Un café con spoilers: ¿Podrás perdonarme algún día? | Lee Israel, ¿Te podrás perdonar algún día?

‘¿Podrás perdonarme algún día?’ es el título de la nueva película de Melissa McCarthy pero también es el título de una de las cartas falsificadas por el personaje protagonista, la escritora Lee Israel, haciéndose pasar por la literata Dorothy Parker. Siguiendo con el juego de la película a mí me gustaría fantasear con cuál sería la respuesta de la propia Dorothy Parker de conocer tal suplantación y me imagino que comenzaría con un cariñoso ‘Querida Lee Israel, ¿te podrás perdonar algún día?’. Y es que la película no va de falsificaciones sino de una persona que se cree un fraude cuando es, en realidad, una auténtica escritora. Así es, ‘¿Podrás personarme algún día?’.

Lee Israel es una biógrafa de famosos que está pasando por un bloqueo creativo en pleno momento de decadencia personal cuando no tiene ni para pagar el alquiler. Se refugia en el alcoholismo para poder evitar enfrentarse a la hoja en blanco y así van pasando los días. Hasta que descubre una vieja carta de una famosa vedet, la vende a una librería y se saca un dinero. Eso le inspira a creer que hay un mercado del que se puede aprovechar para ganarse un dinerillo extra: el de las cartas de famosos. Así que se lanza a falsificar cartas de famosos inventándose sus intimidades.

Puede que esta vez me haya extendido un poco con la sinopsis pero es que es lo menos importante de la película. Lo más interesante es cómo se describe al personaje protagonista. Una persona desaliñada, dejada, sin autoestima, áspera, difícil, mal hablada, solitaria y tremendamente desdichada. Por cómo habla se podría decir que es una mujer muy cultivada en las Artes y las Letras pero, francamente, como espectadores nos ponemos delante de una película que va de una mujer cuyo nombre no lo hemos oído mencionado en ninguna otra ocasión así que, de antemano, desconocemos su calidad literaria y hace que nos preguntemos si sus quejas tienen fundamento o simplemente forman parte de la pura pedantería habitual.

Pero lo cierto es que está  pasando por un momento de autodestrucción así que podríamos descartar la pedantería. Y por la forma de hablar se diría que es bastante ingeniosa a la hora de escoger las palabras. La película es el retrato de una mujer que no tiene el suficiente arrojo para ponerse delante de una hoja en blanco y ponerse a escribir sobre ella misma. A saber qué demonios aparecerán y le atormentarán, con cuáles se topará por el camino hacia el redescubrimiento personal pero, sobre todo, la revelación de la gran cantidad de mentiras que habrá dado por válidas y que no tienen ningún crédito.

Pero para descubrir la Verdad sobre ella misma, una Verdad que va a doler, y mucho, tiene que tener la valentía de dejar el vaso de licor y ponerse a escribir. Un auténtico acto de heroicidad porque descubrir la Verdad sobre uno mismo siempre duele, y lo que suele ser mucho más fácil es calmar a tus propios demonios con etanol en lugar de ponerte a pasar lista de tus diablillos interiores.

Y de eso va realmente ‘¿Podrás perdonarme algún día?’, de una mujer que vive en el drama de su propia existencia y que no es capaz de perdonarse a sí misma por sus errores, sus movidas y sus jodiendas. Y aunque nada de eso lo vemos en pantalla, todo eso lo podemos ir descubriendo a partir de la interpretación de Melissa McCarthy como Lee Israel, esa mujer que tiene que escuchar de sus escritos (cartas falsificadas) grandes elogios pero que van dirigidos a terceros. Esa mujer ingeniosa que hace gracia cuando habla de sus miserias pero que te parte el corazón cuando descubres que ella no pretendía hacerte reír, es que ella habla así, es que ella es así, es que ella sí es auténtica.

Melissa McCarthy realiza una deliciosa interpretación en el que equilibra la aspereza de su personalidad con la ternura. Cultivada en mil y una batallas, perdón, mil y uno sketches de ‘Saturday Night Live’, aquí ella hace reír sin pretenderlo inmersa en una historia de auténtico drama. Pasea entre el humor y el drama como si fuera fácil cuando es realmente complicado. Verdaderamente, se ha ganado la nominación al Oscar por este papel.

