Un café con spoilers: Roma | La masterclass de Alfonso Cuarón

Hay gente que sueña con el cielo cuando friega el suelo. Qué tontos. Jamás lo conseguirán pero ellos no lo saben. Hay gente con tan mala suerte que ha nacido para perder. Qué tontos. Por mucho que lo intenten jamás lo conseguirán pero ellos no lo saben. Se lo puedes decir en mil idiomas que jamás lo entenderán. Ellos seguirán erre que erre con su causa, en su cabezonería. No puedo imaginar qué clase de fuerza interior les tiene que mover por dentro para que sigan nadando contra viento y marea. Todo eso y más se esconde detrás del enigmático título de ‘Romade Alfonso Cuarón.

Eso sí. No esperen milagros. No los hay. Cuando la vida golpea, siempre lo hace dos veces. No hay palmaditas en la espalda, ni grandes heroicidades. Se trata de la magia de las pequeñas cosas que se esconden a simple vista en el segundo plano. Una película que es una oda a esos momentos invisibles que nadie ve. Cuando aparentemente no está pasando nada y está pasando de todo. Y es por eso por lo que, como espectadores, lo hacemos nuestra, por compartir esos momentos íntimos cuando nadie nos está mirando. ‘Roma’ es de una sensibilidad tan delicada que es capaz de emocionar en cualquier momento.  

La magia de un abrazo, la magia de saber esperar tu turno para hablar, la magia de no saber qué hacer y tirar para adelante, la magia de arrepentirte de haberte arrepentido cuando lo ves por primera vez masacrado por la mala suerte. Y aún así, hay qué ver, era lo más hermoso que había visto nunca. La belleza pura. La pura injusticia de la vida.

‘Roma’ es magia. La magia concentrada en los momentos breves de la vida diaria desde la perspectiva de las criadas que se encargan de cuidar de los niños y de la casa que relata la película. No se puede decir más de la sinopsis, tienes que verla. O mejor, tienes que ir descubriéndola.

La grandeza de la película radica en la fotografía. Una composición fotográfica impecable de las que hacen Historia en el Cine. Todo está perfectamente desordenado y desaliñado. Pero tampoco está tan perfecto para que parezca que sea perfecto lo cual hace que sea aún más perfecto. Para entender bien de lo que hablo tienes que verla.

Una fotografía que bebe del cine clásico, de obras anteriores del propio Cuarón y de amigos, y de los grandes maestros de la pintura como el uso de la luz y de la lluvia para marcar la profundidad de campo o como aquella otra escena del perro a quién le colocan delante de su destino de una forma que recuerda a ‘Los fusilamientos’ de Goya.

Alfonso Cuarón crea un microcosmos en cada uno de los fotogramas. En un mismo plano pueden estar sucediendo varias historias interesantes al mismo tiempo. El plano está compuesto de una belleza tan magistral que te redirige la mirada hacia la principal y otras, en cambio, hacia la secundaria. ‘Roma’ respira como se respira en la realidad, cada plano tiene vida propia, está en continuo movimiento, todo el mundo actúa independientemente y parece que nadie está al servicio de una historia principal.

La sensación que transmite al espectador es que realmente nos hayamos colado en un pedacito de realidad de la vida de estas personas. Es como si observásemos como viven, sufren y aman pero al mismo tiempo la realidad va a su bola y en cualquier momento podría estallar una revolución en las calles. Es como si salieras del cine con tu pequeño gran drama y a nadie le importara. La vida sigue porque la vida tiene que seguir.

Hemos hablado de que el movimiento forma parte de la fotografía de la película pero también el ruido y los silencios. La escena en la que la protagonista espera pacientemente su turno para hablar en el sofá es profundamente emotiva. Es como si de una parte del plano emanara una fuente de silencio que ni los gritos de los niños fueran capaces de distraernos a nosotros, los espectadores. El film está lleno de silencios pero la magia de la película radica en que es capaz de narrar a través de las imágenes.

Tampoco hay grandes discursos. Ni se alza la voz en ningún momento frente a las injusticias. A veces las historias se cuentan por sí solas. Como la metáfora del coche y la enorme entrada (¿triunfal?) del Rey de la Casa. El típico descuido tonto porque las mujeres no saben conducir. O el típico “no es culpa vuestra”.

