Fuga en Dannemora (T1) | Se escaparon de la rutina

Damas y caballeros. Pasen y vean. Sean ustedes bienvenidos… a la cárcel. Dejen todas sus pertenencias y sus libertades en la puerta. Así, fría y sucia se presenta ‘Fuga en Dannemora’ una serie de lo más incómoda y menos amable de los últimos años pero que termina resultando irresistible.

Nos adentramos en la típica rutina que se vive dentro de una cárcel, un lugar donde el tiempo se detiene y los límites los ponen los barrotes. Allí dentro los presos se dedican a matar el tiempo mirando al techo de su celda, jugando a las cartas, leyendo libros, trapicheando, drogándose e incluso matándose entre ellos. Hay quienes tienen la suerte de dedicarse a sus hobbies favoritos como la pintura o trabajar en el taller de costura de la penitenciaría.

Y así va pasando el tiempo en la cárcel de Dannemora. Presos que se conocen y se convierten en colegas, compañeros de trabajo o enemigos entre bandas rivales. Incluso se forjan amistades entre presos y guardias, entre asesinos y funcionarias. Pero para todos ellos, ya sean buenos o malvados, para todos ellos va pasando el tiempo. Se van sucediendo los días trapicheando o en jornada laboral pero todos ellos se mueven presos del tiempo.

Así se entra en ‘Fuga en Dannemora’, sin saber qué hora es. La historia podría estar perfectamente ambientada en el presente, hace treinta años o en los 70 y a nadie le extrañaría. Al entrar en la serie, la única pista que tenemos del exterior es la de las canciones que suenan en la radio. A través de ella nos situamos en el tiempo de una historia que resulta atemporal porque la lectura final es que los presos no se escaparon de la cárcel sino de la rutina de sus vidas.

La serie comienza con la noticia de la fuga de dos presos de la cárcel pero que por el propio tratamiento que hace en el primer capítulo se podría adivinar que dicha fuga parece no importarle ni a la propia serie. Resulta curioso que la huida de los presos no se presente como una hazaña o, todo lo contrario, como un peligro para la sociedad. Nada de eso. En realidad, parece no importarle a nadie ni a los compañeros presos ni siquiera a los policías. Más bien, la fuga se presenta como un ligero inconveniente, como una fuga en el Sistema que tarde o temprano acabará siendo reparada.

Dos auténticos actores de cine como Benicio del Toro y Paul Dano interpretan a los dos presos protagonistas que preparan la fuga de la cárcel. Benicio del Toro encarna a la fuerza de la naturaleza en su personaje pero también el arte del trapicheo. A veces es montaña, la paciente calma, fuerte y soñadora de pulso firme. De los que parece tenerlo todo controlado. Un personaje que es presencia y carisma. Su compañero de andanzas, Paul Dano encarna la inseguridad de la edad y al mismo tiempo la obediencia del obrero. De personalidad nerviosa, impaciente y más emocional. Aunque se concentra bastante bien y no se cansa en golpear cuando encuentra el punto flaco de un muro.

La tercera pata del trípode es una irreconocible Patricia Arquette que es la guinda del pastel. Interpreta a una mujer que trabaja como funcionaria de la prisión. Para darle emoción a su vida mantiene una especie de romance con uno de los presos. Y decir más sería privarles del resto del pastel porque el personaje de Arquette es una auténtica delicia. Sería mejor que la conocierais por vosotros mismos. Y ya está. La serie nos presenta tres personajes que, a priori, hace que nos preguntemos cómo demonios han acabado llegando ahí. Las vueltas que tiene que dar la vida, uno presume, para que esos personajes, los primeros por obligación y la otra voluntariamente, ingresen en prisión. La mala suerte de la vida que acecha en cada esquina pero no, la explicación es mucho más sencilla: la gente no cambia.

Lo que resulta muy curioso de la serie es ver cómo los personajes cambian dependiendo del lado de la verja en el que se encuentren. Porque rápidamente vemos cómo se comportan dentro de una prisión pero fuera de ella, en libertad, son verdaderamente distintos. Por eso el propio edificio de la cárcel se presenta como si fuera el cuarto protagonista de la serie. La prisión tiene sus propias reglas y su propia atmósfera sucia como de taller local de aluminio situado en cualquier polígono industrial a las afueras de cualquier ciudad. Y la serie quiere impregnar ese aire sucio en los espectadores.

La serie consta de ocho capitulazos dirigidos por Ben Stiller que arranca con una dirección muy del estilo de los noventa aunque con cierta sobriedad. Pero a cada episodio va mejorando hasta alcanzar un nivel de auténtica maestría cinematográfica. Destaca la escena de la claustrofobia en la tubería y, sobre todo, aquella secuencia inicial que comienza en la celda y termina en la alcantarilla lo que viene siendo la narración en imágenes de la ansiada travesía de dentro afuera hecha del tirón.

