Un café con spoilers: Una cuestión de género | La Ley está incompleta

Años 70. Una época en la que era raro ver a mujeres cursando estudios en las Facultades de Derecho y mucho menos ejerciendo como abogadas. Ruth Bader Ginsburg rompió las barreras y se atrevió a presentar numerosos casos donde la Ley discriminaba a las personas por cuestiones de género. Porque la verdadera cuestión de la película es que si la Ley es igual para todos por qué luego las leyes diferencian entre hombres y mujeres. Todavía hoy es una cuestión muy real, por eso hay que ir a ver ‘Una cuestión de género’.

La película repasa la vida real de Ruth Bader Ginsburg desde su entrada en Harvard como estudiante de derecho hasta su entrada en el mundo laboral. Todo ello en un mundo de hombres con su habitual palabrería de sutil menosprecio hacia las mujeres. Al no conseguir que ningún bufete la contratase, se pone como profesora de derecho en una asociación por la igualdad de género. Hasta que un caso sin importancia ni interés llega a sus manos.

El caso era el de un hombre al que le era denegada la ventaja fiscal de cuidador por la única razón de que la ley presuponía que solo las mujeres podrían dedicarse a tal ocupación y jamás un hombre se pondría a cuidar de su madre. Quizás en la época en la que se redactó esa ley tuviera cierta base pero la verdad es que tal disposición va en contra del espíritu de las leyes constitucionales que exponen que todos somos iguales ante la ley.

Resulta muy curioso cómo de un caso casi insignificante como este, que fácilmente se podría descartar con un simple ‘ese hombre no quiere pagar sus impuestos’ y pasar a otra cosa, y sin embargo Ruth quiso ir más allá y vio la oportunidad de dar el primer paso hacia la igualdad de género. Es como si la protagonista quisiera derribar el muro de cristal comenzando por retirar la piedra más pequeña.

Pero claro, los hombres que se ven amenazados por su discurso de igualdad harán lo que sea por desbaratar esa idea. Sin embargo, una sociedad se hace más fuerte cuando todos sus integrantes lo son y no solo una parte o la mitad de ellos. Y mucho menos cuando se ve rodeada de muros construidos por el miedo. Un verdadero hombre no le teme a una mujer.

Por eso la relación de Ruth con su marido es de igualdad. Juntos se complementan y juntos forman un magnífico equipo. Ahí donde no llega uno, llega el otro. Y viceversa. El primer caso que defiende Ruth le llega de las manos de su marido. Cuando Ruth defiende sus argumentos desde el corazón, cómo no hacerlo si es la primera afectada, será su marido el que aporte claridad al discurso. Y cuando su marido se vea superado por los acontecimientos, serán la chispa y el ingenio de Ruth las únicas claves para ganar el caso. Porque en el camino hacia la Igualdad solo se puede llegar si lo hacemos juntos.

Porque más allá de si la Ley se equivoca o deja de equivocarse, la película deja entrever que la Ley está incompleta. Se ve reflejado en el caso que defiende la protagonista. Porque ella no quiere restarle derechos a los hombres sino darles los mismos derechos a las mujeres tal y como estipulan las leyes constitucionales de un Estado de Derecho moderno. Es como si la Ley fuera una obra inacabada al que hay que añadir alguna frase para que su significado sea el preciso. O cambiar una palabra, como en la escena de la mecanógrafa a la que no le importa volver a reescribir el alegato de la protagonista solamente para hacerse entender mejor ante el tribunal.

Igualdad en todo incluso hasta en las cuestiones, quizás, menos agradables. Porque tanto hombres como mujeres tienen el derecho de trabajar en minas de sal o de formar parte del ejército. Y no solo eso sino de ascender a puestos de mando.

Una cuestión de género’ es una película muy interesante que quiere hacer visibles las pequeñas injusticias que se esconden en las leyes. Una película que quiere ser abierta al gran público protagonizada por una gran Felicity Jones (‘La teoría del todo’) y por Armie Hammer (‘Operación UNCLE’). Con un espléndido Justin Theroux (‘Maniac’). Acompañados por Sam Waterston y Kathy Bates.

Una película que demuestra que existen personas como Ruth Bader Ginsburg que defiende los mejores valores de la justicia y lo hacen desde el anonimato. Al final de la película uno desea conocer más de esa mujer y lo puede hacer con el documental ‘RBG’ nominado al Oscar. ‘Una cuestión de género’ es un film que no te dejará indiferente y que no te puedes perder.