Y en el medio de todo eso, un niño. Un niño que dice haber vivido muchas vidas. Un niño demasiado niño que le toca ser el primero en morir en las historias fraternales. Un niño que no se da cuenta de que está siendo criado por mujeres excepcionales. Un niño que todavía no lo sabe pero que ya sueña con conquistar los corazones de medio mundo con una historia de astronautas atrapados en el espacio, probablemente absurda. Ese niño ya se ha hecho mayor y se llama Alfonso Cuarón y ‘Roma’ es la historia de las mujeres que le criaron en casa. Un homenaje a todas ellas.

No te pierdas la magia que se esconde en ‘Roma’ de Alfonso Cuarón. Y después de todo lo escrito en esta reseña estoy casi completamente convencido de que la película os va a decepcionar. Es normal, forma parte de la magia y de la vida.

Roma: 9,50/10

PD: No importa lo que te digan. Siempre. Estamos. ROMA.

PD2: Dos apuntes más: 1) El VAR dice que no hay fallo de raccord. Y 2) Sí, lo has pillado, es un juego de palabras que tiene un nombre…

Un café con spoilers: ‘Girl’ | La chica que soñaba con llegar a ser una mujer

Lara es una chica de quince años que se presenta a las pruebas de acceso de una de las escuelas de ballet más importantes del país. Lara, al igual que otras muchas chicas de su edad, sueña con llegar a convertirse en una bailarina profesional. Puede parecer una chica normal pero Lara ha nacido con el cuerpo de un chico y tiene un gran problema del que no quiere hablar. Así arranca ‘Girl’, la película sensación de la temporada.

‘Girl’ es de una sutileza y de una sensibilidad extraordinaria. El director nos abre la puerta de la vida de la protagonista, tanto la pública como en su faceta más íntima, a través de una cámara sutil e inquieta que no para de narrar con las imágenes. Relata la vida de Lara con mucho tacto y, como espectadores, nos mete de lleno en la cabeza de la protagonista para hacernos sentir lo que ella siente.

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La vida de Lara no es fácil. Siente la presión lógica de los profesores de la escuela de ballet pero también la incomprensión de los compañeros, de la sociedad y hasta de algunos miembros de su familia. Aquella frase de la madre, que la llega a repetir como tres veces, que la sentimos como cae con la fuerza de un martillo sobre la autoestima de la protagonista.

Esa es la gran virtud de la película. Coloca al gran público, por lo general desconocedor (yo incluido) del drama que viven las chicas como Lara, para que conozcamos de primera persona lo que sienten cuando hablamos despreocupadamente y expresamos alguna frase a la ligera sin darnos cuenta de lo mucho que le puede afectar. La película nos pone en el lugar de Lara. ‘Girl’ es un ejercicio para aprender a empatizar con ella.

Creo que la película va dirigida, sobre todo, al gran público para que aprendamos a empatizar con esta problemática. La película arroja luz sobre los, digamos, ‘micromachismos’ pero dirigidos a las personas transexuales. De verdad, esas frases que son microhumillaciones gratuitas, y que muchas veces las decimos sin pensar y desde el más puro desconocimiento, aquí en la película se iluminan como luciérnagas en la oscuridad para advertirnos de su poder destructivo. Por eso creo que ver esta película nos enriquece como personas y nos ayuda a comprender.

La película nos muestra dos formas de presionar: la que busca un uso recreativo (aquella para echarse unas risas) como la de algunas compañeras, y la que inspira para madurar, como la de la profesora que sabe medir la intensidad de la presión y que termina fundiéndose en un abrazo. Son algunos de los momentos memorables de la película como la relación que tiene con su padre. Una relación sana y muy comunicativa. Pero con límites. Porque ella no deja de ser una chica de quince años ansiosa de cotilleos inocentes y su padre, divorciado, no deja de ser un señor de mediana edad que no es muy dado a compartir sus sentimientos.

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Por eso, aunque la relación que tiene Lara con su padre es de absoluto cariño y comprensión, no resulta suficiente para ella. Necesita la figura de una amiga para compartir confidencias. Lo bueno de la película es que no trata a su protagonista como a una santa y el resto son malos. Sino que ella misma respira de muchos matices y no se arruga para que la chica protagonista pueda llegar a parecer, y lo parece, que en algún momento de la película la chica resulta un poco cría llorona porque lo tiene todo y la vida no la trata del todo mal como para sentirse insatisfecha y sin embargo lo está.

