Verano del 84 | Los misterios que se esconden tras las cortinas

Años 80, años de ‘Los Goonies’, de recorrer el vecindario en bicicleta, de salir en busca de aventuras. Un escenario perfecto para que un chaval de quince años eche a volar su imaginación y sus ganas de resolver misterios. Sus inseparables amigos le acompañarán en una aventura donde el mayor misterio serán ellos mismos. Una vuelta nostálgica al verano ochentero más juvenil, así es ‘Verano del 84’.

Un chaval, amante de la ufología, cree que su vecino policía es en realidad el asesino en serie que andan buscando por televisión. Como ya de antemano sabe que no le van a creer, el joven reúne a sus amigos para que juntos puedan encontrar indicios que confirmen su aventurada teoría.

Lo más interesante de la película no es el misterio del asesino sino las conversaciones de los cuatro amigos protagonistas. A través de lo que dicen iremos descubriendo lo que realmente se les pasa por la cabeza; y por sus silencios, las emociones que esconden. Porque hay cosas de las que no podemos hablar ni a los mejores amigos. Y esas se esconden tras las cortinas.

Porque detrás de las cortinas de las ventanas de las casas se puede esconder un asesino en serie pero también el divorcio de tus padres, el abandono y la soledad, la violencia doméstica o la extraña obsesión por los extraterrestres a lo Iker Jiménez. Y a su manera, cada cosa es importante.

La pandilla de chavales que aún están en esa edad de jugar al ‘polis y cacos’ por en medio del pueblo pero que todavía no han resuelto ese gran misterio de los chicos adolescentes: hablarle a las chicas. Y claro, son muchos misterios para resolverlos todos en un mismo verano.

‘Verano del 84’ es entretenida y con muchos guiños nostálgicos de los ochenta. Lo que pasa es que la tensión dramática se va desvaneciendo a lo largo del metraje y no consigue involucrar tanto al espectador como debiera. Sin embargo, debido a esa falta de pulso narrativo la película gana y sorprende (para bien) en sustos inesperados propios del género de terror. La película está bien y mejora al final, sobre todo, cuando los directores de la cinta se toman una licencia creativa para jugar a un polis y cacos más crudo y real.

La película desarrolla una historia de intriga y de aventuras adolescentes con toques del cine de terror. ‘Verano del 84’ es amena, es una vuelta a ‘Los Goonies’ y a los chavales de ‘Stranger Things’ que gustará más por conocer a los jóvenes protagonistas y sus dramas y misterios que por la intriga de descubrir al asesino.

Hay muchos misterios que rodean a un quinceañero de los ochenta con una bici y una gran imaginación. El gran misterio no es el asesino en serie que acecha al barrio, que también, sino los amigos del prota y la gente que le rodea. Le ayudarás a descubrirlos con ‘Verano del 84’.

Verano del 84: 6,50/10

PD: Por eso se inventaron las cortinas.

Un café con spoilers: ‘Girl’ | La chica que soñaba con llegar a ser una mujer

Lara es una chica de quince años que se presenta a las pruebas de acceso de una de las escuelas de ballet más importantes del país. Lara, al igual que otras muchas chicas de su edad, sueña con llegar a convertirse en una bailarina profesional. Puede parecer una chica normal pero Lara ha nacido con el cuerpo de un chico y tiene un gran problema del que no quiere hablar. Así arranca ‘Girl’, la película sensación de la temporada.

‘Girl’ es de una sutileza y de una sensibilidad extraordinaria. El director nos abre la puerta de la vida de la protagonista, tanto la pública como en su faceta más íntima, a través de una cámara sutil e inquieta que no para de narrar con las imágenes. Relata la vida de Lara con mucho tacto y, como espectadores, nos mete de lleno en la cabeza de la protagonista para hacernos sentir lo que ella siente.

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La vida de Lara no es fácil. Siente la presión lógica de los profesores de la escuela de ballet pero también la incomprensión de los compañeros, de la sociedad y hasta de algunos miembros de su familia. Aquella frase de la madre, que la llega a repetir como tres veces, que la sentimos como cae con la fuerza de un martillo sobre la autoestima de la protagonista.

Esa es la gran virtud de la película. Coloca al gran público, por lo general desconocedor (yo incluido) del drama que viven las chicas como Lara, para que conozcamos de primera persona lo que sienten cuando hablamos despreocupadamente y expresamos alguna frase a la ligera sin darnos cuenta de lo mucho que le puede afectar. La película nos pone en el lugar de Lara. ‘Girl’ es un ejercicio para aprender a empatizar con ella.