La esencia de la serie es la construcción de los personajes. De ritmo pausado pero sin pausa, la historia va avanzando y calando en el espectador, incluso se podría decir que termina por ser cómplice de la rutina que vive los tres personajes protagonistas. La historia nos conduce por las sinuosas curvas del camino hasta que de pronto, así de golpe y porrazo, la serie se marca un capitulazo en plan precuela para ahondar en los personajes y sus miserias que te deja una huella imborrable.

Fuga en Dannemora’ destaca por una magnífica fotografía, una ambientación muy cuidada y un ritmo de la narración al estilo ‘Fargo’ pero que termina por marcar su propia personalidad al relato. Está protagonizada por tres actores de cine como Benicio del Toro, Paul Dano y Patricia Arquette. Los tres son muy buenos. Les acompaña un David Morse muy acertado.

Qué esperar de una serie que va sobre personajes encarcelados, de una montaña que sueña con la libertad, de un joven que quiere vivir deprisa y de una mujer dominada por su egoísmo. Se puede esperar disfrutar de una historia que ansía respirar aires de libertad, romper con lo establecido y mucha (y perfecta) suciedad. ‘Fuga en Dannemora’ como una serie de tres personajes que planean escapar del sistema cuando en realidad solo desean salir de la rutina.

Fuga en Dannemora: 8/10

PD: “…algo tenía que hacer”.

PD2: Basada en una historia real.

Un café con spoilers: Una cuestión de género | La Ley está incompleta

Años 70. Una época en la que era raro ver a mujeres cursando estudios en las Facultades de Derecho y mucho menos ejerciendo como abogadas. Ruth Bader Ginsburg rompió las barreras y se atrevió a presentar numerosos casos donde la Ley discriminaba a las personas por cuestiones de género. Porque la verdadera cuestión de la película es que si la Ley es igual para todos por qué luego las leyes diferencian entre hombres y mujeres. Todavía hoy es una cuestión muy real, por eso hay que ir a ver ‘Una cuestión de género’.

La película repasa la vida real de Ruth Bader Ginsburg desde su entrada en Harvard como estudiante de derecho hasta su entrada en el mundo laboral. Todo ello en un mundo de hombres con su habitual palabrería de sutil menosprecio hacia las mujeres. Al no conseguir que ningún bufete la contratase, se pone como profesora de derecho en una asociación por la igualdad de género. Hasta que un caso sin importancia ni interés llega a sus manos.

El caso era el de un hombre al que le era denegada la ventaja fiscal de cuidador por la única razón de que la ley presuponía que solo las mujeres podrían dedicarse a tal ocupación y jamás un hombre se pondría a cuidar de su madre. Quizás en la época en la que se redactó esa ley tuviera cierta base pero la verdad es que tal disposición va en contra del espíritu de las leyes constitucionales que exponen que todos somos iguales ante la ley.

Resulta muy curioso cómo de un caso casi insignificante como este, que fácilmente se podría descartar con un simple ‘ese hombre no quiere pagar sus impuestos’ y pasar a otra cosa, y sin embargo Ruth quiso ir más allá y vio la oportunidad de dar el primer paso hacia la igualdad de género. Es como si la protagonista quisiera derribar el muro de cristal comenzando por retirar la piedra más pequeña.

Pero claro, los hombres que se ven amenazados por su discurso de igualdad harán lo que sea por desbaratar esa idea. Sin embargo, una sociedad se hace más fuerte cuando todos sus integrantes lo son y no solo una parte o la mitad de ellos. Y mucho menos cuando se ve rodeada de muros construidos por el miedo. Un verdadero hombre no le teme a una mujer.

Por eso la relación de Ruth con su marido es de igualdad. Juntos se complementan y juntos forman un magnífico equipo. Ahí donde no llega uno, llega el otro. Y viceversa. El primer caso que defiende Ruth le llega de las manos de su marido. Cuando Ruth defiende sus argumentos desde el corazón, cómo no hacerlo si es la primera afectada, será su marido el que aporte claridad al discurso. Y cuando su marido se vea superado por los acontecimientos, serán la chispa y el ingenio de Ruth las únicas claves para ganar el caso. Porque en el camino hacia la Igualdad solo se puede llegar si lo hacemos juntos.

Porque más allá de si la Ley se equivoca o deja de equivocarse, la película deja entrever que la Ley está incompleta. Se ve reflejado en el caso que defiende la protagonista. Porque ella no quiere restarle derechos a los hombres sino darles los mismos derechos a las mujeres tal y como estipulan las leyes constitucionales de un Estado de Derecho moderno. Es como si la Ley fuera una obra inacabada al que hay que añadir alguna frase para que su significado sea el preciso. O cambiar una palabra, como en la escena de la mecanógrafa a la que no le importa volver a reescribir el alegato de la protagonista solamente para hacerse entender mejor ante el tribunal.