Su contrapunto es Richard E. Grant que interpreta a un hombre homosexual y que se hace amigo de la siempre desconfiada protagonista. Ir descubriendo su amistad es uno de los puntos más delicados y sensibles de la película. Hay chispa cuando están juntos y sus conversaciones son de lo mejor de la película.

El guion plantea la situación de las falsificaciones como punto de partida para poder hablar de la personalidad de la escritora. La película huye de las típicas historias de falsificaciones, engaños, robos y timos para centrarse en el drama de la mujer. Aunque sea la sinopsis central por ahí no va la película. Sino de una mujer que evita escribir sobre ella misma para no tener que enfrentarse a sus demonios.

Y todo eso no aparece explícitamente en pantalla. Es el espectador quién tiene que ir descubriendo a Lee Israel y la amarga ternura de su personalidad. Esta película no va de falsificaciones sino de una mujer que se cree un fraude cuando es, en realidad, una auténtica escritora.

¿Podrás perdonarme algún día? : 7/10

PD: Yo no creo en el bloqueo creativo. Te sientas, escribes y punto.

Un café con spoilers: Roma | La masterclass de Alfonso Cuarón

Hay gente que sueña con el cielo cuando friega el suelo. Qué tontos. Jamás lo conseguirán pero ellos no lo saben. Hay gente con tan mala suerte que ha nacido para perder. Qué tontos. Por mucho que lo intenten jamás lo conseguirán pero ellos no lo saben. Se lo puedes decir en mil idiomas que jamás lo entenderán. Ellos seguirán erre que erre con su causa, en su cabezonería. No puedo imaginar qué clase de fuerza interior les tiene que mover por dentro para que sigan nadando contra viento y marea. Todo eso y más se esconde detrás del enigmático título de ‘Romade Alfonso Cuarón.

Eso sí. No esperen milagros. No los hay. Cuando la vida golpea, siempre lo hace dos veces. No hay palmaditas en la espalda, ni grandes heroicidades. Se trata de la magia de las pequeñas cosas que se esconden a simple vista en el segundo plano. Una película que es una oda a esos momentos invisibles que nadie ve. Cuando aparentemente no está pasando nada y está pasando de todo. Y es por eso por lo que, como espectadores, lo hacemos nuestra, por compartir esos momentos íntimos cuando nadie nos está mirando. ‘Roma’ es de una sensibilidad tan delicada que es capaz de emocionar en cualquier momento.  

La magia de un abrazo, la magia de saber esperar tu turno para hablar, la magia de no saber qué hacer y tirar para adelante, la magia de arrepentirte de haberte arrepentido cuando lo ves por primera vez masacrado por la mala suerte. Y aún así, hay qué ver, era lo más hermoso que había visto nunca. La belleza pura. La pura injusticia de la vida.

‘Roma’ es magia. La magia concentrada en los momentos breves de la vida diaria desde la perspectiva de las criadas que se encargan de cuidar de los niños y de la casa que relata la película. No se puede decir más de la sinopsis, tienes que verla. O mejor, tienes que ir descubriéndola.

La grandeza de la película radica en la fotografía. Una composición fotográfica impecable de las que hacen Historia en el Cine. Todo está perfectamente desordenado y desaliñado. Pero tampoco está tan perfecto para que parezca que sea perfecto lo cual hace que sea aún más perfecto. Para entender bien de lo que hablo tienes que verla.

Una fotografía que bebe del cine clásico, de obras anteriores del propio Cuarón y de amigos, y de los grandes maestros de la pintura como el uso de la luz y de la lluvia para marcar la profundidad de campo o como aquella otra escena del perro a quién le colocan delante de su destino de una forma que recuerda a ‘Los fusilamientos’ de Goya.

Alfonso Cuarón crea un microcosmos en cada uno de los fotogramas. En un mismo plano pueden estar sucediendo varias historias interesantes al mismo tiempo. El plano está compuesto de una belleza tan magistral que te redirige la mirada hacia la principal y otras, en cambio, hacia la secundaria. ‘Roma’ respira como se respira en la realidad, cada plano tiene vida propia, está en continuo movimiento, todo el mundo actúa independientemente y parece que nadie está al servicio de una historia principal.