Creo que la película va dirigida, sobre todo, al gran público para que aprendamos a empatizar con esta problemática. La película arroja luz sobre los, digamos, ‘micromachismos’ pero dirigidos a las personas transexuales. De verdad, esas frases que son microhumillaciones gratuitas, y que muchas veces las decimos sin pensar y desde el más puro desconocimiento, aquí en la película se iluminan como luciérnagas en la oscuridad para advertirnos de su poder destructivo. Por eso creo que ver esta película nos enriquece como personas y nos ayuda a comprender.

La película nos muestra dos formas de presionar: la que busca un uso recreativo (aquella para echarse unas risas) como la de algunas compañeras, y la que inspira para madurar, como la de la profesora que sabe medir la intensidad de la presión y que termina fundiéndose en un abrazo. Son algunos de los momentos memorables de la película como la relación que tiene con su padre. Una relación sana y muy comunicativa. Pero con límites. Porque ella no deja de ser una chica de quince años ansiosa de cotilleos inocentes y su padre, divorciado, no deja de ser un señor de mediana edad que no es muy dado a compartir sus sentimientos.

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Por eso, aunque la relación que tiene Lara con su padre es de absoluto cariño y comprensión, no resulta suficiente para ella. Necesita la figura de una amiga para compartir confidencias. Lo bueno de la película es que no trata a su protagonista como a una santa y el resto son malos. Sino que ella misma respira de muchos matices y no se arruga para que la chica protagonista pueda llegar a parecer, y lo parece, que en algún momento de la película la chica resulta un poco cría llorona porque lo tiene todo y la vida no la trata del todo mal como para sentirse insatisfecha y sin embargo lo está.

Ese es el segundo punto de la película. Lara trabaja duro para convertirse en una gran bailarina de ballet y al mismo tiempo se somete a un cambio de sexo. El problema es que, como cualquier joven adolescente, le puede la impaciencia y quiere convertirse inmediatamente en una mujer.

Por supuesto que Lara es una chica valiente y fuerte pero, como todos en la vida, pasa por momentos de debilidad emocional. Vive por momentos de humillación como la escena de la noche de chicas, que el director aborda en un tono muy comedido, y que sin que ella se dé cuenta forma parte del proceso de madurez de una persona.

La frase del padre: “Yo veo a una chica. Pero tú quieres ser una mujer. Y esto no funciona así [no se consigue de repente sino que conlleva un proceso de madurez]” es realmente la clave de la película. Y continúa: “¿Acaso crees que yo me convertí en un hombre de la noche a la mañana?”. Por otro lado, da gusto verla en los breves momentos en los que lleva a su hermano pequeño al colegio. Es donde se siente más segura y orgullosa de ser ella misma. Se siente en plenitud.

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Contiene momentos muy memorables como el que vive sumergida en la piscina, que el director nos presenta en un tono como de sueño, donde la chica se queda al margen mirando lo que ella desea ser o cuando termina sentada en el patio de butacas viendo lo que ella quiere ser o la secuencia donde la chica pierde la confianza de bailar o, por supuesto, el gran final tan doloroso.

‘Girl’ es una película de una gran sensibilidad que aborda con una pasmosa sencillez un tema muy difícil de tratar. Y lo hace de forma brillante. Se trata de una ópera prima de Lukas Dhont donde la acción se va sucediendo de forma natural. Una película absolutamente imprescindible que a mí me ha ayudado a comprender muchas cosas de las personas trans pero también ha arrojado luz sobre mi ignorancia en este tema. Una película que te enseña a escuchar. Bravo. No se la pierdan.

Girl: 8,25/10

PD: -¿Eres su hermana? –Sí, lo soy.

Killing Eve (T1)| Voy a ser sutil… es una de las series del año

Que no os engañe su faceta angelical, su vestido de seda o su perfume. Que no os engañe su poderío visual, su formidable e ingenioso guión o su calculado ritmo narrativo. Que no os engañe, no es solo fachada. Es algo más. ‘Killing Eve’ es una de las series del año.