Igualdad en todo incluso hasta en las cuestiones, quizás, menos agradables. Porque tanto hombres como mujeres tienen el derecho de trabajar en minas de sal o de formar parte del ejército. Y no solo eso sino de ascender a puestos de mando.

Una cuestión de género’ es una película muy interesante que quiere hacer visibles las pequeñas injusticias que se esconden en las leyes. Una película que quiere ser abierta al gran público protagonizada por una gran Felicity Jones (‘La teoría del todo’) y por Armie Hammer (‘Operación UNCLE’). Con un espléndido Justin Theroux (‘Maniac’). Acompañados por Sam Waterston y Kathy Bates.

Una película que demuestra que existen personas como Ruth Bader Ginsburg que defiende los mejores valores de la justicia y lo hacen desde el anonimato. Al final de la película uno desea conocer más de esa mujer y lo puede hacer con el documental ‘RBG’ nominado al Oscar. ‘Una cuestión de género’ es un film que no te dejará indiferente y que no te puedes perder.

Una cuestión de género: 6,75/10

PD: For the times they are a changing.

Infiltrado en el KKKlan | Tras las trincheras de la comedia con Spike Lee

‘Infiltrado en el KKKlan’ es un drama de humor negro que arranca con dos discursos. El primero con un político ultraconservador y el segundo con un llamado revolucionario afroamericano. El director Spike Lee los contrapone elevando el tono hasta su máximo nivel. Mientras que las exageraciones del blanco son para partirse de risa de puro disparate, el del segundo asusta un poco por tender hacia un lenguaje beligerante. El caso es que las palabras se las lleva el viento y solo quedan los hechos. Y los hechos son que los fanáticos del político apalean y atropellan a los negros y los seguidores del revolucionario son quienes reciben los palos mientras lo rapean.

Se trata de una comedia negra, incómoda, que escuece y que no tendría por qué llevar colgado el molesto cartel de ‘película necesaria’ si no fuera porque Donald Trump, un hombre con ideas a lo David Duke, fuese hoy el presidente de los Estados Unidos.

La película se centra en la atrevida premisa de qué pasaría si un negro se infiltrara en la organización del Ku Klux Klan. Basada en hechos reales, el primer contacto se hace por teléfono así que el protagonista se ve obligado a utilizar a un doble, que se haga pasar por él, para el trabajo de campo. Una historia que camina sobre un guion muy fino pero que no da puntada sin hilo.

Cuando uno está viendo ‘Infiltrado en el KKKlan’ sabe automáticamente que está delante de una gran película. Porque es una comedia incisiva con un guion magnífico. Pero, al mismo tiempo, te va inundando la sensación de que la película no acaba de cuajar. Y eso es porque el director y guionista Spike Lee ha decidido suprimir de la película toda carga dramática. Todo se desarrolla en un tono de comedia incómoda bastante ingeniosa. No se toma un respiro para explorar el drama o la tensión que se puede llegar a vivir al estar infiltrado en semejante organización.

Es una película que se centra en su guion. De esta forma, Spike Lee potencia lo que quiere decir alzando la voz y arrojando algo de luz en esta era de postverdad. Y lo hace en un tono conciliador, de hecho, ya de primeras coloca a un policía negro, con oídos cuasi neutros, en un mitin revolucionario. Es como si el director (negro) quisiera que los espectadores blancos nos infiltrásemos allí a través de él. Y que nos dijera que entiende que aquellos discursos beligerantes llegaran a infundir temor. Porque quién no se haya equivocado nunca que tire la primera piedra.

Es una película con mensaje con un guion muy complejo dado los distintos personajes cada cual con diferentes puntos de vista. Es una comedia negra muy ingeniosa que termina con una bofetada de realidad. Y es que siempre duele más que alguien se ponga a atropellar a la gente (véase los atentados de Charlottesville y las Ramblas de Barcelona, ambos ocurridos en agosto de 2017) que a que te cuenten un chiste que no te guste. No es comparable.

La película da para mucho debate pero aquí lo dejamos. Cuenta con un gran reparto de actores donde destaca el protagonista John David Washington, para mí todo un descubrimiento, Adam Driver y Topher Grace. Sin olvidar, el gran trabajo de fotografía cargado de una bella factura visual.

Infiltrado en el KKKlan’ es una película que arrastra al espectador hacia las trincheras de la comedia, donde recibes los tiros igualmente pero al menos te diviertes contando chistes sobre negros y blancos.

