales por la Verdad. Una verdad analógica, fría, tenebrosa y maquiavélica capaz de helarte el corazón. Un auténtico duelo entre la Luz y la Oscuridad de la que sale ganando el Romanticismo. Y es que la deliciosa banda sonora de Alexandre Desplat está para hincharse a llorar pañuelo en mano (con esos ecos que recuerdan a ‘Up’).

En la película predomina el color gris tanto en los decorados como en el vestuario. Destaca el uso de la ropa desaliñada de la protagonista, vestida así ni siquiera se intuye que debajo de esos harapos se pueda esconder tanta belleza. Sin olvidar la metáfora de la pastelería, la historia del espía y el guiño al Torrente de Santiago Segura. ‘La forma del agua’ abarca tantos temas como personajes tiene.

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Protagonizada por un reparto de fantasía encabezado por Sally Hawkins (‘Paddington’), Michael Shannon (‘Animales nocturnos’), Octavia Spencer (‘Figuras ocultas’), Richard Jenkins (‘A dos metros bajo tierra’), Michael Stuhlbarg (‘Boardwalk Empire’) y Doug Jones (‘El laberinto del Fauno’). Todos ellos humanizan las imperfecciones de sus personajes incluyendo el momento de duda de Shannon.

La forma del agua’ es una película que habla de las imperfecciones, las emociones y de las personas. La eterna historia de la Luz y la Oscuridad como dos fuerzas opuestas donde solo puede triunfar el Amor.

La forma del agua: 8/10

PD: Hay tanta agua que acabarás empapado

PD2: El espectáculo con el que El Circo del Sol ha homenajeado a ‘La forma del agua’ en los Baftas.