Las distancias | El desencanto de los nuevos treintañeros

‘Las distancias’ arranca bajo la inocente premisa de un grupo de amigos que viaja a Berlín para darle una sorpresa al chaval de la cuadrilla que tuvo que emigrar para buscarse la vida. Aterrizan en un Berlín gris en el pisito de un treintañero que se halla lejos de la vida prometida. El retrato de una generación reflejada en las distancias físicas y emocionales del típico grupo de amigos inseparables.

Cuatro amigos se plantan en Berlín para darle una sorpresa por su cumpleaños al emigrante del grupo. Pronto se disipará la euforia y descubrirán que no llegan en el mejor momento para ninguno de ellos.

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Se trata de un drama generacional de jóvenes treintañeros y en parte una radiografía de la juventud española de los licenciados de aquellos años. Todo eso bañado en un barniz de tonos grises que cuanto más avanza más nublado se pone.

La típica amistad de colegueo de cuatro capullos (más el anfitrión) se transformará en un viaje al interior de sus vidas en el que cada uno esconde una historia incómoda de contar. La historia está sustentada por un magnífico guión que va dejando entrever las distancias, no solo físicas sino emocionales, entre los distintos componentes del grupo de amigos.

Un guión espléndido, cinco actores muy buenos y poco más, con eso la directora y coguionista Elena Trapé demuestra que con muy poco se puede contar una gran historia. Con una fotografía muy trabajada, un uso de la luz muy natural y una puesta en escena muy efectiva que hace que brille el guión y el talento de Elena Trapé.

Una película lleno de sutilezas como la conversación fuera de plano de Alexandra Jiménez, ese momento silencioso cuando llega la chica alemana al piso y los pequeños detalles de las conversaciones que van desgranando las vidas particulares de los personajes.

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El guión brilla en parte también por el gran trabajo de los actores donde destacan Alexandra Jiménez, Miki Esparbé (‘Perdiendo el norte’) y un Isak Férriz muy bueno haciendo de capullo integral.

‘Las distancias’ se alzó como la gran triunfadora del Festival de Málaga al llevarse tres premios: Mejor Película, Mejor dirección y Mejor Actriz para Alexandra Jiménez. Una película que es buena porque golpea en el corazón de la generación de treintañeros que viven en el desencanto de la vida adulta. Especialmente gris y especialmente dramática, ‘Las distancias’ duele por lo cercana que resulta.

Las distancias: 7,25/10

PD: ¡Qué fin de semana tan absurdo!

Noche de juegos | Medio en serio, medio en broma y viceversa

Jason Bateman y Rachel McAdams son una feliz pareja aficionada a los juegos que cada semana organizan en su casa una noche de juegos con sus amigos. Juegan al trivial, al pictionary o a lo que surja. Ambos son muy competitivos y se compenetran a la perfección, juntos forman el equipo perfecto. Hasta que un día les proponen jugar a una especie de juego de rol tipo cluedo con un asesinato de pega al que los jugadores deben dar con el asesino de pega, o eso parece. Porque en ‘Noche de juegos’ cuesta saber lo que es real y lo que no.

Noche de juegos’ es una comedia inteligente, divertidísima para reír carcajadas. La película juega con los espectadores dejándoles con la intriga hasta el final de si lo que sucede en pantalla es real o si todo forma parte de un juego. Sea la opción que sea lo que está claro es que hay humor absurdo y diálogos ingeniosos.

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No es una película para pensar sino para dejarse llevar por el devenir de los acontecimientos y por los diálogos divertidos y atropellados. Seguramente al repasar toda la trama tenga alguna laguna o carezca de cierta lógica narrativa pero es lo de menos porque la película viene a ser una fiesta. Y siempre hay lagunas al día siguiente de una fiesta.

En ‘Noche de juegos’ todo es medio en broma pero toma un cariz serio cuando abarca el conflicto fratricida que tiene el protagonista. En realidad la película es todo un viaje interior para el personaje de Jason Bateman para descubrir quién es y lo que realmente quiere de la vida. Porque más allá de los chistes, ‘Noche de juegos’ guarda un trasfondo muy interesante sobre la madurez y los nuevos adultos.

El guión es una montaña rusa que encadena chistes y situaciones absurdas con momentos verdaderamente interesantes y reflexivos. Ese es el espíritu de la película, que todo va hilado medio en serio y medio en broma. Un doble juego muy divertido donde caben los chistes de la era Trump y un montón de referencias y caídas cinéfilas.

Me parece memorable la escena de la persecución dentro de la casa a cuenta del huevo de Fabergé. Sorprende porque han apostado fuerte por la producción que no suele ser muy habitual en un género como la comedia. Protagonizada por Jason Bateman (‘Fiesta de empresa’) y Rachel McAdams, que desmelena toda su vis cómica, juntos forman una pareja cómica perfecta. Es como si uno terminara los chistes del otro. Geniales. Junto con un Kyle Chandler que empieza a bordar su papel de secundario de lujo y el cameo de Jeffrey Wright a lo ‘Westworld’.

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Bajo la premisa de que todo va medio en serio y medio en broma los personajes se atreven con todo desde vacilar a unos matones hasta colarse en la fiesta privada de un capo de la mafia. Cuentan con la inestimable ayuda de una serie de casualidades que bien podrían ser ofrecidas por el juego de rol, por el guión o porque, bajo el prisma del juego, veían en cada situación una oportunidad de avanzar.

Noche de juegos’ puede ser una comedia ingeniosa o de humor absurdo o un ligero drama existencial o una película sin sentido ni lógica. Porque una noche de juegos es todo lo que tú quieres que sea. Esta película depende del jugador, depende de ti.

Noche de juegos: 7/10

PD: “Ve a por la fruta”.