Yuli | El llanto mudo del artista por Icíar Bollaín

El cuento de un niño cubano que llega a convertirse en uno de los bailarines más importantes de la danza. Un biopic bastante original en el que el protagonista relata su propia vida en primera persona, literalmente. Nos sumergimos en La Habana para centrarnos en una pequeña historia llena de baile y vitalidad porque hay más vida más allá de la Revolución cubana. Así es ‘Yuli’, luminosa, radiante y triste.

Resulta un biopic atípico porque es el propio Carlos Acosta el que lleva el hilo de la historia y es el propio niño quién no sueña con ser artista sino más bien con llegar a ser como su ídolo el futbolista Pelé. Es el empuje de su padre que está empeñado en que salga de la isla para que triunfe bailando en los teatros de todo el mundo lo que funciona como motor de la historia.

La película está basada en una historia real que cuenta el propio protagonista. El guion muy inteligente al principio se va apaciguando según avanza. Y es que la historia del niño con el padre resulta tremendamente interesante pero no termina por contarla del todo.

Por lo visto en la película y con todo el respeto y la cautela (porque se trata de una historia real y no de ficción) vamos a ir desgranando la historia. Me parece clave la escena donde el padre le dice al hijo que su hogar está en otra parte que suena como a destierro familiar. Como un ‘tú no eres bienvenido aquí, márchate’. El empujón tóxico del padre que quiere ver a su hijo triunfar porque, dice, tiene mucho talento suena como a una sobrecarga de presión para el hijo. Donde tiene la condena de triunfar porque tiene mucho talento y su padre se sentirá orgulloso de sus éxitos; y si en el intento fracasa la culpa es del hijo por no saber gestionar ese talento. En cualquier caso, el hijo pierde y el padre gana.

El destierro familiar como un empujón para el éxito. Es lo que yo extraigo de ‘Yuli’ del visionado de la película sin conocer los detalles de la historia real del bailarín protagonista. Una película hermosa por una fotografía luminosa de Álex Catalán y viva pero que transmite la mirada triste del artista, Carlos Acosta.

La película describe las emociones profundas del protagonista a través del baile. La directora Icíar Bollaín nos deleita con unas piezas de baile de un gusto exquisito. Comienza presentando el baile prestando especial atención al movimiento de los músculos de los bailarines, dramatizando el baile con la iluminación y los claroscuros, juego de sombras, y llegado el momento le otorga el color y la envergadura de quién camina sobre las masas. Icíar Bollaín realiza un viaje a través de la Historia del Cine a partir de las diferentes piezas de baile que es una delicia audiovisual de un gusto exquisito. Un auténtico regalo para los más cinéfilos.

Es una película para disfrutar del viaje vital del protagonista que nos cuenta las experiencias que más le han marcado bajo la cuidada dirección de Icíar Bollaín. Con guion de Paul Laverty que funciona como un tirar de la cuerda entre el protagonista y su padre. Mientras el chaval sufre por su éxito y tiende a tirar para casa, se ve obligado a aguantar los arreones de su padre que le empuja fuera de la isla, su hogar.

Una película emotiva de una bella factura visual. Un drama de buen gusto sobre la soledad del artista. Conoce a ‘Yuli’, la historia del niño que no quería ser artista.

Yuli: 7,25/10

PD: “Ven aquí, díselo a todo el mundo ¿Qué eres?”

Un café con spoilers: ‘Girl’ | La chica que soñaba con llegar a ser una mujer

Lara es una chica de quince años que se presenta a las pruebas de acceso de una de las escuelas de ballet más importantes del país. Lara, al igual que otras muchas chicas de su edad, sueña con llegar a convertirse en una bailarina profesional. Puede parecer una chica normal pero Lara ha nacido con el cuerpo de un chico y tiene un gran problema del que no quiere hablar. Así arranca ‘Girl’, la película sensación de la temporada.

‘Girl’ es de una sutileza y de una sensibilidad extraordinaria. El director nos abre la puerta de la vida de la protagonista, tanto la pública como en su faceta más íntima, a través de una cámara sutil e inquieta que no para de narrar con las imágenes. Relata la vida de Lara con mucho tacto y, como espectadores, nos mete de lleno en la cabeza de la protagonista para hacernos sentir lo que ella siente.