Ese es el segundo punto de la película. Lara trabaja duro para convertirse en una gran bailarina de ballet y al mismo tiempo se somete a un cambio de sexo. El problema es que, como cualquier joven adolescente, le puede la impaciencia y quiere convertirse inmediatamente en una mujer.

Por supuesto que Lara es una chica valiente y fuerte pero, como todos en la vida, pasa por momentos de debilidad emocional. Vive por momentos de humillación como la escena de la noche de chicas, que el director aborda en un tono muy comedido, y que sin que ella se dé cuenta forma parte del proceso de madurez de una persona.

La frase del padre: “Yo veo a una chica. Pero tú quieres ser una mujer. Y esto no funciona así [no se consigue de repente sino que conlleva un proceso de madurez]” es realmente la clave de la película. Y continúa: “¿Acaso crees que yo me convertí en un hombre de la noche a la mañana?”. Por otro lado, da gusto verla en los breves momentos en los que lleva a su hermano pequeño al colegio. Es donde se siente más segura y orgullosa de ser ella misma. Se siente en plenitud.

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Contiene momentos muy memorables como el que vive sumergida en la piscina, que el director nos presenta en un tono como de sueño, donde la chica se queda al margen mirando lo que ella desea ser o cuando termina sentada en el patio de butacas viendo lo que ella quiere ser o la secuencia donde la chica pierde la confianza de bailar o, por supuesto, el gran final tan doloroso.

‘Girl’ es una película de una gran sensibilidad que aborda con una pasmosa sencillez un tema muy difícil de tratar. Y lo hace de forma brillante. Se trata de una ópera prima de Lukas Dhont donde la acción se va sucediendo de forma natural. Una película absolutamente imprescindible que a mí me ha ayudado a comprender muchas cosas de las personas trans pero también ha arrojado luz sobre mi ignorancia en este tema. Una película que te enseña a escuchar. Bravo. No se la pierdan.

Girl: 8,25/10

PD: -¿Eres su hermana? –Sí, lo soy.

Killing Eve (T1)| Voy a ser sutil… es una de las series del año

Que no os engañe su faceta angelical, su vestido de seda o su perfume. Que no os engañe su poderío visual, su formidable e ingenioso guión o su calculado ritmo narrativo. Que no os engañe, no es solo fachada. Es algo más. ‘Killing Eve’ es una de las series del año.

‘Killing Eve’ fue una de las grandes olvidadas de los premios Emmy de este año en el que obtuvo solo dos nominaciones: Mejor Actriz Protagonista de Drama para Sandra Oh y Mejor Guión de Drama. Esta última nominación de forma obligada por el bien de la credibilidad de los premios. Es una pena que una serie no reciba la atención que se merece durante la temporada de premios simplemente porque no es lo bastante popular cuando es capaz de alcanzar un grandísimo nivel consiguiendo que el cuarto capítulo sea una Obra Maestra de la intriga.

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La serie se planta bajo la premisa de que hay una asesina a sueldo que destaca por la meticulosidad de sus métodos, su creatividad y su espontaneidad. Eve (Sandra Oh) es la agente del Servicio Británico que la persigue y que actúa en la trama como su contrapunto: un ratón de oficina que se atreve a salir al trabajo de campo. Las dos jugarán a una persecución al gato y al ratón por distintas ciudades de toda Europa.

La serie es un perfecto juego de contrastes. Dos personajes con dos tonalidades distintas. Una es perfecta, de luz cálida, atractiva, feliz y segura. La otra es todo lo contrario. Resulta ser un perfecto desastre, de luz gris, poco atractiva, desgraciada e insegura. Se puede resumir cuando la serie nos transporta de una soleada y bonita escena de la asesina a un oscuro callejón de Londres repleto de cubos de basura.

Cada capítulo arranca con una escena visualmente atractiva y narrativamente deliciosa. Una secuencia que seduce y engancha. Toda una declaración de intenciones de la serie que consigue brillar en su máximo esplendor en la escena donde Eve describe con sumo lujo de detalles los rasgos faciales de la asesina en un maravilloso primerísimo plano inolvidable.