Infiltrado en el KKKlan: 7,50/10

PD: “Me gustó mucho lo que dijiste por teléfono”.

Un café con spoilers: ¿Podrás perdonarme algún día? | Lee Israel, ¿Te podrás perdonar algún día?

‘¿Podrás perdonarme algún día?’ es el título de la nueva película de Melissa McCarthy pero también es el título de una de las cartas falsificadas por el personaje protagonista, la escritora Lee Israel, haciéndose pasar por la literata Dorothy Parker. Siguiendo con el juego de la película a mí me gustaría fantasear con cuál sería la respuesta de la propia Dorothy Parker de conocer tal suplantación y me imagino que comenzaría con un cariñoso ‘Querida Lee Israel, ¿te podrás perdonar algún día?’. Y es que la película no va de falsificaciones sino de una persona que se cree un fraude cuando es, en realidad, una auténtica escritora. Así es, ‘¿Podrás personarme algún día?’.

Lee Israel es una biógrafa de famosos que está pasando por un bloqueo creativo en pleno momento de decadencia personal cuando no tiene ni para pagar el alquiler. Se refugia en el alcoholismo para poder evitar enfrentarse a la hoja en blanco y así van pasando los días. Hasta que descubre una vieja carta de una famosa vedet, la vende a una librería y se saca un dinero. Eso le inspira a creer que hay un mercado del que se puede aprovechar para ganarse un dinerillo extra: el de las cartas de famosos. Así que se lanza a falsificar cartas de famosos inventándose sus intimidades.

Puede que esta vez me haya extendido un poco con la sinopsis pero es que es lo menos importante de la película. Lo más interesante es cómo se describe al personaje protagonista. Una persona desaliñada, dejada, sin autoestima, áspera, difícil, mal hablada, solitaria y tremendamente desdichada. Por cómo habla se podría decir que es una mujer muy cultivada en las Artes y las Letras pero, francamente, como espectadores nos ponemos delante de una película que va de una mujer cuyo nombre no lo hemos oído mencionado en ninguna otra ocasión así que, de antemano, desconocemos su calidad literaria y hace que nos preguntemos si sus quejas tienen fundamento o simplemente forman parte de la pura pedantería habitual.

Pero lo cierto es que está  pasando por un momento de autodestrucción así que podríamos descartar la pedantería. Y por la forma de hablar se diría que es bastante ingeniosa a la hora de escoger las palabras. La película es el retrato de una mujer que no tiene el suficiente arrojo para ponerse delante de una hoja en blanco y ponerse a escribir sobre ella misma. A saber qué demonios aparecerán y le atormentarán, con cuáles se topará por el camino hacia el redescubrimiento personal pero, sobre todo, la revelación de la gran cantidad de mentiras que habrá dado por válidas y que no tienen ningún crédito.

Pero para descubrir la Verdad sobre ella misma, una Verdad que va a doler, y mucho, tiene que tener la valentía de dejar el vaso de licor y ponerse a escribir. Un auténtico acto de heroicidad porque descubrir la Verdad sobre uno mismo siempre duele, y lo que suele ser mucho más fácil es calmar a tus propios demonios con etanol en lugar de ponerte a pasar lista de tus diablillos interiores.

Y de eso va realmente ‘¿Podrás perdonarme algún día?’, de una mujer que vive en el drama de su propia existencia y que no es capaz de perdonarse a sí misma por sus errores, sus movidas y sus jodiendas. Y aunque nada de eso lo vemos en pantalla, todo eso lo podemos ir descubriendo a partir de la interpretación de Melissa McCarthy como Lee Israel, esa mujer que tiene que escuchar de sus escritos (cartas falsificadas) grandes elogios pero que van dirigidos a terceros. Esa mujer ingeniosa que hace gracia cuando habla de sus miserias pero que te parte el corazón cuando descubres que ella no pretendía hacerte reír, es que ella habla así, es que ella es así, es que ella sí es auténtica.

Melissa McCarthy realiza una deliciosa interpretación en el que equilibra la aspereza de su personalidad con la ternura. Cultivada en mil y una batallas, perdón, mil y uno sketches de ‘Saturday Night Live’, aquí ella hace reír sin pretenderlo inmersa en una historia de auténtico drama. Pasea entre el humor y el drama como si fuera fácil cuando es realmente complicado. Verdaderamente, se ha ganado la nominación al Oscar por este papel.

Su contrapunto es Richard E. Grant que interpreta a un hombre homosexual y que se hace amigo de la siempre desconfiada protagonista. Ir descubriendo su amistad es uno de los puntos más delicados y sensibles de la película. Hay chispa cuando están juntos y sus conversaciones son de lo mejor de la película.

