Un café con spoilers: Ha nacido una estrella | El alma rota del artista por Bradley Cooper

Nos encantan las historias de quiénes luchan por conseguir sus sueños. Te cuentan cómo alguien con cierto talento, muchas horas trabajadas, constancia, un poquito de locura y una pizca de suerte consigue alcanzar el sueño de convertirse en una estrella de la música. Pero lo que no te cuentan es lo que sucede cuando se apagan los focos, lo que hay detrás del escenario, la soledad, las horas bajas del artista, la historia del juguete roto. Bradley Cooper te lo cuenta en ‘Ha nacido una estrella’ con Lady Gaga.

Lo que más llama la atención de la sinopsis oficial de la película es que Lady Gaga interpreta a una artista emergente de la música. Qué digo emergente, aficionada. Un artista consagrado (Bradley Cooper) sale una noche a tomar algo y se la encuentra actuando en un bar de copas. Pese a su estado de embriaguez él cree haber encontrado a la próxima Lady Gaga.

Es como encontrar la aguja en el pajar. La película arranca con la emoción y el estilo vibrante de quién descubre a Lady Gaga entre la multitud sin que ella misma sepa todavía que es Lady Gaga. Un comienzo que hace soñar con imágenes icónicas, improvisadas noches de ensueño e inolvidables saltos al vacío.

Mientras la muchacha se deja llevar por el momento, su nuevo padrino en el mundo de la música le llenará la cabeza de grandes frases positivas que no harán otra cosa que afianzar su confianza en ella misma. Sin embargo, como espectador uno no sabe si detrás de todas esas frases tan profundas se esconde el noble objetivo de ligar o si esconden algo más. La película toma la vertiente de indagar en la maltratada alma del músico alcohólico.

El personaje de Lady Gaga se convierte en una estrella emergente con sus convicciones, sus dudas y sus inquietudes plasmadas en un papel. Mientras, la película muestra más atención a la estrella en decadencia que se convierte en un agujero negro y el riesgo que somete a quiénes se acerquen de arrastrarles con él hacia lo más hondo del pozo de la penumbra. Y sin embargo, puede estar tirado en la lona acariciando el KO y tener un momento de destello como su primer acorde, tan chispeante, con la guitarra en la actuación de ‘Pretty Woman’.

Una secuencia que arranca con un golpe que va directo a las costillas del personaje y que evoluciona hacia un patetismo que, al final, el golpe emocional se lo lleva el espectador. Bradley Cooper muestra las arrugas de su personaje a través del diálogo y entre las rendijas deja entrever una pequeña parte de su alma rota. Se atreve a no ser amable con su propio personaje pero sí que llega a ser justo con él.


El director Bradley Cooper decide evitar los flashbacks para construir su personaje a través de lo que dice y lo que hace sugiriendo que la opinión que tiene él mismo de su propio pasado puede no coincidir con la realidad. Por lo que la película resulta muy benévola con el personaje de Sam Elliot. Destaca la sensación que despierta algunas frases dichas por el protagonista que llegan al espectador como los lejanos ecos de un flashback, el de un niño que juega despreocupado con su trineo visto hace una eternidad en alguna de esas pelis antiguas de blanco y negro.

Se trata del debut en la dirección de Bradley Cooper y lo hace con una historia sobre el lado oscuro del éxito y los juguetes rotos. Una película sobre el mundo de la música que es para estar agradecido. Cuenta con una fotografía impecable, a veces demasiada, la construcción del relato parece un poco encorsetada y le falta cierta fluidez. Pero para ser una ópera prima resulta bastante prometedora y causa mucha curiosidad. Está protagonizada por el propio Bradley Cooper que está sensacionalmente duro y vulnerable dejando ver hasta las entrañas, y por Lady Gaga que brilla con un personaje cargado de emociones. Una interpretación que a mitad de la película te olvidas de la figura de Lady Gaga y solo queda su personaje. Acompañados por Sam Elliott (‘Deadwood’).

Estamos ante un drama romántico con carácter. El del carácter de un artista atormentado en decadencia, el retrato de un Van Gogh del Siglo XXI. Una nueva versión de ‘Ha nacido una estrella’ deslumbrante y emotiva donde se disfruta mucho de la música y se sufre con sus personajes. Una película que te acompañará durante meses.

Ha nacido una estrella: 7,50/10

PD: “Como no escarbes en tu alma…”

PD2: Shallow, de Lady Gaga y Bradley Cooper.

PD3: Maybe it’s time, Bradley Cooper

PD4: Look what I found, Lady Gaga

PD5: Always remember us this way, Lady Gaga

PD6: I’ll never love again, Lady Gaga

Yucatán | Maestros del teatro y del disfraz

Rodrigo de la Serna abre la velada como maestro de ceremonias del crucero y nos da la bienvenida a una película llena de humor, muy cercana y con una puesta en escena de lo más teatral. ‘Yucatán’ es una peli sobre dos granujas al puro estilo del cine clásico. Un crucero para dejarse llevar por el encanto de sus personajes.