‘Killing Eve’ fue una de las grandes olvidadas de los premios Emmy de este año en el que obtuvo solo dos nominaciones: Mejor Actriz Protagonista de Drama para Sandra Oh y Mejor Guión de Drama. Esta última nominación de forma obligada por el bien de la credibilidad de los premios. Es una pena que una serie no reciba la atención que se merece durante la temporada de premios simplemente porque no es lo bastante popular cuando es capaz de alcanzar un grandísimo nivel consiguiendo que el cuarto capítulo sea una Obra Maestra de la intriga.

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La serie se planta bajo la premisa de que hay una asesina a sueldo que destaca por la meticulosidad de sus métodos, su creatividad y su espontaneidad. Eve (Sandra Oh) es la agente del Servicio Británico que la persigue y que actúa en la trama como su contrapunto: un ratón de oficina que se atreve a salir al trabajo de campo. Las dos jugarán a una persecución al gato y al ratón por distintas ciudades de toda Europa.

La serie es un perfecto juego de contrastes. Dos personajes con dos tonalidades distintas. Una es perfecta, de luz cálida, atractiva, feliz y segura. La otra es todo lo contrario. Resulta ser un perfecto desastre, de luz gris, poco atractiva, desgraciada e insegura. Se puede resumir cuando la serie nos transporta de una soleada y bonita escena de la asesina a un oscuro callejón de Londres repleto de cubos de basura.

Cada capítulo arranca con una escena visualmente atractiva y narrativamente deliciosa. Una secuencia que seduce y engancha. Toda una declaración de intenciones de la serie que consigue brillar en su máximo esplendor en la escena donde Eve describe con sumo lujo de detalles los rasgos faciales de la asesina en un maravilloso primerísimo plano inolvidable.

Sandra Oh y Jodie Comer son el ratón y el gato. Destaca la gran evolución de Eve y lo bien que Sandra Oh reconduce la madurez de su personaje. Sorprende la gran expresividad y descaro de Jodie Comer en el papel de la asesina. Ambas le dan fuerza a un guión ya de por sí magnífico e ingenioso con un humor muy fino y delicado de alta costura, perdón, de alta escritura. El guión está para enmarcarlo en el salón.

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Contiene muchas escenas memorables como los diferentes encuentros entre los dos personajes protagonistas, la persecución a pie de calle en Berlín o la ‘fiesta’ de cumpleaños. La historia te engancha en el sentido de que como espectador no sabes muy bien si quieres que atrapen a la asesina por complicidad con Sandra Oh o si deseas salvarla de los peligros que la acechan por su personalidad tan locamente atractiva.

Inevitablemente acabas empatizando con la psicópata y quieres que le salgan bien las cosas. Todos los capítulos están rodados de forma magistral con un buen pulso del suspense y un fino ritmo de la intriga perfectamente calculado. La fotografía es portentosa.

El episodio de la trampa también está muy bien. La serie da un giro cuando se introduce en la cárcel rusa donde los problemas acechan a las dos por separado y la iluminación se vuelve tenebrosa. Por momentos recuerda al reciente thriller psicológico de ‘Gorrión Rojo’. Se trata de una serie producida por BBC America y que llega a nuestro país de la mano de HBO.

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El nivel de la serie se mantiene en lo más alto durante los ocho episodios de su primera temporada que lleva la firma de su creadora Phoebe Waller-Bridge, para mí todo un descubrimiento. La primera temporada se despide no sin antes enfrentar a su protagonista más letal ante su fiel reflejo en forma de niña de doce años. Una serie que es más inteligente de lo que parece, visualmente exquisita y narrativamente magnífica. Quizá el final desentona un poco con el resto del vestido pero se comprende que se haya permitido una licencia artística para continuar con la historia. Y es que con una serie así uno no quiere quedarse en la primera temporada.

Killing Eve: 8,50/10

PD: ¿He sido muy sutil?

Todos lo saben | Pintan bastos en el western de Farhadi

El director iraní Asghar Farhadi se atreve con un thriller psicológico de la España profunda. Todo un western fundamentado en el cruce de miradas, de dimes y diretes que parece convertirse en una partida de póker. A la mesa se sientan a jugar Javier Bardem, Penélope Cruz, Eduard Fernández, Elvira Mínguez, Ricardo Darín, Bárbara Lennie, Ramón Barea e Inma Cuesta a una partida para ver quién oculta mejor los ases en la manga. Y todos ellos se la juegan a una sola carta: la del secuestro de la niña.