La sensación que transmite al espectador es que realmente nos hayamos colado en un pedacito de realidad de la vida de estas personas. Es como si observásemos como viven, sufren y aman pero al mismo tiempo la realidad va a su bola y en cualquier momento podría estallar una revolución en las calles. Es como si salieras del cine con tu pequeño gran drama y a nadie le importara. La vida sigue porque la vida tiene que seguir.

Hemos hablado de que el movimiento forma parte de la fotografía de la película pero también el ruido y los silencios. La escena en la que la protagonista espera pacientemente su turno para hablar en el sofá es profundamente emotiva. Es como si de una parte del plano emanara una fuente de silencio que ni los gritos de los niños fueran capaces de distraernos a nosotros, los espectadores. El film está lleno de silencios pero la magia de la película radica en que es capaz de narrar a través de las imágenes.

Tampoco hay grandes discursos. Ni se alza la voz en ningún momento frente a las injusticias. A veces las historias se cuentan por sí solas. Como la metáfora del coche y la enorme entrada (¿triunfal?) del Rey de la Casa. El típico descuido tonto porque las mujeres no saben conducir. O el típico “no es culpa vuestra”.

Y en el medio de todo eso, un niño. Un niño que dice haber vivido muchas vidas. Un niño demasiado niño que le toca ser el primero en morir en las historias fraternales. Un niño que no se da cuenta de que está siendo criado por mujeres excepcionales. Un niño que todavía no lo sabe pero que ya sueña con conquistar los corazones de medio mundo con una historia de astronautas atrapados en el espacio, probablemente absurda. Ese niño ya se ha hecho mayor y se llama Alfonso Cuarón y ‘Roma’ es la historia de las mujeres que le criaron en casa. Un homenaje a todas ellas.

No te pierdas la magia que se esconde en ‘Roma’ de Alfonso Cuarón. Y después de todo lo escrito en esta reseña estoy casi completamente convencido de que la película os va a decepcionar. Es normal, forma parte de la magia y de la vida.

Roma: 9,50/10

PD: No importa lo que te digan. Siempre. Estamos. ROMA.

PD2: Dos apuntes más: 1) El VAR dice que no hay fallo de raccord. Y 2) Sí, lo has pillado, es un juego de palabras que tiene un nombre…

Yuli | El llanto mudo del artista por Icíar Bollaín

El cuento de un niño cubano que llega a convertirse en uno de los bailarines más importantes de la danza. Un biopic bastante original en el que el protagonista relata su propia vida en primera persona, literalmente. Nos sumergimos en La Habana para centrarnos en una pequeña historia llena de baile y vitalidad porque hay más vida más allá de la Revolución cubana. Así es ‘Yuli’, luminosa, radiante y triste.

Resulta un biopic atípico porque es el propio Carlos Acosta el que lleva el hilo de la historia y es el propio niño quién no sueña con ser artista sino más bien con llegar a ser como su ídolo el futbolista Pelé. Es el empuje de su padre que está empeñado en que salga de la isla para que triunfe bailando en los teatros de todo el mundo lo que funciona como motor de la historia.

La película está basada en una historia real que cuenta el propio protagonista. El guion muy inteligente al principio se va apaciguando según avanza. Y es que la historia del niño con el padre resulta tremendamente interesante pero no termina por contarla del todo.

Por lo visto en la película y con todo el respeto y la cautela (porque se trata de una historia real y no de ficción) vamos a ir desgranando la historia. Me parece clave la escena donde el padre le dice al hijo que su hogar está en otra parte que suena como a destierro familiar. Como un ‘tú no eres bienvenido aquí, márchate’. El empujón tóxico del padre que quiere ver a su hijo triunfar porque, dice, tiene mucho talento suena como a una sobrecarga de presión para el hijo. Donde tiene la condena de triunfar porque tiene mucho talento y su padre se sentirá orgulloso de sus éxitos; y si en el intento fracasa la culpa es del hijo por no saber gestionar ese talento. En cualquier caso, el hijo pierde y el padre gana.

