Larga vida y prosperidad | Dulce y desenfadado cine indie

A nadie le amarga un dulce y mucho menos si se trata de una de esas dulces historias de cine indie americano con sus personajes llenos de rarezas pero cargados de un buen corazón. ‘Larga vida y prosperidad’ es una pequeña y dulce historia sin pretensiones pero que deja el mismo poso que las películas propias del cine indie americano. Sí, el título en español hace referencia al mítico saludo del Señor Spock de Star Trek.

Dakota Fanning interpreta a una joven que sufre de autismo y vive siguiendo un plan estricto de rutinas. Porque si algo se escapa de su rutina se pone muy nerviosa. Pero un día oye hablar de un concurso de escritura para aficionados de Star Trek y ella decide participar. Una vez terminado el guion se ve obligada a viajar hasta Los Ángeles para presentarlo en persona.

La película es el viaje hacia lo desconocido de una chica autista que jamás ha salido de casa y que tiene la misión de presentar el guion dentro del plazo de recogida. La joven vivirá aventuras y desventuras propias del proceso de madurez en una especie de road movie que despierta mucha ternura por su sencillez.

Aunque la película se basa en la sencillez de su propuesta, arranca bastante floja con la presentación del personaje protagonista. Pero en seguida remonta en cuanto comienzan las aventuras. Lo mejor es descubrir la evolución de la joven protagonista que pasa de ser irritable por su personalidad marcada por el autismo a conmovernos de ternura por su ingenuidad.

Una comedia dramática muy dulce que sin pretender ahondar en dramas sí que se toma un tiempo para que nos empapemos del sentir de los personajes que rodean a la protagonista. Desde la terapeuta hasta la hermana mayor que se casa y tiene hijos y no puede, aunque quiera, hacerse cargo de ella. Todo en un agradable tono intimista bastante emotivo.

Está protagonizada por Dakota Fanning, Toni Collette y Alice Eve, con la aparición estelar de Patton Oswalt. Todos ellos son elementos importantes en una historia donde una chica escribe un guion sobre Star Trek y por el camino, sin querer, se transforma en la protagonista de su propia historia.

Larga vida y prosperidad’ es una película pequeña sobre una joven que se lanza a descubrir mundo, tal y como lo haría el Señor Spock abriéndose paso por el Universo desconocido. Una comedia dramática que te conquistará por el tono delicioso del cine indie americano.

Larga vida y prosperidad: 5,75/10

PD: “Lo que no entiendo es por qué le gusta tanto Star Trek”.

Un café con spoilers: ¿Podrás perdonarme algún día? | Lee Israel, ¿Te podrás perdonar algún día?

‘¿Podrás perdonarme algún día?’ es el título de la nueva película de Melissa McCarthy pero también es el título de una de las cartas falsificadas por el personaje protagonista, la escritora Lee Israel, haciéndose pasar por la literata Dorothy Parker. Siguiendo con el juego de la película a mí me gustaría fantasear con cuál sería la respuesta de la propia Dorothy Parker de conocer tal suplantación y me imagino que comenzaría con un cariñoso ‘Querida Lee Israel, ¿te podrás perdonar algún día?’. Y es que la película no va de falsificaciones sino de una persona que se cree un fraude cuando es, en realidad, una auténtica escritora. Así es, ‘¿Podrás personarme algún día?’.

Lee Israel es una biógrafa de famosos que está pasando por un bloqueo creativo en pleno momento de decadencia personal cuando no tiene ni para pagar el alquiler. Se refugia en el alcoholismo para poder evitar enfrentarse a la hoja en blanco y así van pasando los días. Hasta que descubre una vieja carta de una famosa vedet, la vende a una librería y se saca un dinero. Eso le inspira a creer que hay un mercado del que se puede aprovechar para ganarse un dinerillo extra: el de las cartas de famosos. Así que se lanza a falsificar cartas de famosos inventándose sus intimidades.

Puede que esta vez me haya extendido un poco con la sinopsis pero es que es lo menos importante de la película. Lo más interesante es cómo se describe al personaje protagonista. Una persona desaliñada, dejada, sin autoestima, áspera, difícil, mal hablada, solitaria y tremendamente desdichada. Por cómo habla se podría decir que es una mujer muy cultivada en las Artes y las Letras pero, francamente, como espectadores nos ponemos delante de una película que va de una mujer cuyo nombre no lo hemos oído mencionado en ninguna otra ocasión así que, de antemano, desconocemos su calidad literaria y hace que nos preguntemos si sus quejas tienen fundamento o simplemente forman parte de la pura pedantería habitual.