Así es cómo veo que plantea Farhadi su nueva película ‘Todos lo saben’ rodada en nuestro país. Pero dejémonos de metáforas, la historia arranca con la llegada al pueblo de Laura (Penélope Cruz) para asistir a la boda de su hermana. Durante la celebración secuestran a su hija adolescente. A partir de ahí la atmósfera en torno a la familia se llena de sospechas, tensiones y dobles juegos.

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Destaca esa atmósfera enrarecida de supuesta alarma familiar, esa calma inquieta después de la tormenta y ese acompañar la pena de la madre desde la fría distancia. Esos parientes tan preocupados que parecen guiar los pasos de la mujer sobre las diferentes casillas del tablero que la dirigen hacia su propio beneficio. Ese gran farol que se marca a las cartas el personaje de Javier Bardem, en teoría de cara a la galería, y que es respondido, a su vez, por un magnífico ‘pues lo veo y subo la apuesta’ del personaje de Penélope Cruz

Entre medias de la partida los aspavientos de Inma Cuesta que sin decir nada lo dicen todo. Actúa como espectadora de lujo de una partida de póker entre gigantes y que sin mucho recorrido se convierte en un papel fundamental en la trama. Todo envuelto en un ambiente de continua tensión que nos mantiene en alerta ante la aparición de cualquier síntoma de duda, falsedad o equivocación.

El director Asghar Farhadi coloca las piezas de un thriller psicológico que por su tratamiento y su complejidad parece sacado de los western modernos que se hacen hoy en día en Hollywood como la reciente ‘Tres anuncios en las afueras’. Un delicioso thriller psicológico para los amantes del género que necesita de la participación del espectador cual Inma Cuesta en la pantalla.

La película cuenta con una fotografía muy cuidada, excesivamente recargada en los primeros diez minutos de metraje porque Farhadi quiere contar demasiadas cosas en poco tiempo. Sin embargo, va cogiendo altura según la historia va avanzando. Está protagonizada por un reparto de lujo con un Javier Bardem desatado y entregado al juego de la ambigüedad como en ‘madre!’; Penélope Cruz majestuosa; Eduard Fernández y Elvira Mínguez que transpiran Verdad; junto con Ricardo Darín, Bárbara Lennie, Ramón Barea e Inma Cuesta.

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Contiene momentos memorables como la conversación Bardem-Cruz pero la película no se deja llevar por el drama en ningún momento. Se trata de un thriller psicológico que convierte al espectador como parte del espectáculo y que si te dejas atrapar por su juego la disfrutarás en todas sus dimensiones. Se nota el pulso de Farhadi manejando a los personajes y el tempo de la acción como un director de orquesta. Al final, la mano benévola de Farhadi libera a sus personajes de la culpa para que sea el espectador quién los juzgue y los condene. Al final de la partida todos se sienten ganadores y la única que pierde es la niña.

Todos lo saben: 7,75/10

PD: Los aspavientos de Inma Cuesta me representan.

Maniac (T1) | El viaje al subconsciente, de Fukunaga

Cary Fukunaga se viste de Capitán Nemo para invitarnos a realizar una travesía de veinte mil leguas de viaje al subconsciente de la mente humana. Una serie que salta con sus personajes protagonistas por diferentes universos para contarnos los miedos, las culpas y las mentiras que residen en lo más hondo de nosotros mismos. Una serie que avanza lentamente porque sabe que para mirar hacia adelante primero tiene que hacer las paces con su pasado. Bienvenidos a ‘Maniac’ de Cary Fukunaga.

Nos situamos en un mundo actual pero con una estética muy ochentera y como si la tecnología apenas hubiera avanzado desde aquella década. ‘Maniac’ arranca en su viaje al subconsciente a través de las cabecitas de dos personajes (Emma Stone y Jonah Hill) que andan estancados en el aparente caos de sus vidas. De primeras salta a la vista que se podría tratar de dos casos perdidos pero todo se pone en orden cuando se apuntan a un ensayo clínico y localizan su dolor.

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Desde el principio la serie quiere que entendamos que existen varios niveles en la mente como si nuestro cerebro fuera una cebolla con muchas capas. Resulta muy significativa la prueba de acceso al ensayo para identificar el grado de autodefensa de cada uno. La serie es un viaje a través de esas capas que va desde localizar el problema hasta aceptarlo para seguir hacia adelante.

Claro que no todas las cabezas funcionan igual y si el problema del personaje de Emma Stone resulta un punto muy concreto, el del personaje de Jonah Hill es más abstracto y se dilata en el tiempo. Pero no hay nada que el ingenio del autor del ensayo clínico (Justin Theroux) no pueda solucionar.