Dos ladrones maestros del engaño competirán por hacerse con el botín que guarda un hombre al que le acaba de tocar la lotería. Pero el dinero no es lo único que se interpone entre ellos dos también lo hace el amor por la misma mujer. Por otro lado, el señor afortunado no viaja solo sino que se ha traído a toda la familia y, por supuesto, sus yernos andan detrás del dinero del viejo. Todos a la carrera por el dinero mientras se suceden aventuras, números musicales, engaños, estratagemas y mucho buen rollo.

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La película embelesa por la puesta en escena, los disfraces de galán, la pose triste de Luis Tosar y la gran aventura de Casablanca con una gran Toni Acosta que nos representa a todos. A partir de ahí ‘Yucatán’ es una comedia de enredos en el que los ladrones desplegarán sus astutos planes para ganarse la confianza del reciente millonario.

Gusta por contemplar el esfuerzo incansable de los personajes por encandilar con los trajes y las puestas en escena porque más que ladrones parecen maestros del teatro y del disfraz. Es una película que pide a gritos ser un musical.

Rodrigo de la Serna y Luis Tosar son los Rinconete y Cortadillo del director Daniel Monzón que juegan al arte de los ladrones pero con el mismo respeto por las reglas del sindicato de los mangantes que los de la propia obra de Cervantes. Son dos apuestos maestros del engaño y la seducción que por sus poses y su descaro consiguen robarnos más de una sonrisa.

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El reparto lo completa Stephanie Cayo, Joan Pera, Agustín Jiménez y Toni Acosta en una película muy amable sin más pretensiones que la de hacernos disfrutar de un rato muy divertido. Una competencia sana entre ladrones con muy buen rollo con algunos devaneos con lo más comercial pero siempre regresa a buen puerto con las locas aventuras de sus personajes que son lo mejor de la película.

La buena mano del director Daniel Monzón se muestra en la aventura en Brasil manejando el tempo y la situación para conseguir el efecto deseado en cada instante de la acción. Sobre todo viniendo de la desvergonzada aventura de Casablanca, le queda una escena muy resultona.

Una comedia de enredos, un tanto disparatada y con un descaro que encandila. Súbete a ‘Yucatán’, el crucero de las aventuras.

Yucatán: 6,5/10

PD: Como dijo el camarero del Titanic: “sigamos bailando mientras suene la música”.

PD2: Carlos Jean se encarga de pinchar la banda sonora de la película.

El Gran Showman | El sueño de Hugh Jackman

Hugh Jackman se pone el traje de maestro de ceremonias para presentarnos a la tropa de la parada de los monstruos en un musical demasiado amable acerca de cumplir los sueños y el miedo al diferente. Por supuesto, ‘El Gran Showman’ hace honor a su título y el espectáculo de bailes, luz y sonido está garantizado.

Basada en la historia real de Phineas T. Barnum. La película deja a un lado el biopic para centrarse en el ascenso al éxito de un empresario circense (Hugh Jackman) que tuvo la idea de montar un show que mostrase al público las peculiaridades de un grupo de bichos raros rechazados por la sociedad. En el camino se van sucediendo una serie de número musicales bastante ágiles que da como resultado una película muy entretenida.

El Gran Showman’ se aleja de la imagen tenebrosa a la que se asocia a los freaks y los presenta como si fueran las estrellas de un espectáculo pop. Evita caer en el drama subrayando el tono dulce de las canciones y un buenrollismo un tanto exagerado. Se echa en falta ahondar en las miserias de los personajes y sus vidas estrafalarias. Elude entrar en el conflicto racial (tan actual hoy en día con Trump) y lo reduce todo a la mera cuestión social de los protagonistas.

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El resultado es un producto comercial bastante entretenido que invita a soñar. Su gran baza son los números musicales con coreografías imposibles, piruetas de cámara y unos escenarios de ensueño para enamorar al personal. Incluso desliza unas cuantas elipsis de fantasía que son un puro regalo visual. Toda la pirotecnia artística es una delicia para los sentidos. En todo momento, ‘El Gran Showman’ deja claro que su única intención es la de hacer disfrutar de un momento mágico. Y lo consigue.

Hugh Jackman lleva la batuta del circo y da gusto ver cómo disfruta cual chiquillo con cada canción. Le acompañan Michelle Williams, Zac Efron y Zendaya manteniendo el nivel bien alto. Y Rebecca Ferguson afianzando su carrera con un breve pero intenso papel.

Contiene actuaciones memorables como la de ‘This is me’, canción nominada al Globo de Oro y automáticamente apuntada a la playlist. Por momentos, la película gusta porque recuerda fragmentos de otras obras como ‘Birdman’, ‘Juego de Tronos’ o ‘La La Land’. Por supuesto, ‘El Gran Showman’ es de esas películas para disfrutar en la pantalla gigante del cine.

El Gran Showman: 5,5/10

PD: Se reirán de todos modos…

 

PD2: En 2014 le pidieron a Hugh Jackman que presentara los Tony (los Oscar del teatro) y así abrió la gala… dando saltitos como Bobby Van en ‘Small Town Girl’ (1953). Este tío nació para el teatro.