El guion plantea la situación de las falsificaciones como punto de partida para poder hablar de la personalidad de la escritora. La película huye de las típicas historias de falsificaciones, engaños, robos y timos para centrarse en el drama de la mujer. Aunque sea la sinopsis central por ahí no va la película. Sino de una mujer que evita escribir sobre ella misma para no tener que enfrentarse a sus demonios.

Y todo eso no aparece explícitamente en pantalla. Es el espectador quién tiene que ir descubriendo a Lee Israel y la amarga ternura de su personalidad. Esta película no va de falsificaciones sino de una mujer que se cree un fraude cuando es, en realidad, una auténtica escritora.

¿Podrás perdonarme algún día? : 7/10

PD: Yo no creo en el bloqueo creativo. Te sientas, escribes y punto.

Seminci 63: Notti Magiche | Y comedia italiana de postre

Una suerte de comedia italiana a lo Woody Allen se cuela  en la Seminci para realizar una sátira ligera sobre el mundo del cine. Un paseo entre rodajes y guionistas por la Roma más cinematográfica. Una simpática comedia te espera en ‘Notti magiche’.

La película arranca con una escena memorable para que luego presentar a tres jóvenes aspirantes a guionistas de cine moviéndose entre bambalinas como novatos. La película utiliza la investigación policial por la muerte de un productor como excusa para contar, en forma de flashback, las aventuras y desventuras de estos tres incipientes escritores.

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Una comedia muy entretenida que recuerda a las pelis de Woody Allen que mostraba el otro lado del decorado de Hollywood. ‘Notti Magiche’ nos sitúa en los famosos estudios de Cinecittà de Roma de los cercanos años 90, en las oficinas de los productores, en las (ya icónicas) salas llenas de guionistas con las máquinas de escribir echando humo, mientras que de vez en cuando nos topamos con algún maestro director italiano.

‘Notti Magiche’ cuenta con un buen guión ágil que le da un toque divertido y desenfadado a la película. Aunque la ambientación parece que esté poco trabajada, la película es muy agradable de ver y accesible a todo el mundo. Está dirigida por Paolo Virzì y cuenta de secundario con Giancarlo Giannini.

Se trata de una película muy disfrutable e inspiradora. Tiene ese toque mágico que le da las estrellas del cine, la ciudad de Roma y la ingenuidad de los jóvenes guionistas. ‘Notti Magiche’ es una comedia agradable y deliciosa que invita a soñar en una noche estrellada de Roma.

Notti Magiche: 6,50/10

PD: Como decía siempre mi mamá “mira siempre por la ventana”. ¿Que qué quería decir? Boh.

Killing Eve (T1)| Voy a ser sutil… es una de las series del año

Que no os engañe su faceta angelical, su vestido de seda o su perfume. Que no os engañe su poderío visual, su formidable e ingenioso guión o su calculado ritmo narrativo. Que no os engañe, no es solo fachada. Es algo más. ‘Killing Eve’ es una de las series del año.

‘Killing Eve’ fue una de las grandes olvidadas de los premios Emmy de este año en el que obtuvo solo dos nominaciones: Mejor Actriz Protagonista de Drama para Sandra Oh y Mejor Guión de Drama. Esta última nominación de forma obligada por el bien de la credibilidad de los premios. Es una pena que una serie no reciba la atención que se merece durante la temporada de premios simplemente porque no es lo bastante popular cuando es capaz de alcanzar un grandísimo nivel consiguiendo que el cuarto capítulo sea una Obra Maestra de la intriga.

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La serie se planta bajo la premisa de que hay una asesina a sueldo que destaca por la meticulosidad de sus métodos, su creatividad y su espontaneidad. Eve (Sandra Oh) es la agente del Servicio Británico que la persigue y que actúa en la trama como su contrapunto: un ratón de oficina que se atreve a salir al trabajo de campo. Las dos jugarán a una persecución al gato y al ratón por distintas ciudades de toda Europa.

La serie es un perfecto juego de contrastes. Dos personajes con dos tonalidades distintas. Una es perfecta, de luz cálida, atractiva, feliz y segura. La otra es todo lo contrario. Resulta ser un perfecto desastre, de luz gris, poco atractiva, desgraciada e insegura. Se puede resumir cuando la serie nos transporta de una soleada y bonita escena de la asesina a un oscuro callejón de Londres repleto de cubos de basura.

Cada capítulo arranca con una escena visualmente atractiva y narrativamente deliciosa. Una secuencia que seduce y engancha. Toda una declaración de intenciones de la serie que consigue brillar en su máximo esplendor en la escena donde Eve describe con sumo lujo de detalles los rasgos faciales de la asesina en un maravilloso primerísimo plano inolvidable.