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La vida de Lara no es fácil. Siente la presión lógica de los profesores de la escuela de ballet pero también la incomprensión de los compañeros, de la sociedad y hasta de algunos miembros de su familia. Aquella frase de la madre, que la llega a repetir como tres veces, que la sentimos como cae con la fuerza de un martillo sobre la autoestima de la protagonista.

Esa es la gran virtud de la película. Coloca al gran público, por lo general desconocedor (yo incluido) del drama que viven las chicas como Lara, para que conozcamos de primera persona lo que sienten cuando hablamos despreocupadamente y expresamos alguna frase a la ligera sin darnos cuenta de lo mucho que le puede afectar. La película nos pone en el lugar de Lara. ‘Girl’ es un ejercicio para aprender a empatizar con ella.

Creo que la película va dirigida, sobre todo, al gran público para que aprendamos a empatizar con esta problemática. La película arroja luz sobre los, digamos, ‘micromachismos’ pero dirigidos a las personas transexuales. De verdad, esas frases que son microhumillaciones gratuitas, y que muchas veces las decimos sin pensar y desde el más puro desconocimiento, aquí en la película se iluminan como luciérnagas en la oscuridad para advertirnos de su poder destructivo. Por eso creo que ver esta película nos enriquece como personas y nos ayuda a comprender.

La película nos muestra dos formas de presionar: la que busca un uso recreativo (aquella para echarse unas risas) como la de algunas compañeras, y la que inspira para madurar, como la de la profesora que sabe medir la intensidad de la presión y que termina fundiéndose en un abrazo. Son algunos de los momentos memorables de la película como la relación que tiene con su padre. Una relación sana y muy comunicativa. Pero con límites. Porque ella no deja de ser una chica de quince años ansiosa de cotilleos inocentes y su padre, divorciado, no deja de ser un señor de mediana edad que no es muy dado a compartir sus sentimientos.

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Por eso, aunque la relación que tiene Lara con su padre es de absoluto cariño y comprensión, no resulta suficiente para ella. Necesita la figura de una amiga para compartir confidencias. Lo bueno de la película es que no trata a su protagonista como a una santa y el resto son malos. Sino que ella misma respira de muchos matices y no se arruga para que la chica protagonista pueda llegar a parecer, y lo parece, que en algún momento de la película la chica resulta un poco cría llorona porque lo tiene todo y la vida no la trata del todo mal como para sentirse insatisfecha y sin embargo lo está.

Ese es el segundo punto de la película. Lara trabaja duro para convertirse en una gran bailarina de ballet y al mismo tiempo se somete a un cambio de sexo. El problema es que, como cualquier joven adolescente, le puede la impaciencia y quiere convertirse inmediatamente en una mujer.

Por supuesto que Lara es una chica valiente y fuerte pero, como todos en la vida, pasa por momentos de debilidad emocional. Vive por momentos de humillación como la escena de la noche de chicas, que el director aborda en un tono muy comedido, y que sin que ella se dé cuenta forma parte del proceso de madurez de una persona.

La frase del padre: “Yo veo a una chica. Pero tú quieres ser una mujer. Y esto no funciona así [no se consigue de repente sino que conlleva un proceso de madurez]” es realmente la clave de la película. Y continúa: “¿Acaso crees que yo me convertí en un hombre de la noche a la mañana?”. Por otro lado, da gusto verla en los breves momentos en los que lleva a su hermano pequeño al colegio. Es donde se siente más segura y orgullosa de ser ella misma. Se siente en plenitud.

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Contiene momentos muy memorables como el que vive sumergida en la piscina, que el director nos presenta en un tono como de sueño, donde la chica se queda al margen mirando lo que ella desea ser o cuando termina sentada en el patio de butacas viendo lo que ella quiere ser o la secuencia donde la chica pierde la confianza de bailar o, por supuesto, el gran final tan doloroso.

‘Girl’ es una película de una gran sensibilidad que aborda con una pasmosa sencillez un tema muy difícil de tratar. Y lo hace de forma brillante. Se trata de una ópera prima de Lukas Dhont donde la acción se va sucediendo de forma natural. Una película absolutamente imprescindible que a mí me ha ayudado a comprender muchas cosas de las personas trans pero también ha arrojado luz sobre mi ignorancia en este tema. Una película que te enseña a escuchar. Bravo. No se la pierdan.

Girl: 8,25/10

PD: -¿Eres su hermana? –Sí, lo soy.