Maniac (T1) | El viaje al subconsciente, de Fukunaga

Cary Fukunaga se viste de Capitán Nemo para invitarnos a realizar una travesía de veinte mil leguas de viaje al subconsciente de la mente humana. Una serie que salta con sus personajes protagonistas por diferentes universos para contarnos los miedos, las culpas y las mentiras que residen en lo más hondo de nosotros mismos. Una serie que avanza lentamente porque sabe que para mirar hacia adelante primero tiene que hacer las paces con su pasado. Bienvenidos a ‘Maniac’ de Cary Fukunaga.

Nos situamos en un mundo actual pero con una estética muy ochentera y como si la tecnología apenas hubiera avanzado desde aquella década. ‘Maniac’ arranca en su viaje al subconsciente a través de las cabecitas de dos personajes (Emma Stone y Jonah Hill) que andan estancados en el aparente caos de sus vidas. De primeras salta a la vista que se podría tratar de dos casos perdidos pero todo se pone en orden cuando se apuntan a un ensayo clínico y localizan su dolor.

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Desde el principio la serie quiere que entendamos que existen varios niveles en la mente como si nuestro cerebro fuera una cebolla con muchas capas. Resulta muy significativa la prueba de acceso al ensayo para identificar el grado de autodefensa de cada uno. La serie es un viaje a través de esas capas que va desde localizar el problema hasta aceptarlo para seguir hacia adelante.

Claro que no todas las cabezas funcionan igual y si el problema del personaje de Emma Stone resulta un punto muy concreto, el del personaje de Jonah Hill es más abstracto y se dilata en el tiempo. Pero no hay nada que el ingenio del autor del ensayo clínico (Justin Theroux) no pueda solucionar.

La serie engancha por su intriga, una intriga triste por las historias tristes que se cuentan y por una puesta en escena sobria. ‘Maniac’ juega a los simbolismos y al lenguaje metafórico a través de los diferentes sueños de los protagonistas. El director Cary Fukunaga navega entre los sueños jugando con los diferentes géneros del cine que van desde el mafioso hasta el de fantasía medieval de ‘El Señor de los Anillos’.

Pero la serie va más allá y trata de indagar en todas esas cosas que hacemos y las que no hacemos pero, sobre todo, las mentiras que nos decimos. Trata de indagar en la típica broma de mal gusto entre hermanas, en nuestras propias mentiras de negación porque es más fácil fingir que algo no ha ocurrido para poder convivir con uno mismo, o fantasear con pertenecer a una Agencia supersecreta y superimportante para no sentirse insignificante e imaginar al tipo de personas que nos gustaría tener a nuestro lado.

‘Maniac’ navega siempre por las turbulentas aguas del subconsciente donde encuentra las culpas y los demonios interiores que alguien ajeno los puso ahí en alguna ocasión. Los protagonistas no están locos, distinguen la realidad de la ficción, solamente se mienten porque creen que así podrán seguir adelante cuando en realidad eso los estanca. Ambos tendrán que viajar al pasado, enfrentarse a él y aceptarlo para poder pasar página y seguir hacia adelante con sus vidas.

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En el plano artístico la serie tiene muchos guiños cinéfilos e incontables referencias y simbolismos. Si te gustó la película de ‘Origen’ y eres paciente te gustará el viaje de ‘Maniac’. Fukunaga consigue planos muy buenos y escenas memorables como la despedida de Emma Stone, el momento del juicio o la escena de acción a lo Matrix.

La serie está protagonizada por Emma Stone y Jonah Hill que ambos realizan un trabajo excepcional. El reparto lo completa Justin Theroux, Sally Field, Sonoya Mizuno (‘Ex-Machina’), Bill Magnussem (‘Noche de juegos’) y Gabriel Byrne (‘En terapia’). Dirigido por Cary Fukunaga (‘True detective’).

Una serie muy cuidada que es un viaje hacia los temores que habitan en el subconsciente. Déjate guiar por Cary Fukunaga, Emma Stone y Jonah Hill para ver claro el laberinto de ‘Maniac’.

Maniac: 7,75/10

PD: Volvamos ahí fuera y finjamos que no ha pasado nada.