Sandra Oh y Jodie Comer son el ratón y el gato. Destaca la gran evolución de Eve y lo bien que Sandra Oh reconduce la madurez de su personaje. Sorprende la gran expresividad y descaro de Jodie Comer en el papel de la asesina. Ambas le dan fuerza a un guión ya de por sí magnífico e ingenioso con un humor muy fino y delicado de alta costura, perdón, de alta escritura. El guión está para enmarcarlo en el salón.

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Contiene muchas escenas memorables como los diferentes encuentros entre los dos personajes protagonistas, la persecución a pie de calle en Berlín o la ‘fiesta’ de cumpleaños. La historia te engancha en el sentido de que como espectador no sabes muy bien si quieres que atrapen a la asesina por complicidad con Sandra Oh o si deseas salvarla de los peligros que la acechan por su personalidad tan locamente atractiva.

Inevitablemente acabas empatizando con la psicópata y quieres que le salgan bien las cosas. Todos los capítulos están rodados de forma magistral con un buen pulso del suspense y un fino ritmo de la intriga perfectamente calculado. La fotografía es portentosa.

El episodio de la trampa también está muy bien. La serie da un giro cuando se introduce en la cárcel rusa donde los problemas acechan a las dos por separado y la iluminación se vuelve tenebrosa. Por momentos recuerda al reciente thriller psicológico de ‘Gorrión Rojo’. Se trata de una serie producida por BBC America y que llega a nuestro país de la mano de HBO.

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El nivel de la serie se mantiene en lo más alto durante los ocho episodios de su primera temporada que lleva la firma de su creadora Phoebe Waller-Bridge, para mí todo un descubrimiento. La primera temporada se despide no sin antes enfrentar a su protagonista más letal ante su fiel reflejo en forma de niña de doce años. Una serie que es más inteligente de lo que parece, visualmente exquisita y narrativamente magnífica. Quizá el final desentona un poco con el resto del vestido pero se comprende que se haya permitido una licencia artística para continuar con la historia. Y es que con una serie así uno no quiere quedarse en la primera temporada.

Killing Eve: 8,50/10

PD: ¿He sido muy sutil?

Todos lo saben | Pintan bastos en el western de Farhadi

El director iraní Asghar Farhadi se atreve con un thriller psicológico de la España profunda. Todo un western fundamentado en el cruce de miradas, de dimes y diretes que parece convertirse en una partida de póker. A la mesa se sientan a jugar Javier Bardem, Penélope Cruz, Eduard Fernández, Elvira Mínguez, Ricardo Darín, Bárbara Lennie, Ramón Barea e Inma Cuesta a una partida para ver quién oculta mejor los ases en la manga. Y todos ellos se la juegan a una sola carta: la del secuestro de la niña.

Así es cómo veo que plantea Farhadi su nueva película ‘Todos lo saben’ rodada en nuestro país. Pero dejémonos de metáforas, la historia arranca con la llegada al pueblo de Laura (Penélope Cruz) para asistir a la boda de su hermana. Durante la celebración secuestran a su hija adolescente. A partir de ahí la atmósfera en torno a la familia se llena de sospechas, tensiones y dobles juegos.

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Destaca esa atmósfera enrarecida de supuesta alarma familiar, esa calma inquieta después de la tormenta y ese acompañar la pena de la madre desde la fría distancia. Esos parientes tan preocupados que parecen guiar los pasos de la mujer sobre las diferentes casillas del tablero que la dirigen hacia su propio beneficio. Ese gran farol que se marca a las cartas el personaje de Javier Bardem, en teoría de cara a la galería, y que es respondido, a su vez, por un magnífico ‘pues lo veo y subo la apuesta’ del personaje de Penélope Cruz

Entre medias de la partida los aspavientos de Inma Cuesta que sin decir nada lo dicen todo. Actúa como espectadora de lujo de una partida de póker entre gigantes y que sin mucho recorrido se convierte en un papel fundamental en la trama. Todo envuelto en un ambiente de continua tensión que nos mantiene en alerta ante la aparición de cualquier síntoma de duda, falsedad o equivocación.

El director Asghar Farhadi coloca las piezas de un thriller psicológico que por su tratamiento y su complejidad parece sacado de los western modernos que se hacen hoy en día en Hollywood como la reciente ‘Tres anuncios en las afueras’. Un delicioso thriller psicológico para los amantes del género que necesita de la participación del espectador cual Inma Cuesta en la pantalla.

La película cuenta con una fotografía muy cuidada, excesivamente recargada en los primeros diez minutos de metraje porque Farhadi quiere contar demasiadas cosas en poco tiempo. Sin embargo, va cogiendo altura según la historia va avanzando. Está protagonizada por un reparto de lujo con un Javier Bardem desatado y entregado al juego de la ambigüedad como en ‘madre!’; Penélope Cruz majestuosa; Eduard Fernández y Elvira Mínguez que transpiran Verdad; junto con Ricardo Darín, Bárbara Lennie, Ramón Barea e Inma Cuesta.