El destierro familiar como un empujón para el éxito. Es lo que yo extraigo de ‘Yuli’ del visionado de la película sin conocer los detalles de la historia real del bailarín protagonista. Una película hermosa por una fotografía luminosa de Álex Catalán y viva pero que transmite la mirada triste del artista, Carlos Acosta.

La película describe las emociones profundas del protagonista a través del baile. La directora Icíar Bollaín nos deleita con unas piezas de baile de un gusto exquisito. Comienza presentando el baile prestando especial atención al movimiento de los músculos de los bailarines, dramatizando el baile con la iluminación y los claroscuros, juego de sombras, y llegado el momento le otorga el color y la envergadura de quién camina sobre las masas. Icíar Bollaín realiza un viaje a través de la Historia del Cine a partir de las diferentes piezas de baile que es una delicia audiovisual de un gusto exquisito. Un auténtico regalo para los más cinéfilos.

Es una película para disfrutar del viaje vital del protagonista que nos cuenta las experiencias que más le han marcado bajo la cuidada dirección de Icíar Bollaín. Con guion de Paul Laverty que funciona como un tirar de la cuerda entre el protagonista y su padre. Mientras el chaval sufre por su éxito y tiende a tirar para casa, se ve obligado a aguantar los arreones de su padre que le empuja fuera de la isla, su hogar.

Una película emotiva de una bella factura visual. Un drama de buen gusto sobre la soledad del artista. Conoce a ‘Yuli’, la historia del niño que no quería ser artista.

Yuli: 7,25/10

PD: “Ven aquí, díselo a todo el mundo ¿Qué eres?”

Seminci 63: Dogman | El hombre que silbaba a los perros

Érase una vez un hombre que cuidaba de los perros, los acicalaba, los masajeaba y hasta los limaba las uñas. Era un hombre menudo, enclenque, muy poquita cosa y tan buenazo que bien podría pasar por hijo de Geppetto si fuera tallado en un trozo de leña. Destacaba por su sencillez en un barrio de perros. Así se presenta ‘Dogman’ de Matteo Garrone.

En contraposición de este pinocho adulto se encuentra la fuerza bruta del animal que pasea en moto aterrorizando al personal a su capricho. Va repartiendo palizas a quién osa contradecirle incluyendo máquinas tragaperras. Y ahora viene lo mejor, la historia se enclava en un escenario mugroso de pueblo costero italiano que es una auténtica maravilla.

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Nos sumergimos en la vida apacible del municipio italiano a partir de la tienda para perros del protagonista. A través de una puesta en escena destartalada que es una maravilla. La película brilla por su autenticidad hasta para retratar las heridas supurantes internas y superficiales de los personajes. El director Matteo Garrone compone una fotografía imponente con su agrietado boulevard de escaparates que aún sobrevive el paso de siglo. Una fotografía desgarradora, sí, pero que es una delicia para los sentidos y te traslada directamente al corazón de la historia.

El protagonista lleva su tienda con honradez, se involucra en temas de la comunidad y trata de calmar a ese diablo sobre dos ruedas que es el antagonista de esta historia. Parece que es el único que lo entiende, lo sabe llevar y lo protege pero en realidad lo que hace es permitirle seguir haciendo tropelías por miedo a que le rompa la crisma porque cuando llega el momento de pararle los pies lo que consigue es el efecto contrario.

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Se produce un duelo como del gato y del ratón que tiene toda la pinta de que terminará en fatal desenlace para ambos. ‘Dogman’ atrapa por su puesta en escena pero también por su protagonista, interpretado por un extraordinario Marcello Fonte, que resulta muy interesante, una especie de pinocho humano que se delata cuando miente sin necesidad de que le crezca la nariz como en la escena final. Un final muy sorprendente con un plano en silencio que dice más que cualquier línea de diálogo. Un personaje tan interesante que quieres saber más de él, a mí me ha faltado un poco más de su relación con su hija.

El director Matteo Garrone (‘Gomorra’) es una prueba más de que la autenticidad de las historias radica en los personajes, la fotografía, la puesta en escena… en definitiva, el neorrealismo italiano sigue vivo. Y por eso ‘Dogman’ es un regalo para los sentidos.

Dogman: 7,50/10

PD: El protagonista, la fotografía y el escenario.