Sandra Oh y Jodie Comer son el ratón y el gato. Destaca la gran evolución de Eve y lo bien que Sandra Oh reconduce la madurez de su personaje. Sorprende la gran expresividad y descaro de Jodie Comer en el papel de la asesina. Ambas le dan fuerza a un guión ya de por sí magnífico e ingenioso con un humor muy fino y delicado de alta costura, perdón, de alta escritura. El guión está para enmarcarlo en el salón.

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Contiene muchas escenas memorables como los diferentes encuentros entre los dos personajes protagonistas, la persecución a pie de calle en Berlín o la ‘fiesta’ de cumpleaños. La historia te engancha en el sentido de que como espectador no sabes muy bien si quieres que atrapen a la asesina por complicidad con Sandra Oh o si deseas salvarla de los peligros que la acechan por su personalidad tan locamente atractiva.

Inevitablemente acabas empatizando con la psicópata y quieres que le salgan bien las cosas. Todos los capítulos están rodados de forma magistral con un buen pulso del suspense y un fino ritmo de la intriga perfectamente calculado. La fotografía es portentosa.

El episodio de la trampa también está muy bien. La serie da un giro cuando se introduce en la cárcel rusa donde los problemas acechan a las dos por separado y la iluminación se vuelve tenebrosa. Por momentos recuerda al reciente thriller psicológico de ‘Gorrión Rojo’. Se trata de una serie producida por BBC America y que llega a nuestro país de la mano de HBO.

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El nivel de la serie se mantiene en lo más alto durante los ocho episodios de su primera temporada que lleva la firma de su creadora Phoebe Waller-Bridge, para mí todo un descubrimiento. La primera temporada se despide no sin antes enfrentar a su protagonista más letal ante su fiel reflejo en forma de niña de doce años. Una serie que es más inteligente de lo que parece, visualmente exquisita y narrativamente magnífica. Quizá el final desentona un poco con el resto del vestido pero se comprende que se haya permitido una licencia artística para continuar con la historia. Y es que con una serie así uno no quiere quedarse en la primera temporada.

Killing Eve: 8,50/10

PD: ¿He sido muy sutil?

Todos lo saben | Pintan bastos en el western de Farhadi

El director iraní Asghar Farhadi se atreve con un thriller psicológico de la España profunda. Todo un western fundamentado en el cruce de miradas, de dimes y diretes que parece convertirse en una partida de póker. A la mesa se sientan a jugar Javier Bardem, Penélope Cruz, Eduard Fernández, Elvira Mínguez, Ricardo Darín, Bárbara Lennie, Ramón Barea e Inma Cuesta a una partida para ver quién oculta mejor los ases en la manga. Y todos ellos se la juegan a una sola carta: la del secuestro de la niña.

Así es cómo veo que plantea Farhadi su nueva película ‘Todos lo saben’ rodada en nuestro país. Pero dejémonos de metáforas, la historia arranca con la llegada al pueblo de Laura (Penélope Cruz) para asistir a la boda de su hermana. Durante la celebración secuestran a su hija adolescente. A partir de ahí la atmósfera en torno a la familia se llena de sospechas, tensiones y dobles juegos.

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Destaca esa atmósfera enrarecida de supuesta alarma familiar, esa calma inquieta después de la tormenta y ese acompañar la pena de la madre desde la fría distancia. Esos parientes tan preocupados que parecen guiar los pasos de la mujer sobre las diferentes casillas del tablero que la dirigen hacia su propio beneficio. Ese gran farol que se marca a las cartas el personaje de Javier Bardem, en teoría de cara a la galería, y que es respondido, a su vez, por un magnífico ‘pues lo veo y subo la apuesta’ del personaje de Penélope Cruz

Entre medias de la partida los aspavientos de Inma Cuesta que sin decir nada lo dicen todo. Actúa como espectadora de lujo de una partida de póker entre gigantes y que sin mucho recorrido se convierte en un papel fundamental en la trama. Todo envuelto en un ambiente de continua tensión que nos mantiene en alerta ante la aparición de cualquier síntoma de duda, falsedad o equivocación.