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Contiene momentos memorables como la conversación Bardem-Cruz pero la película no se deja llevar por el drama en ningún momento. Se trata de un thriller psicológico que convierte al espectador como parte del espectáculo y que si te dejas atrapar por su juego la disfrutarás en todas sus dimensiones. Se nota el pulso de Farhadi manejando a los personajes y el tempo de la acción como un director de orquesta. Al final, la mano benévola de Farhadi libera a sus personajes de la culpa para que sea el espectador quién los juzgue y los condene. Al final de la partida todos se sienten ganadores y la única que pierde es la niña.

Todos lo saben: 7,75/10

PD: Los aspavientos de Inma Cuesta me representan.

Las distancias | El desencanto de los nuevos treintañeros

‘Las distancias’ arranca bajo la inocente premisa de un grupo de amigos que viaja a Berlín para darle una sorpresa al chaval de la cuadrilla que tuvo que emigrar para buscarse la vida. Aterrizan en un Berlín gris en el pisito de un treintañero que se halla lejos de la vida prometida. El retrato de una generación reflejada en las distancias físicas y emocionales del típico grupo de amigos inseparables.

Cuatro amigos se plantan en Berlín para darle una sorpresa por su cumpleaños al emigrante del grupo. Pronto se disipará la euforia y descubrirán que no llegan en el mejor momento para ninguno de ellos.

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Se trata de un drama generacional de jóvenes treintañeros y en parte una radiografía de la juventud española de los licenciados de aquellos años. Todo eso bañado en un barniz de tonos grises que cuanto más avanza más nublado se pone.

La típica amistad de colegueo de cuatro capullos (más el anfitrión) se transformará en un viaje al interior de sus vidas en el que cada uno esconde una historia incómoda de contar. La historia está sustentada por un magnífico guión que va dejando entrever las distancias, no solo físicas sino emocionales, entre los distintos componentes del grupo de amigos.

Un guión espléndido, cinco actores muy buenos y poco más, con eso la directora y coguionista Elena Trapé demuestra que con muy poco se puede contar una gran historia. Con una fotografía muy trabajada, un uso de la luz muy natural y una puesta en escena muy efectiva que hace que brille el guión y el talento de Elena Trapé.

Una película lleno de sutilezas como la conversación fuera de plano de Alexandra Jiménez, ese momento silencioso cuando llega la chica alemana al piso y los pequeños detalles de las conversaciones que van desgranando las vidas particulares de los personajes.

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El guión brilla en parte también por el gran trabajo de los actores donde destacan Alexandra Jiménez, Miki Esparbé (‘Perdiendo el norte’) y un Isak Férriz muy bueno haciendo de capullo integral.

‘Las distancias’ se alzó como la gran triunfadora del Festival de Málaga al llevarse tres premios: Mejor Película, Mejor dirección y Mejor Actriz para Alexandra Jiménez. Una película que es buena porque golpea en el corazón de la generación de treintañeros que viven en el desencanto de la vida adulta. Especialmente gris y especialmente dramática, ‘Las distancias’ duele por lo cercana que resulta.

Las distancias: 7,25/10

PD: ¡Qué fin de semana tan absurdo!

Operación U.N.C.L.E. | Vacaciones en Roma by Guy Ritchie

Si Guy Ritchie le dedica una ¿carta de amor? a Londres en ‘Snatch’, entonces su lugar de veraneo favorito es Roma y nos invita a compartir la experiencia en una peli de espías en ‘Operación U.N.C.L.E.’ con Henry Cavill, Armie Hammer y Alicia Vikander ¿Quién podría resistirse a una invitación así?

La película es un juego de espías en plena guerra fría con Henry Cavill de agente de la CIA y Armie Hammer de la KGB. Entre medias está la chica a la que supuestamente tienen que salvar que luce el rostro de Alicia Vikander. Todo ello envuelto en un aroma de elegancia y sofisticación al puro estilo de las pelis antiguas de James Bond.

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El gran logro del director Guy Ritchie es convertir la típica historia oscura de espías de la guerra fría en un anuncio de perfume de dos horas. Manteniendo el interés, por supuesto. Una película fresca, interesante y que seduce por su encanto. Ese magnetismo radica en el repertorio de frases ingeniosas y, sobre todo, la impoluta presencia de sus protagonistas en pantalla. Para darle verosimilitud ya está Guy Ritchie con su cámara haciendo mil y una piruetas, colocando la cámara en el lugar preciso para sacar el plano perfecto y al mismo tiempo que no se note su presencia en favor de la historia. Es el estilo Guy Ritchie.