Seminci 63: The miseducation of Cameron Post | El indie que viene de Sundance

Este año en la Seminci el toque del cine indie americano lo da ‘The miseducation of Cameron Post’ que cuenta con Chloë Grace Moretz de protagonista y que viene directamente de Sundance. La película sigue los pasos de una joven que termina en un centro religioso para curar la homosexualidad. Una película muy interesante que desemboca en un drama juvenil.

En el campamento religioso siguen una especie de terapia para curar la homosexualidad de los chavales con la intención de descubrir sus traumas infantiles. Algo que la película lo aborda de forma ágil y divertida para luego instalarse en un drama sobrecargado. Es una película inteligente pero le falta la chispa del cine indie americano.

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Resulta difícil conectar con las emociones de los protagonistas a partir de un estilo visual tan rutinario. Se echa en falta algo nuevo que contar en la trama que bebe principalmente del guión y de las películas de ‘La llamada’ y de ‘Hasta los huesos’. De una cinta ganadora del gran premio de Sundance se espera un poco más.

Cuenta con un reparto juvenil muy prometedor como Choë Grace Moretz (‘Kick Ass’) que se echa la peli a los hombros, Sasha Lane (‘American Honey’), John Gallagher Jr. (‘Calle Cloverfield 10’) y Jennifer Ehle.

Aunque le falta esa frescura del cine indie americano ‘The miseducation of Cameron Post’ es una película necesaria por su temática y por abordar un tema muy complejo de forma simple y directa. Es una película que hay que ver pero no consigue dejarte un poso duradero.

The miseducation of Cameron Post: 6,50/10

PD: “¿Qué tal vas con tu iceberg?”

Seminci 63: Border | La fea soledad del Troll

Una agente de aduanas tiene, literalmente, un olfato especial para detectar mercancías sospechosas en las maletas. Mercancías que van desde las habituales sustancias ilegales hasta tarjetas de memorias de dudoso contenido que como todo el mundo sabe no huelen a nada. Pues esta mujer las huele con la nariz. Y es que la protagonista huele las emociones de la gente como la culpa, la vergüenza o la ira de las personas. Así es ‘Border’.

03 ALI ABBASI - GRANS

La mujer protagonista es un freak que parece sacada de la mítica película de ‘La parada de los monstruos’. Vive en una cabaña en el bosque con un hombre que la trata mal y solo se siente libre cuando sale a la naturaleza a respirar el aire puro. La mujer no es consciente de su vida hasta que conoce a otro como ella que le hace plantearse si es feliz, si la gente la trata bien y si hay más como ellos cuál es su lugar en el mundo.

La película comienza de forma muy prometedora aunque se va diluyendo a medida que avanza. Nos mete de lleno en el punto de vista de la protagonista atravesando su coraza hasta llegar a su más cruda soledad. Y es ahí cuando emociona.

Se trata de una película del antiguo género freaks que muestra una realidad deformada y que llega a alcanzar momentos de deformada belleza. Es una película para valientes que tiene cierta función social por hablar de la realidad y los sentimientos de las personas trans. Una película diferente con un puntito de Luis Buñuel que le hace muy interesante.

Border: 6,50/10

PD: Un breve fragmento de esta producción sueca.

Seminci 63: Tu hijo | José Coronado en carne viva

José Coronado interpreta a un padre coraje que va tras la pista de los jóvenes que propinaron una paliza a su hijo. Con la película ‘Tu hijo’ arranca la Seminci con puro cine de autor y especialmente duro. Y es lógico porque golpea donde más le duele a un padre, en su hijo.

La película comienza con la rutina de un hombre de familia acostumbrado a calmar a los padres de sus pacientes hospitalizados. Pero claro, no es tan fácil como parece controlar los nervios cuando tu hijo está gravemente ingresado en una camilla del Hospital y uno no puede hacer nada con sus propias manos para salvarlo. Un día, el destino le pondrá al protagonista en esa tesitura pero él no se lo pensará dos veces para ir tras los agresores de su hijo.

