Seminci 63: Dogman | El hombre que silbaba a los perros

Érase una vez un hombre que cuidaba de los perros, los acicalaba, los masajeaba y hasta los limaba las uñas. Era un hombre menudo, enclenque, muy poquita cosa y tan buenazo que bien podría pasar por hijo de Geppetto si fuera tallado en un trozo de leña. Destacaba por su sencillez en un barrio de perros. Así se presenta ‘Dogman’ de Matteo Garrone.

En contraposición de este pinocho adulto se encuentra la fuerza bruta del animal que pasea en moto aterrorizando al personal a su capricho. Va repartiendo palizas a quién osa contradecirle incluyendo máquinas tragaperras. Y ahora viene lo mejor, la historia se enclava en un escenario mugroso de pueblo costero italiano que es una auténtica maravilla.

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Nos sumergimos en la vida apacible del municipio italiano a partir de la tienda para perros del protagonista. A través de una puesta en escena destartalada que es una maravilla. La película brilla por su autenticidad hasta para retratar las heridas supurantes internas y superficiales de los personajes. El director Matteo Garrone compone una fotografía imponente con su agrietado boulevard de escaparates que aún sobrevive el paso de siglo. Una fotografía desgarradora, sí, pero que es una delicia para los sentidos y te traslada directamente al corazón de la historia.

El protagonista lleva su tienda con honradez, se involucra en temas de la comunidad y trata de calmar a ese diablo sobre dos ruedas que es el antagonista de esta historia. Parece que es el único que lo entiende, lo sabe llevar y lo protege pero en realidad lo que hace es permitirle seguir haciendo tropelías por miedo a que le rompa la crisma porque cuando llega el momento de pararle los pies lo que consigue es el efecto contrario.

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Se produce un duelo como del gato y del ratón que tiene toda la pinta de que terminará en fatal desenlace para ambos. ‘Dogman’ atrapa por su puesta en escena pero también por su protagonista, interpretado por un extraordinario Marcello Fonte, que resulta muy interesante, una especie de pinocho humano que se delata cuando miente sin necesidad de que le crezca la nariz como en la escena final. Un final muy sorprendente con un plano en silencio que dice más que cualquier línea de diálogo. Un personaje tan interesante que quieres saber más de él, a mí me ha faltado un poco más de su relación con su hija.

El director Matteo Garrone (‘Gomorra’) es una prueba más de que la autenticidad de las historias radica en los personajes, la fotografía, la puesta en escena… en definitiva, el neorrealismo italiano sigue vivo. Y por eso ‘Dogman’ es un regalo para los sentidos.

Dogman: 7,50/10

PD: El protagonista, la fotografía y el escenario.

Nebraska | El Quijote de Alexander Payne

“Hacia algún lugar de Nebraska de cuyo nombre no quiero acordarme, se dirigía…” así podría comenzar ‘Nebraska’ la película de Alexander Payne y Bob Nelson sobre un Quijote moderno que se empeña en creer que ha ganado un millón de dólares de una correspondencia por correo.

Protagonizada por un Bruce Dern que luce de un aspecto de lo más quijotesco, desaliñado, ingenuo, soñador y senil. Acompañado por su fiel escudero Will Forte, su hijo en la ficción, y la terriblemente encantadora June Squibb como la Dulcinea que se deja de cuentos para salvarse a sí misma y a su Don Quijote. Todo ello ambientado en la América profunda actual que tiene mucho más en común con la Castilla de Cervantes de lo que parece.

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Don Quijote de Nebraska y su fiel escudero

La película arranca con nuestro protagonista, Don Quijote, caminando sobre el arcén de la carretera cuando le para la policía. Se dirigía hacia Nebraska. El motivo de que emprendiera tal semejante viaje era que había recibido al buzón una carta de publicidad en el que decía que era el ganador de un millón de dólares, lo que comúnmente se conoce como spam si te llega al correo electrónico del ordenador. Pero el problema está en que nuestro protagonista se lo cree firmemente y decide ir a cobrar tan sustancioso botín.

Tras sucesivas escapadas, su hijo decidió coger a Rocinante, perdón, su coche y se lo llevó a recorrer mil doscientos kilómetros para tenerle feliz unos cuantos días cumpliendo con la fantasía de su viaje pero, sobre todo, para pasar un tiempo con su padre. Un padre alcohólico, testarudo y desinteresado con todo lo que pasa a su alrededor. Un hombre tan hermético que solo podrá conocerle realmente cuando realicen una parada de fin de semana en el pueblecito dónde se crió.

Un lugar que se caracteriza por la sencillez de sus gentes y por ser un oasis de tranquilidad donde parece que el tiempo sigue detenido desde hace años. Quién más quién menos se dedica al cuidado de los rebaños o el campo, y sin demasiadas cosas a las que dedicar el tiempo de ocio. Aquel pueblo y sus gentes marcaron la vida de nuestro Don Quijote.

Nebraska’ no es una película de grandes escenas ni de frases elocuentes sino que se trata de un film de sensaciones. La sensación de volver al pueblo, de nostalgia, de cualquier tiempo pasado fue solo pasado, el paso del tiempo. La relación que tiene el protagonista con su familia, de pocas palabras, dice mucho de él. Es una película muy de pueblo, o al menos a mí me recuerda mucho al mío con esas conversaciones sobre coches, sobre aquel hombre que sale a sentarse para ver la carretera o las calles desérticas que hacía un tiempo presumían de ser las más transitadas de la comarca.

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Sus sobrinos Humpty y Dumpty

Nuestro Quijote de Nebraska vuelve a los orígenes y son sus dos sobrinos quiénes nos dan la bienvenida a lo Humpty Dumpty al mundo que le vio crecer. Don Quijote no se volvió loco por las novelas de caballerías sino por vivir dentro del cuento de ‘Alicia en el país de las maravillas’. Un lugar donde todo el mundo tiene algo que decir y muy hábiles a la hora de darle la vuelta a la tortilla. Todos quieren algo de Alicia.

El momento más memorable de toda la aventura es la visita al cementerio narrada graciosamente por su mujer y que Bruce Dern acompaña con un silencio conmovedor. Su cara lo decía todo, o mejor lo sentía todo, sin tener que decir nada.

Nebraska’ es una película pequeña en su forma pero te tiene intrigado por la locura de Don Quijote, por el premio y por los avispados vecinos del pueblo quiénes volvieron loco a Don Quijote/Alicia. Porque a veces, los gigantes no están esculpidos en piedra en el Monumento Rushmore sino son mucho más pequeños y cercanos. Como todo gran viaje por carretera, ‘Nebraska’ tiene un final muy emotivo al estilo ‘La vida es bella’ que es mi debilidad.

Nebraska (2013): 8,5/10

PD: “No pueden decirlo si no es verdad”