Pero lo cierto es que está  pasando por un momento de autodestrucción así que podríamos descartar la pedantería. Y por la forma de hablar se diría que es bastante ingeniosa a la hora de escoger las palabras. La película es el retrato de una mujer que no tiene el suficiente arrojo para ponerse delante de una hoja en blanco y ponerse a escribir sobre ella misma. A saber qué demonios aparecerán y le atormentarán, con cuáles se topará por el camino hacia el redescubrimiento personal pero, sobre todo, la revelación de la gran cantidad de mentiras que habrá dado por válidas y que no tienen ningún crédito.

Pero para descubrir la Verdad sobre ella misma, una Verdad que va a doler, y mucho, tiene que tener la valentía de dejar el vaso de licor y ponerse a escribir. Un auténtico acto de heroicidad porque descubrir la Verdad sobre uno mismo siempre duele, y lo que suele ser mucho más fácil es calmar a tus propios demonios con etanol en lugar de ponerte a pasar lista de tus diablillos interiores.

Y de eso va realmente ‘¿Podrás perdonarme algún día?’, de una mujer que vive en el drama de su propia existencia y que no es capaz de perdonarse a sí misma por sus errores, sus movidas y sus jodiendas. Y aunque nada de eso lo vemos en pantalla, todo eso lo podemos ir descubriendo a partir de la interpretación de Melissa McCarthy como Lee Israel, esa mujer que tiene que escuchar de sus escritos (cartas falsificadas) grandes elogios pero que van dirigidos a terceros. Esa mujer ingeniosa que hace gracia cuando habla de sus miserias pero que te parte el corazón cuando descubres que ella no pretendía hacerte reír, es que ella habla así, es que ella es así, es que ella sí es auténtica.

Melissa McCarthy realiza una deliciosa interpretación en el que equilibra la aspereza de su personalidad con la ternura. Cultivada en mil y una batallas, perdón, mil y uno sketches de ‘Saturday Night Live’, aquí ella hace reír sin pretenderlo inmersa en una historia de auténtico drama. Pasea entre el humor y el drama como si fuera fácil cuando es realmente complicado. Verdaderamente, se ha ganado la nominación al Oscar por este papel.

Su contrapunto es Richard E. Grant que interpreta a un hombre homosexual y que se hace amigo de la siempre desconfiada protagonista. Ir descubriendo su amistad es uno de los puntos más delicados y sensibles de la película. Hay chispa cuando están juntos y sus conversaciones son de lo mejor de la película.

El guion plantea la situación de las falsificaciones como punto de partida para poder hablar de la personalidad de la escritora. La película huye de las típicas historias de falsificaciones, engaños, robos y timos para centrarse en el drama de la mujer. Aunque sea la sinopsis central por ahí no va la película. Sino de una mujer que evita escribir sobre ella misma para no tener que enfrentarse a sus demonios.

Y todo eso no aparece explícitamente en pantalla. Es el espectador quién tiene que ir descubriendo a Lee Israel y la amarga ternura de su personalidad. Esta película no va de falsificaciones sino de una mujer que se cree un fraude cuando es, en realidad, una auténtica escritora.

¿Podrás perdonarme algún día? : 7/10

PD: Yo no creo en el bloqueo creativo. Te sientas, escribes y punto.

Seminci 63: The miseducation of Cameron Post | El indie que viene de Sundance

Este año en la Seminci el toque del cine indie americano lo da ‘The miseducation of Cameron Post’ que cuenta con Chloë Grace Moretz de protagonista y que viene directamente de Sundance. La película sigue los pasos de una joven que termina en un centro religioso para curar la homosexualidad. Una película muy interesante que desemboca en un drama juvenil.

En el campamento religioso siguen una especie de terapia para curar la homosexualidad de los chavales con la intención de descubrir sus traumas infantiles. Algo que la película lo aborda de forma ágil y divertida para luego instalarse en un drama sobrecargado. Es una película inteligente pero le falta la chispa del cine indie americano.