01 MIGUEL ÁNGEL VIVAS - TU HIJO

‘Tu hijo’ se centra en la vida del padre. Un hombre que lleva una vida normal y que cada mañana se levanta para ir a trabajar. Por el camino escucha las noticias de alguna emisora pero parecen lejanas como si esas cosas les sucedieran a otros. Pero tras la brutal paliza que recibe su hijo todo cambia, el padre no puede quitarse las imágenes de la cabeza y se siente obligado a actuar por su cuenta.

A la película le cuesta arrancar, se hace larga por momentos, hasta que a mitad de película encadena cuatro o cinco escenas bastante buenas como la de la sala del juzgado. José Coronado está inmenso y es el que se echa la peli a sus espaldas frente a viento y marea. Él es el motor de la película y la emoción del dolor contenido de un padre.

El protagonista se mete de lleno en un mundo que desconoce como es el de la noche festiva de los jóvenes de discoteca. Tan solo observarlo ya se le hace raro y al final será eso lo que le ponga del revés todo su mundo.

Se trata de una película muy dura cocinada a fuego lento y en carne viva. Un retrato veraz y auténtico de la naturaleza humana. Lo que le coloca la etiqueta de necesaria. ‘Tu hijo’ es una película de la que cuesta entrar pero que luego no te dejará salir.

Tu hijo: 5,50/10

PD: Eran cuatro. Uno lo grabó todo.

Un café con spoilers: ‘Girl’ | La chica que soñaba con llegar a ser una mujer

Lara es una chica de quince años que se presenta a las pruebas de acceso de una de las escuelas de ballet más importantes del país. Lara, al igual que otras muchas chicas de su edad, sueña con llegar a convertirse en una bailarina profesional. Puede parecer una chica normal pero Lara ha nacido con el cuerpo de un chico y tiene un gran problema del que no quiere hablar. Así arranca ‘Girl’, la película sensación de la temporada.

‘Girl’ es de una sutileza y de una sensibilidad extraordinaria. El director nos abre la puerta de la vida de la protagonista, tanto la pública como en su faceta más íntima, a través de una cámara sutil e inquieta que no para de narrar con las imágenes. Relata la vida de Lara con mucho tacto y, como espectadores, nos mete de lleno en la cabeza de la protagonista para hacernos sentir lo que ella siente.

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La vida de Lara no es fácil. Siente la presión lógica de los profesores de la escuela de ballet pero también la incomprensión de los compañeros, de la sociedad y hasta de algunos miembros de su familia. Aquella frase de la madre, que la llega a repetir como tres veces, que la sentimos como cae con la fuerza de un martillo sobre la autoestima de la protagonista.

Esa es la gran virtud de la película. Coloca al gran público, por lo general desconocedor (yo incluido) del drama que viven las chicas como Lara, para que conozcamos de primera persona lo que sienten cuando hablamos despreocupadamente y expresamos alguna frase a la ligera sin darnos cuenta de lo mucho que le puede afectar. La película nos pone en el lugar de Lara. ‘Girl’ es un ejercicio para aprender a empatizar con ella.

Creo que la película va dirigida, sobre todo, al gran público para que aprendamos a empatizar con esta problemática. La película arroja luz sobre los, digamos, ‘micromachismos’ pero dirigidos a las personas transexuales. De verdad, esas frases que son microhumillaciones gratuitas, y que muchas veces las decimos sin pensar y desde el más puro desconocimiento, aquí en la película se iluminan como luciérnagas en la oscuridad para advertirnos de su poder destructivo. Por eso creo que ver esta película nos enriquece como personas y nos ayuda a comprender.

La película nos muestra dos formas de presionar: la que busca un uso recreativo (aquella para echarse unas risas) como la de algunas compañeras, y la que inspira para madurar, como la de la profesora que sabe medir la intensidad de la presión y que termina fundiéndose en un abrazo. Son algunos de los momentos memorables de la película como la relación que tiene con su padre. Una relación sana y muy comunicativa. Pero con límites. Porque ella no deja de ser una chica de quince años ansiosa de cotilleos inocentes y su padre, divorciado, no deja de ser un señor de mediana edad que no es muy dado a compartir sus sentimientos.