La serie engancha por su intriga, una intriga triste por las historias tristes que se cuentan y por una puesta en escena sobria. ‘Maniac’ juega a los simbolismos y al lenguaje metafórico a través de los diferentes sueños de los protagonistas. El director Cary Fukunaga navega entre los sueños jugando con los diferentes géneros del cine que van desde el mafioso hasta el de fantasía medieval de ‘El Señor de los Anillos’.

Pero la serie va más allá y trata de indagar en todas esas cosas que hacemos y las que no hacemos pero, sobre todo, las mentiras que nos decimos. Trata de indagar en la típica broma de mal gusto entre hermanas, en nuestras propias mentiras de negación porque es más fácil fingir que algo no ha ocurrido para poder convivir con uno mismo, o fantasear con pertenecer a una Agencia supersecreta y superimportante para no sentirse insignificante e imaginar al tipo de personas que nos gustaría tener a nuestro lado.

‘Maniac’ navega siempre por las turbulentas aguas del subconsciente donde encuentra las culpas y los demonios interiores que alguien ajeno los puso ahí en alguna ocasión. Los protagonistas no están locos, distinguen la realidad de la ficción, solamente se mienten porque creen que así podrán seguir adelante cuando en realidad eso los estanca. Ambos tendrán que viajar al pasado, enfrentarse a él y aceptarlo para poder pasar página y seguir hacia adelante con sus vidas.

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En el plano artístico la serie tiene muchos guiños cinéfilos e incontables referencias y simbolismos. Si te gustó la película de ‘Origen’ y eres paciente te gustará el viaje de ‘Maniac’. Fukunaga consigue planos muy buenos y escenas memorables como la despedida de Emma Stone, el momento del juicio o la escena de acción a lo Matrix.

La serie está protagonizada por Emma Stone y Jonah Hill que ambos realizan un trabajo excepcional. El reparto lo completa Justin Theroux, Sally Field, Sonoya Mizuno (‘Ex-Machina’), Bill Magnussem (‘Noche de juegos’) y Gabriel Byrne (‘En terapia’). Dirigido por Cary Fukunaga (‘True detective’).

Una serie muy cuidada que es un viaje hacia los temores que habitan en el subconsciente. Déjate guiar por Cary Fukunaga, Emma Stone y Jonah Hill para ver claro el laberinto de ‘Maniac’.

Maniac: 7,75/10

PD: Volvamos ahí fuera y finjamos que no ha pasado nada.

Noche de juegos | Medio en serio, medio en broma y viceversa

Jason Bateman y Rachel McAdams son una feliz pareja aficionada a los juegos que cada semana organizan en su casa una noche de juegos con sus amigos. Juegan al trivial, al pictionary o a lo que surja. Ambos son muy competitivos y se compenetran a la perfección, juntos forman el equipo perfecto. Hasta que un día les proponen jugar a una especie de juego de rol tipo cluedo con un asesinato de pega al que los jugadores deben dar con el asesino de pega, o eso parece. Porque en ‘Noche de juegos’ cuesta saber lo que es real y lo que no.

Noche de juegos’ es una comedia inteligente, divertidísima para reír carcajadas. La película juega con los espectadores dejándoles con la intriga hasta el final de si lo que sucede en pantalla es real o si todo forma parte de un juego. Sea la opción que sea lo que está claro es que hay humor absurdo y diálogos ingeniosos.

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No es una película para pensar sino para dejarse llevar por el devenir de los acontecimientos y por los diálogos divertidos y atropellados. Seguramente al repasar toda la trama tenga alguna laguna o carezca de cierta lógica narrativa pero es lo de menos porque la película viene a ser una fiesta. Y siempre hay lagunas al día siguiente de una fiesta.

En ‘Noche de juegos’ todo es medio en broma pero toma un cariz serio cuando abarca el conflicto fratricida que tiene el protagonista. En realidad la película es todo un viaje interior para el personaje de Jason Bateman para descubrir quién es y lo que realmente quiere de la vida. Porque más allá de los chistes, ‘Noche de juegos’ guarda un trasfondo muy interesante sobre la madurez y los nuevos adultos.