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Resulta difícil conectar con las emociones de los protagonistas a partir de un estilo visual tan rutinario. Se echa en falta algo nuevo que contar en la trama que bebe principalmente del guión y de las películas de ‘La llamada’ y de ‘Hasta los huesos’. De una cinta ganadora del gran premio de Sundance se espera un poco más.

Cuenta con un reparto juvenil muy prometedor como Choë Grace Moretz (‘Kick Ass’) que se echa la peli a los hombros, Sasha Lane (‘American Honey’), John Gallagher Jr. (‘Calle Cloverfield 10’) y Jennifer Ehle.

Aunque le falta esa frescura del cine indie americano ‘The miseducation of Cameron Post’ es una película necesaria por su temática y por abordar un tema muy complejo de forma simple y directa. Es una película que hay que ver pero no consigue dejarte un poso duradero.

The miseducation of Cameron Post: 6,50/10

PD: “¿Qué tal vas con tu iceberg?”

Nebraska | El Quijote de Alexander Payne

“Hacia algún lugar de Nebraska de cuyo nombre no quiero acordarme, se dirigía…” así podría comenzar ‘Nebraska’ la película de Alexander Payne y Bob Nelson sobre un Quijote moderno que se empeña en creer que ha ganado un millón de dólares de una correspondencia por correo.

Protagonizada por un Bruce Dern que luce de un aspecto de lo más quijotesco, desaliñado, ingenuo, soñador y senil. Acompañado por su fiel escudero Will Forte, su hijo en la ficción, y la terriblemente encantadora June Squibb como la Dulcinea que se deja de cuentos para salvarse a sí misma y a su Don Quijote. Todo ello ambientado en la América profunda actual que tiene mucho más en común con la Castilla de Cervantes de lo que parece.

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Don Quijote de Nebraska y su fiel escudero

La película arranca con nuestro protagonista, Don Quijote, caminando sobre el arcén de la carretera cuando le para la policía. Se dirigía hacia Nebraska. El motivo de que emprendiera tal semejante viaje era que había recibido al buzón una carta de publicidad en el que decía que era el ganador de un millón de dólares, lo que comúnmente se conoce como spam si te llega al correo electrónico del ordenador. Pero el problema está en que nuestro protagonista se lo cree firmemente y decide ir a cobrar tan sustancioso botín.

Tras sucesivas escapadas, su hijo decidió coger a Rocinante, perdón, su coche y se lo llevó a recorrer mil doscientos kilómetros para tenerle feliz unos cuantos días cumpliendo con la fantasía de su viaje pero, sobre todo, para pasar un tiempo con su padre. Un padre alcohólico, testarudo y desinteresado con todo lo que pasa a su alrededor. Un hombre tan hermético que solo podrá conocerle realmente cuando realicen una parada de fin de semana en el pueblecito dónde se crió.

Un lugar que se caracteriza por la sencillez de sus gentes y por ser un oasis de tranquilidad donde parece que el tiempo sigue detenido desde hace años. Quién más quién menos se dedica al cuidado de los rebaños o el campo, y sin demasiadas cosas a las que dedicar el tiempo de ocio. Aquel pueblo y sus gentes marcaron la vida de nuestro Don Quijote.

Nebraska’ no es una película de grandes escenas ni de frases elocuentes sino que se trata de un film de sensaciones. La sensación de volver al pueblo, de nostalgia, de cualquier tiempo pasado fue solo pasado, el paso del tiempo. La relación que tiene el protagonista con su familia, de pocas palabras, dice mucho de él. Es una película muy de pueblo, o al menos a mí me recuerda mucho al mío con esas conversaciones sobre coches, sobre aquel hombre que sale a sentarse para ver la carretera o las calles desérticas que hacía un tiempo presumían de ser las más transitadas de la comarca.

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Sus sobrinos Humpty y Dumpty

Nuestro Quijote de Nebraska vuelve a los orígenes y son sus dos sobrinos quiénes nos dan la bienvenida a lo Humpty Dumpty al mundo que le vio crecer. Don Quijote no se volvió loco por las novelas de caballerías sino por vivir dentro del cuento de ‘Alicia en el país de las maravillas’. Un lugar donde todo el mundo tiene algo que decir y muy hábiles a la hora de darle la vuelta a la tortilla. Todos quieren algo de Alicia.