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Por eso, aunque la relación que tiene Lara con su padre es de absoluto cariño y comprensión, no resulta suficiente para ella. Necesita la figura de una amiga para compartir confidencias. Lo bueno de la película es que no trata a su protagonista como a una santa y el resto son malos. Sino que ella misma respira de muchos matices y no se arruga para que la chica protagonista pueda llegar a parecer, y lo parece, que en algún momento de la película la chica resulta un poco cría llorona porque lo tiene todo y la vida no la trata del todo mal como para sentirse insatisfecha y sin embargo lo está.

Ese es el segundo punto de la película. Lara trabaja duro para convertirse en una gran bailarina de ballet y al mismo tiempo se somete a un cambio de sexo. El problema es que, como cualquier joven adolescente, le puede la impaciencia y quiere convertirse inmediatamente en una mujer.

Por supuesto que Lara es una chica valiente y fuerte pero, como todos en la vida, pasa por momentos de debilidad emocional. Vive por momentos de humillación como la escena de la noche de chicas, que el director aborda en un tono muy comedido, y que sin que ella se dé cuenta forma parte del proceso de madurez de una persona.

La frase del padre: “Yo veo a una chica. Pero tú quieres ser una mujer. Y esto no funciona así [no se consigue de repente sino que conlleva un proceso de madurez]” es realmente la clave de la película. Y continúa: “¿Acaso crees que yo me convertí en un hombre de la noche a la mañana?”. Por otro lado, da gusto verla en los breves momentos en los que lleva a su hermano pequeño al colegio. Es donde se siente más segura y orgullosa de ser ella misma. Se siente en plenitud.

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Contiene momentos muy memorables como el que vive sumergida en la piscina, que el director nos presenta en un tono como de sueño, donde la chica se queda al margen mirando lo que ella desea ser o cuando termina sentada en el patio de butacas viendo lo que ella quiere ser o la secuencia donde la chica pierde la confianza de bailar o, por supuesto, el gran final tan doloroso.

‘Girl’ es una película de una gran sensibilidad que aborda con una pasmosa sencillez un tema muy difícil de tratar. Y lo hace de forma brillante. Se trata de una ópera prima de Lukas Dhont donde la acción se va sucediendo de forma natural. Una película absolutamente imprescindible que a mí me ha ayudado a comprender muchas cosas de las personas trans pero también ha arrojado luz sobre mi ignorancia en este tema. Una película que te enseña a escuchar. Bravo. No se la pierdan.

Girl: 8,25/10

PD: -¿Eres su hermana? –Sí, lo soy.

Todos lo saben | Pintan bastos en el western de Farhadi

El director iraní Asghar Farhadi se atreve con un thriller psicológico de la España profunda. Todo un western fundamentado en el cruce de miradas, de dimes y diretes que parece convertirse en una partida de póker. A la mesa se sientan a jugar Javier Bardem, Penélope Cruz, Eduard Fernández, Elvira Mínguez, Ricardo Darín, Bárbara Lennie, Ramón Barea e Inma Cuesta a una partida para ver quién oculta mejor los ases en la manga. Y todos ellos se la juegan a una sola carta: la del secuestro de la niña.

Así es cómo veo que plantea Farhadi su nueva película ‘Todos lo saben’ rodada en nuestro país. Pero dejémonos de metáforas, la historia arranca con la llegada al pueblo de Laura (Penélope Cruz) para asistir a la boda de su hermana. Durante la celebración secuestran a su hija adolescente. A partir de ahí la atmósfera en torno a la familia se llena de sospechas, tensiones y dobles juegos.

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Destaca esa atmósfera enrarecida de supuesta alarma familiar, esa calma inquieta después de la tormenta y ese acompañar la pena de la madre desde la fría distancia. Esos parientes tan preocupados que parecen guiar los pasos de la mujer sobre las diferentes casillas del tablero que la dirigen hacia su propio beneficio. Ese gran farol que se marca a las cartas el personaje de Javier Bardem, en teoría de cara a la galería, y que es respondido, a su vez, por un magnífico ‘pues lo veo y subo la apuesta’ del personaje de Penélope Cruz

Entre medias de la partida los aspavientos de Inma Cuesta que sin decir nada lo dicen todo. Actúa como espectadora de lujo de una partida de póker entre gigantes y que sin mucho recorrido se convierte en un papel fundamental en la trama. Todo envuelto en un ambiente de continua tensión que nos mantiene en alerta ante la aparición de cualquier síntoma de duda, falsedad o equivocación.