Si ‘Snatch’ era sucia, ‘Operación U.N.C.L.E.’ es la elegancia hecha película. Pero ambas tienen en común el pulso en la cámara de Guy Ritchie. Tras unos primeros minutos de una gran ambientación de la Berlín dividida, la película te envuelve en su fotografía, vestuario y el carisma de sus actores para que el espectador olvide la época en la que está ambientada la historia. Y lo hace con maestría. Al cabo de unos minutos te mete tan de lleno en la trama que te hace partícipe de la experiencia como si se tratase de la actualidad.

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Cuando te quieres dar cuenta te descubre una especie de láser que corta una valla metálica por arte de magia y durante unos segundos lo ves como algo normal porque, en fin, debe formar parte del kit de cachivaches de un espía al uso. Para cuando descubres el truco te saca una sonrisa cómplice. Porque así es Guy Ritchie, no solo es un gran guionista es también un gran director.

Operación U.N.C.L.E.’ es una gran película de entretenimiento que invita a pasar unas minivacaciones de verano en Roma con la mejor compañía Henry Cavill, Armie Hammer y Alicia Vikander. Conduce Guy Ritchie que también hará las fotos durante la estancia. Que la disfruten.

Operación U.N.C.L.E.: 7/10

PD: Vacaciones con estilo.

Deadpool 2 | Políticamente incorrecto

La cualidad de Deadpool, más allá de sus superpoderes, es que es capaz de adquirir la forma de ese colega tuyo gamberro con el que pasas horas hablando de las pelis de superhéroes flipando con tal escena o criticando aquella otra. Te envuelve con su desgarbada verborrea llegando a eclipsar, quizás en demasía, el desarrollo de la trama. Lo mejor es que ni siquiera importa porque lo más importante en ‘Deadpool 2’ es pasar un rato divertido con un superhéroe diferente.

La película arranca cuando la tragedia golpea la vida de nuestro protagonista. Una vez supera la fase de autodestrucción trata de seguir adelante trabajando de becario para los X-Men. Va en serio, no es coña. Todo cambia cuando decide ayudar a un chaval en apuros cuya cabeza está a punto de estallar. Me ha salido una sinopsis un poco enigmática pero no quería que se me colara ningún spoiler y así no reventar el elemento sorpresa del principio. Vaya, es justo lo que acabo de hacer.

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Como os podéis imaginar Deadpool vuelve a romper la cuarta pared y habla a los espectadores como si fuera otro fan más de las sagas de superhéroes. Atiza por igual a sagas ajenas y a las propias lo que resulta muy divertido e inevitablemente te arranca desde una leve sonrisa de complicidad hasta la más pura carcajada. Sabe conectar muy bien con su público porque toma lo que más gustó de la primera y lo eleva a la máxima potencia. Y la cosa funciona muy bien.

Aunque no deja de echarse de menos un poco más de altura a la hora de continuar con la trama. La historia de esta secuela de ‘Deadpool’ es bastante sencilla con un giro de guión al final bastante forzado. Y es que el guión resulta de lo más ingenioso hasta que el final se vuelve un poco desconcertante. Si en ‘Noche de juegos’ disfrutamos de los chistes de la era Trump ahora con ‘Deadpool 2’ escuchamos la réplica, bajo la batuta de la Fox, con ese villano que se trae un aire al presidente y que, por momentos, parece que quiere funcionar como lavado de imagen.

Algo que chirría bastante con lo visto hasta entonces riéndose de todo el mundo sin importarle un carajo ni nada ni nadie hasta que llegamos al final donde se posiciona y toma partido. Lo cual, no resulta coherente con el resto de la película. Sin olvidar el repetitivo chiste sobre el racismo que lleva implícitamente una marcada intencionalidad. Es como si estuviéramos pasando un rato agradable con un personaje que presume de ir por libre y de pronto te cortasen la película con una serie de anuncios de propaganda, resulta chirriante.

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Protagonizada por Ryan Reynolds, que participa en el guión, y destaca entre los secundarios Zazie Beetz (‘Atlanta’) con un personaje muy particular y con el que se relaciona la buena fortuna como otro superpoder. Resulta muy original e interesante porque en ese tema hay mucha tela que cortar. Por supuesto, los efectos especiales son brutales con esas escenas donde se detiene el tiempo que son espectaculares.

‘Deadpool 2’ es una película de superhéroes que se mofa de las películas de superhéroes. Incluso Ryan Reynolds se ríe de Ryan Reynolds. Partiendo de esa premisa de comedia de acción desenfadada y políticamente incorrecta, ‘Deadpool 2’ resulta irresistible.

Deadpool 2: 6,5/10

PD: Ese momento de Zazie Beetz corriendo al trote mientras un coche sobrevuela su cabeza.

PD2: Tráiler con frases inéditas de la película.