El momento más memorable de toda la aventura es la visita al cementerio narrada graciosamente por su mujer y que Bruce Dern acompaña con un silencio conmovedor. Su cara lo decía todo, o mejor lo sentía todo, sin tener que decir nada.

Nebraska’ es una película pequeña en su forma pero te tiene intrigado por la locura de Don Quijote, por el premio y por los avispados vecinos del pueblo quiénes volvieron loco a Don Quijote/Alicia. Porque a veces, los gigantes no están esculpidos en piedra en el Monumento Rushmore sino son mucho más pequeños y cercanos. Como todo gran viaje por carretera, ‘Nebraska’ tiene un final muy emotivo al estilo ‘La vida es bella’ que es mi debilidad.

Nebraska (2013): 8,5/10

PD: “No pueden decirlo si no es verdad”

Lady Bird | Greta Gerwig vuela alto

‘Lady Bird’ es como esos viajes largos por carretera cuando uno está más pendiente de disfrutar del camino que de pensar en llegar al destino. El retrato de una joven de último curso, que vive sin miedo a dejarse llevar, supone un tierno y delicado torrente de emociones para el espectador. Escrita y dirigida por la maravillosa Greta Gerwig.

Una joven (Saoirse Ronan), que se hace llamar Lady Bird, apura su último año de instituto pensando en la popularidad, los chicos y la elección de la Universidad mientras que su madre trata de meterla en cintura. Una chica que no es de letras ni de ciencias que tira para artista sin oficio eso si solo hacemos caso a los temores de su preocupada madre pero que, en realidad, no es más que una joven que todavía no está segura de qué pasos tomar en la vida. Por el camino vivirá experiencias únicas e irrepetibles mientras descubre quién se esconde detrás del apodo Lady Bird que, no es otra, que ella misma.

Pero no se lleven a engaños, ella se expone continuamente en un mundo de apariencias donde al final Lady Bird acaba siendo la más transparente incluso cuando miente. Y por eso es también la más valiente. No tiene miedo a decir lo que piensa, lo que desea y lo que siente aunque eso pueda volverle loca a su madre y viceversa. Actúa sin pensar, se arriesga, aunque le puedan romper el corazón o le lleve a tirarse de un coche en marcha. Lady Bird encara la vida de frente sin parar de intentarlo y sin reflexionar demasiado.

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En realidad, Lady Bird es el nombre de una jovencísima heroína de carne y hueso. Un alias que le acompañará mientras vive el año más emocionante de instituto, el despertar sexual y el descubrir el verdadero valor de la amistad. Va abriéndose paso en el mundo a base de lanzarse a la piscina y llevándose algún que otro golpe, pero jamás pierde la esperanza de que le admitan en la Universidad de Nueva York por improbable que parezca.

La película destaca por su naturalidad y soltura a la hora de describir la vida cotidiana de una joven que sueña con volar bien lejos de Sacramento, su ciudad natal. Sorprende la facilidad con la que Greta Gerwig, directora y guionista, es capaz de cambiar el tono de una escena, sin trucos de cámara, solamente valiéndose del guión. Un guión que desborda sinceridad y que conmueve por los momentos de fragilidad de la protagonista. Sales del cine compartiendo esa confortable sensación de vértigo que siente ella ante la nueva etapa que se presenta ante sí.

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Protagonizada por Saoirse Ronan (‘Brooklyn’) que es la extensión de Greta Gerwig en la pantalla. El reparto se completa con los nuevos talentos Lucas Hedges (‘Tres anuncios en las afueras’) y Timothée Chalamet (‘Call me by your name’). Mención especial se merece Laurie Metcalf por el papelazo que hace de la madre, su interpretación aporta autenticidad a la relación con su hija. Ambas son las dos caras de la misma moneda y las dos actrices están sensacionales.

Greta Gerwig ha aclarado que ‘Lady Bird’ no es una película autobiográfica aunque sí que ha reconocido que comparte ciertos datos biográficos con la protagonista. Lo que me hace pensar en aquella escena en la que se cuenta lo mucho que cuesta distinguir la realidad de la metáfora cuando habla la joven Lady Bird. Y es que así es el cine: todo es una metáfora y, al mismo tiempo, nada lo es.

Lady Bird: 7,5

PD: Me llamo… Christine