El director Asghar Farhadi coloca las piezas de un thriller psicológico que por su tratamiento y su complejidad parece sacado de los western modernos que se hacen hoy en día en Hollywood como la reciente ‘Tres anuncios en las afueras’. Un delicioso thriller psicológico para los amantes del género que necesita de la participación del espectador cual Inma Cuesta en la pantalla.

La película cuenta con una fotografía muy cuidada, excesivamente recargada en los primeros diez minutos de metraje porque Farhadi quiere contar demasiadas cosas en poco tiempo. Sin embargo, va cogiendo altura según la historia va avanzando. Está protagonizada por un reparto de lujo con un Javier Bardem desatado y entregado al juego de la ambigüedad como en ‘madre!’; Penélope Cruz majestuosa; Eduard Fernández y Elvira Mínguez que transpiran Verdad; junto con Ricardo Darín, Bárbara Lennie, Ramón Barea e Inma Cuesta.

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Contiene momentos memorables como la conversación Bardem-Cruz pero la película no se deja llevar por el drama en ningún momento. Se trata de un thriller psicológico que convierte al espectador como parte del espectáculo y que si te dejas atrapar por su juego la disfrutarás en todas sus dimensiones. Se nota el pulso de Farhadi manejando a los personajes y el tempo de la acción como un director de orquesta. Al final, la mano benévola de Farhadi libera a sus personajes de la culpa para que sea el espectador quién los juzgue y los condene. Al final de la partida todos se sienten ganadores y la única que pierde es la niña.

Todos lo saben: 7,75/10

PD: Los aspavientos de Inma Cuesta me representan.

Ready Player One | En busca del Rosebud de Spielberg

‘Ready Player One’ es como una enorme carrera de Hot Wheels de realidad virtual mientras se está librando la batalla definitiva del Halo en un universo infinito en el que te sientes como en casa pisando a fondo el pedal de tu viejo Delorean de toda la vida. Es un puro caos de innumerables oportunidades cargado de un ambiente nostálgico gamer muy amable.

En un futuro próximo existe una realidad virtual paralela llamada ‘Oasis’ donde la gente se conecta para realizar todas las cosas que no puede hacer en la vida real. Un chaval de los suburbios (Tye Sheridan), muy aficionado al videojuego, y sus amigos se apuntan a encontrar una especie de Santo Grial que ha escondido el difunto creador de ‘Oasis’. Quién encuentre el preciado objeto oculto heredará todo su legado. Dando comienzo así a una carrera sin cuartel que alcanzará ambas realidades y las cuatro dimensiones.

Los efectos visuales son espectaculares. Te meten de lleno en un universo paralelo de videojuego. Es un film muy nostálgico porque contiene muchísimos guiños a películas, series y videojuegos de los años 80 y 90. La verdadera gracia de la película es ir a verla y descubrir cada referencia por uno mismo. Estoy seguro de que cada uno encuentra una historia diferente (dentro de la misma) en función de los recuerdos propios de cada uno y cómo cada referencia le hace teletransportarse a su propia infancia. La clave de la película es que es capaz de crear una experiencia personalizada según los momentos vividos por el espectador. De ese modo, ‘Ready Player One’ se convierte en una pieza única.

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Ready Player One’ es un viaje al futuro pero sin despegarse del pasado. La película funciona como gasolina que aviva el fuego de nuestros propios flashbacks. Una cadena de saltos en el tiempo que convierte la simple carrera por el valioso trofeo en una búsqueda por el ‘rosebud’ de Steven Spielberg, el creador entre creadores. Aunque la película no ofrece respuestas a todas las preguntas uno sí puede llegar a intuir el porqué de la vasta imaginación del director a lo largo de su carrera. Es como si Spielberg filmara su propio biopic.

Protagonizado por Tye Sheridan, Olivia Cooke (‘Yo, él y Raquel’) y Mark Rylance (‘Mi amigo el gigante’). La película engancha desde el principio por unos efectos visuales descomunales pero va perdiendo fuelle según avanza por una trama bastante amable y por saturación de dichos efectos visuales. A medida que vamos conociendo la figura del fundador de ’Oasis’ su aura se va haciendo tan grande que se come al resto de personajes quiénes acaban relegados a un segundo plano.