El guión es una montaña rusa que encadena chistes y situaciones absurdas con momentos verdaderamente interesantes y reflexivos. Ese es el espíritu de la película, que todo va hilado medio en serio y medio en broma. Un doble juego muy divertido donde caben los chistes de la era Trump y un montón de referencias y caídas cinéfilas.

Me parece memorable la escena de la persecución dentro de la casa a cuenta del huevo de Fabergé. Sorprende porque han apostado fuerte por la producción que no suele ser muy habitual en un género como la comedia. Protagonizada por Jason Bateman (‘Fiesta de empresa’) y Rachel McAdams, que desmelena toda su vis cómica, juntos forman una pareja cómica perfecta. Es como si uno terminara los chistes del otro. Geniales. Junto con un Kyle Chandler que empieza a bordar su papel de secundario de lujo y el cameo de Jeffrey Wright a lo ‘Westworld’.

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Bajo la premisa de que todo va medio en serio y medio en broma los personajes se atreven con todo desde vacilar a unos matones hasta colarse en la fiesta privada de un capo de la mafia. Cuentan con la inestimable ayuda de una serie de casualidades que bien podrían ser ofrecidas por el juego de rol, por el guión o porque, bajo el prisma del juego, veían en cada situación una oportunidad de avanzar.

Noche de juegos’ puede ser una comedia ingeniosa o de humor absurdo o un ligero drama existencial o una película sin sentido ni lógica. Porque una noche de juegos es todo lo que tú quieres que sea. Esta película depende del jugador, depende de ti.

Noche de juegos: 7/10

PD: “Ve a por la fruta”.

Borg McEnroe. La película| La batalla del deportista contra sus demonios

La película arranca con un duelo de opuestos entre el hombre perfecto y el niñato. Borg es presentado como un hombre meticuloso, solitario, que descansa tranquilo en su apartamento lujoso en Mónaco al mismo tiempo que trata de pasar desapercibido por las calles de la ciudad mientras que McEnroe es Rock’n’Roll, puro nervio y puro espectáculo televisivo. Pero en ‘Borg McEnroe. La película’ las apariencias engañan.

Nos situamos en el torneo de Wimbledon de 1980 en plena rivalidad entre Borg y McEnroe. El sueco venía de proclamarse vencedor cuatro veces seguidas mientras que el joven americano era el talento emergente. Borg era el tenista a batir, el ideal de la perfección, del trabajo constante y de la corrección pero no siempre fue así. Al igual que McEnroe (Shia LaBeouf), detrás de esa imagen que ambos mostraban al mundo había mucho más. Porque ni uno era perfecto ni el otro un rebelde sin causa.

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La historia se nos presenta como el partido del siglo en el mundo del tenis pero desde la perspectiva del jugador sueco. Lucía una imagen de hombre de hielo que no mostraba emociones pero durante ese torneo vivió un tormento de dudas e inseguridades. La película sueca nos lleva a repasar la infancia y adolescencia de un chaval que tuvo que aprender a convivir con su cabeza para convertirse en el campeón que llegó a ser.

Resulta curioso ver el proceso de madurez de Borg que vivió al lado de su entrenador mientras se contrapone los famosos momentos de McEnroe en la pista cuando dirigía su enfado a los árbitros, al público y a todo el mundo en general. Era como ver a la misma persona pero en distintos momentos vitales. La película muestra la importancia de la madurez del deportista, la concentración y la de mantener la serenidad cuando se va perdiendo.

Bajo esa apariencia de Thor con raqueta de tenis está el actor desconocido Sverrir Gudnason que sorprende por ser capaz de sostener toda la película sobre sus hombros con la ayuda, por supuesto, de un Shia LaBeouf en carne viva que camina sobre la difusa línea que separa la interpretación de la realidad de sí mismo. Aunque aparece de secundario, bien se merece una película entera para John McEnroe.

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Borg McEnroe. La película’ se trata de un biopic sobre Borg con tintes de thriller psicológico que juega a mantener la intriga hasta el último segundo. Es una buena película, sin muchas pretensiones y bastante curiosa con un final muy emocionante queriendo transmitir esa emoción que se vive en las grandes finales de tenis en la que se pelea cada punto como en una batalla.

Una película que trata al éxito y el fracaso por lo que realmente son, dos impostores a los que el deportista debe mantener a raya para no perder la cabeza. Mucho más que una peli de deportes realmente se trata de la batalla diaria de los deportistas contra sus propios demonios.

Borg McEnroe. La película: 7/10

PD: “Punto a punto”.