Nebraska | El Quijote de Alexander Payne

“Hacia algún lugar de Nebraska de cuyo nombre no quiero acordarme, se dirigía…” así podría comenzar ‘Nebraska’ la película de Alexander Payne y Bob Nelson sobre un Quijote moderno que se empeña en creer que ha ganado un millón de dólares de una correspondencia por correo.

Protagonizada por un Bruce Dern que luce de un aspecto de lo más quijotesco, desaliñado, ingenuo, soñador y senil. Acompañado por su fiel escudero Will Forte, su hijo en la ficción, y la terriblemente encantadora June Squibb como la Dulcinea que se deja de cuentos para salvarse a sí misma y a su Don Quijote. Todo ello ambientado en la América profunda actual que tiene mucho más en común con la Castilla de Cervantes de lo que parece.

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Don Quijote de Nebraska y su fiel escudero

La película arranca con nuestro protagonista, Don Quijote, caminando sobre el arcén de la carretera cuando le para la policía. Se dirigía hacia Nebraska. El motivo de que emprendiera tal semejante viaje era que había recibido al buzón una carta de publicidad en el que decía que era el ganador de un millón de dólares, lo que comúnmente se conoce como spam si te llega al correo electrónico del ordenador. Pero el problema está en que nuestro protagonista se lo cree firmemente y decide ir a cobrar tan sustancioso botín.

Tras sucesivas escapadas, su hijo decidió coger a Rocinante, perdón, su coche y se lo llevó a recorrer mil doscientos kilómetros para tenerle feliz unos cuantos días cumpliendo con la fantasía de su viaje pero, sobre todo, para pasar un tiempo con su padre. Un padre alcohólico, testarudo y desinteresado con todo lo que pasa a su alrededor. Un hombre tan hermético que solo podrá conocerle realmente cuando realicen una parada de fin de semana en el pueblecito dónde se crió.

Un lugar que se caracteriza por la sencillez de sus gentes y por ser un oasis de tranquilidad donde parece que el tiempo sigue detenido desde hace años. Quién más quién menos se dedica al cuidado de los rebaños o el campo, y sin demasiadas cosas a las que dedicar el tiempo de ocio. Aquel pueblo y sus gentes marcaron la vida de nuestro Don Quijote.

Nebraska’ no es una película de grandes escenas ni de frases elocuentes sino que se trata de un film de sensaciones. La sensación de volver al pueblo, de nostalgia, de cualquier tiempo pasado fue solo pasado, el paso del tiempo. La relación que tiene el protagonista con su familia, de pocas palabras, dice mucho de él. Es una película muy de pueblo, o al menos a mí me recuerda mucho al mío con esas conversaciones sobre coches, sobre aquel hombre que sale a sentarse para ver la carretera o las calles desérticas que hacía un tiempo presumían de ser las más transitadas de la comarca.

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Sus sobrinos Humpty y Dumpty

Nuestro Quijote de Nebraska vuelve a los orígenes y son sus dos sobrinos quiénes nos dan la bienvenida a lo Humpty Dumpty al mundo que le vio crecer. Don Quijote no se volvió loco por las novelas de caballerías sino por vivir dentro del cuento de ‘Alicia en el país de las maravillas’. Un lugar donde todo el mundo tiene algo que decir y muy hábiles a la hora de darle la vuelta a la tortilla. Todos quieren algo de Alicia.

El momento más memorable de toda la aventura es la visita al cementerio narrada graciosamente por su mujer y que Bruce Dern acompaña con un silencio conmovedor. Su cara lo decía todo, o mejor lo sentía todo, sin tener que decir nada.

Nebraska’ es una película pequeña en su forma pero te tiene intrigado por la locura de Don Quijote, por el premio y por los avispados vecinos del pueblo quiénes volvieron loco a Don Quijote/Alicia. Porque a veces, los gigantes no están esculpidos en piedra en el Monumento Rushmore sino son mucho más pequeños y cercanos. Como todo gran viaje por carretera, ‘Nebraska’ tiene un final muy emotivo al estilo ‘La vida es bella’ que es mi debilidad.

Nebraska (2013): 8,5/10

PD: “No pueden decirlo si no es verdad”