Ready Player One’ es una película que no te puedes perder por su relevancia, la época que refleja y por supuesto, para bien o para mal, los efectos visuales. Se trata de un viaje en busca de ese nosequé que guarda Steven Spielberg dentro de sí que le ha permitido crear universos fascinantes a través de sus películas y que ha hecho soñar a muchas generaciones de niños de todas las edades. Solo por eso, ‘Ready Player One’ se convierte en una de las películas imprescindibles de la temporada.

Ready Player One: 7/10

PD: Are you ready?

 

PD2: Tráiler versión ‘Come with me’

Jumanji: Bienvenidos a la Jungla | Divertidísima introspección

La nueva de Jumanji se desentiende de su antecesora para presentar un juego basado en la comedia inteligente. Película de entretenimiento con dosis de acción, ideal como remedio casero para curar los complejos de la edad adolescente. Imprescindible.

Cuatro chavales son castigados a limpiar el trastero del instituto cuando son absorbidos por un videojuego llamado Jumanji. Una vez dentro se transformarán en los avatares de sus personajes arquetípicos adoptando tanto su aspecto físico como sus cualidades y debilidades. Juntos vivirán una experiencia que irá más allá de la mera aventura por salvar el pellejo ya que se convertirá en un viaje introspectivo que jamás olvidarán.

La clave de la película radica en las personalidades de sus protagonistas. Spencer es el chico enclenque, estudioso y callado que se convertirá en el aventurero cachas hecho a la imagen y semejanza de Dwayne Johnson; Fridge es el popular deportista del High School que se transformará en un bajito doctor experto en zoología; Martha es una cerebrito de biblioteca antisocial que lucirá una imagen atractiva y atlética al estilo Lara Croft; y, por último, Bethany es la rubia que vive atrapada en la superficialidad de las redes sociales que se transformará en ‘un genio con curvas’ en irónica referencia a la oronda figura de Jack Black.

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La verdadera dificultad para los protagonistas es que deben hacer frente a las distintas vicisitudes que se van presentando durante el camino mientras descubren quiénes son en realidad. Un poco como la vida real de un adolescente. Aunque la ventaja de Jumanji es que pueden agotar hasta tres vidas antes de llegar al temido Game Over. Para evitar tal fatídico desenlace deberán aprovechar todas las cualidades de sus avatares y las de ellos mismos. Incluso la de aquellas dotes que uno posee y no cree que sirvan para nada.

‘Jumanji: Bienvenidos a la Jungla’ es una comedia de humor inteligente y de mirada inocente. Hay aventuras y los efectos especiales son espectaculares pero no son el plato principal sino que son instrumentos para crear una atmósfera épica y emocionante. Las escenas de acción se reparten a lo largo de la película para dividir los divertidísimos gags que se marcan los protagonistas acerca del descubrimiento personal. Y es que debajo de las habituales inseguridades de adolescentes descubrirán que son valientes, inteligentes y que juntos forman un buen equipo.

Protagonizada por Dwayne Johnson, Karen Gillan (‘Doctor Who’), Kevin Hart (‘El gurú de las bodas ‘) y Jack Black (‘Amor ciego’). Es genial ver la química entre ellos y cómo sacan lo mejor de su vis cómica para cada situación. ‘Jumanji: Bienvenidos a la Jungla’ pasea por el territorio de la comedia de aventuras como ‘Guardianes de la Galaxia’ pero sin tanta acción y centrándose en una cadena de gags de humor inteligente que utiliza para ganarse la complicidad del público.

El guión puede ser tachado de predecible pero la película es consciente en todo momento de eso y lo explota para tener al espectador en vilo acerca de lo que realmente quiere contar que no es otra cosa que el viaje interior de los protagonistas. Obviando así el desarrollo de la acción y la intriga de la aventura relegándolo a un segundo plano. Tal y como sucede en la serie ‘Big Little Lies’. De hecho, durante los últimos minutos nos imaginamos un final (recordando la película original) que finalmente no será como el que esperábamos. Un giro de guión en toda regla que utiliza en forma de guiño para demostrarnos de lo autoconsciente que es la película de que su punto débil es lo predecible que es. Pero no es problema sino, todo lo contrario, mejora el resultado final. Porque una de las cosas que se aprende después de ver ‘Jumanji: Bienvenidos a la Jungla’ es la de hacer de la debilidad, un punto fuerte.

Jumanji: Bienvenidos a la Jungla: 7/10

PD: Jumanji me representa.