El director Asghar Farhadi coloca las piezas de un thriller psicológico que por su tratamiento y su complejidad parece sacado de los western modernos que se hacen hoy en día en Hollywood como la reciente ‘Tres anuncios en las afueras’. Un delicioso thriller psicológico para los amantes del género que necesita de la participación del espectador cual Inma Cuesta en la pantalla.

La película cuenta con una fotografía muy cuidada, excesivamente recargada en los primeros diez minutos de metraje porque Farhadi quiere contar demasiadas cosas en poco tiempo. Sin embargo, va cogiendo altura según la historia va avanzando. Está protagonizada por un reparto de lujo con un Javier Bardem desatado y entregado al juego de la ambigüedad como en ‘madre!’; Penélope Cruz majestuosa; Eduard Fernández y Elvira Mínguez que transpiran Verdad; junto con Ricardo Darín, Bárbara Lennie, Ramón Barea e Inma Cuesta.

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Contiene momentos memorables como la conversación Bardem-Cruz pero la película no se deja llevar por el drama en ningún momento. Se trata de un thriller psicológico que convierte al espectador como parte del espectáculo y que si te dejas atrapar por su juego la disfrutarás en todas sus dimensiones. Se nota el pulso de Farhadi manejando a los personajes y el tempo de la acción como un director de orquesta. Al final, la mano benévola de Farhadi libera a sus personajes de la culpa para que sea el espectador quién los juzgue y los condene. Al final de la partida todos se sienten ganadores y la única que pierde es la niña.

Todos lo saben: 7,75/10

PD: Los aspavientos de Inma Cuesta me representan.

Las distancias | El desencanto de los nuevos treintañeros

‘Las distancias’ arranca bajo la inocente premisa de un grupo de amigos que viaja a Berlín para darle una sorpresa al chaval de la cuadrilla que tuvo que emigrar para buscarse la vida. Aterrizan en un Berlín gris en el pisito de un treintañero que se halla lejos de la vida prometida. El retrato de una generación reflejada en las distancias físicas y emocionales del típico grupo de amigos inseparables.

Cuatro amigos se plantan en Berlín para darle una sorpresa por su cumpleaños al emigrante del grupo. Pronto se disipará la euforia y descubrirán que no llegan en el mejor momento para ninguno de ellos.

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Se trata de un drama generacional de jóvenes treintañeros y en parte una radiografía de la juventud española de los licenciados de aquellos años. Todo eso bañado en un barniz de tonos grises que cuanto más avanza más nublado se pone.

La típica amistad de colegueo de cuatro capullos (más el anfitrión) se transformará en un viaje al interior de sus vidas en el que cada uno esconde una historia incómoda de contar. La historia está sustentada por un magnífico guión que va dejando entrever las distancias, no solo físicas sino emocionales, entre los distintos componentes del grupo de amigos.

Un guión espléndido, cinco actores muy buenos y poco más, con eso la directora y coguionista Elena Trapé demuestra que con muy poco se puede contar una gran historia. Con una fotografía muy trabajada, un uso de la luz muy natural y una puesta en escena muy efectiva que hace que brille el guión y el talento de Elena Trapé.

Una película lleno de sutilezas como la conversación fuera de plano de Alexandra Jiménez, ese momento silencioso cuando llega la chica alemana al piso y los pequeños detalles de las conversaciones que van desgranando las vidas particulares de los personajes.

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El guión brilla en parte también por el gran trabajo de los actores donde destacan Alexandra Jiménez, Miki Esparbé (‘Perdiendo el norte’) y un Isak Férriz muy bueno haciendo de capullo integral.

‘Las distancias’ se alzó como la gran triunfadora del Festival de Málaga al llevarse tres premios: Mejor Película, Mejor dirección y Mejor Actriz para Alexandra Jiménez. Una película que es buena porque golpea en el corazón de la generación de treintañeros que viven en el desencanto de la vida adulta. Especialmente gris y especialmente dramática, ‘Las distancias’ duele por lo cercana que resulta.

Las distancias: 7,25/10

PD: ¡Qué fin de semana tan absurdo!