Una cuestión de género: 6,75/10

PD: For the times they are a changing.

Un café con spoilers: ¿Podrás perdonarme algún día? | Lee Israel, ¿Te podrás perdonar algún día?

‘¿Podrás perdonarme algún día?’ es el título de la nueva película de Melissa McCarthy pero también es el título de una de las cartas falsificadas por el personaje protagonista, la escritora Lee Israel, haciéndose pasar por la literata Dorothy Parker. Siguiendo con el juego de la película a mí me gustaría fantasear con cuál sería la respuesta de la propia Dorothy Parker de conocer tal suplantación y me imagino que comenzaría con un cariñoso ‘Querida Lee Israel, ¿te podrás perdonar algún día?’. Y es que la película no va de falsificaciones sino de una persona que se cree un fraude cuando es, en realidad, una auténtica escritora. Así es, ‘¿Podrás personarme algún día?’.

Lee Israel es una biógrafa de famosos que está pasando por un bloqueo creativo en pleno momento de decadencia personal cuando no tiene ni para pagar el alquiler. Se refugia en el alcoholismo para poder evitar enfrentarse a la hoja en blanco y así van pasando los días. Hasta que descubre una vieja carta de una famosa vedet, la vende a una librería y se saca un dinero. Eso le inspira a creer que hay un mercado del que se puede aprovechar para ganarse un dinerillo extra: el de las cartas de famosos. Así que se lanza a falsificar cartas de famosos inventándose sus intimidades.

Puede que esta vez me haya extendido un poco con la sinopsis pero es que es lo menos importante de la película. Lo más interesante es cómo se describe al personaje protagonista. Una persona desaliñada, dejada, sin autoestima, áspera, difícil, mal hablada, solitaria y tremendamente desdichada. Por cómo habla se podría decir que es una mujer muy cultivada en las Artes y las Letras pero, francamente, como espectadores nos ponemos delante de una película que va de una mujer cuyo nombre no lo hemos oído mencionado en ninguna otra ocasión así que, de antemano, desconocemos su calidad literaria y hace que nos preguntemos si sus quejas tienen fundamento o simplemente forman parte de la pura pedantería habitual.

Pero lo cierto es que está  pasando por un momento de autodestrucción así que podríamos descartar la pedantería. Y por la forma de hablar se diría que es bastante ingeniosa a la hora de escoger las palabras. La película es el retrato de una mujer que no tiene el suficiente arrojo para ponerse delante de una hoja en blanco y ponerse a escribir sobre ella misma. A saber qué demonios aparecerán y le atormentarán, con cuáles se topará por el camino hacia el redescubrimiento personal pero, sobre todo, la revelación de la gran cantidad de mentiras que habrá dado por válidas y que no tienen ningún crédito.

Pero para descubrir la Verdad sobre ella misma, una Verdad que va a doler, y mucho, tiene que tener la valentía de dejar el vaso de licor y ponerse a escribir. Un auténtico acto de heroicidad porque descubrir la Verdad sobre uno mismo siempre duele, y lo que suele ser mucho más fácil es calmar a tus propios demonios con etanol en lugar de ponerte a pasar lista de tus diablillos interiores.

Y de eso va realmente ‘¿Podrás perdonarme algún día?’, de una mujer que vive en el drama de su propia existencia y que no es capaz de perdonarse a sí misma por sus errores, sus movidas y sus jodiendas. Y aunque nada de eso lo vemos en pantalla, todo eso lo podemos ir descubriendo a partir de la interpretación de Melissa McCarthy como Lee Israel, esa mujer que tiene que escuchar de sus escritos (cartas falsificadas) grandes elogios pero que van dirigidos a terceros. Esa mujer ingeniosa que hace gracia cuando habla de sus miserias pero que te parte el corazón cuando descubres que ella no pretendía hacerte reír, es que ella habla así, es que ella es así, es que ella sí es auténtica.

Melissa McCarthy realiza una deliciosa interpretación en el que equilibra la aspereza de su personalidad con la ternura. Cultivada en mil y una batallas, perdón, mil y uno sketches de ‘Saturday Night Live’, aquí ella hace reír sin pretenderlo inmersa en una historia de auténtico drama. Pasea entre el humor y el drama como si fuera fácil cuando es realmente complicado. Verdaderamente, se ha ganado la nominación al Oscar por este papel.

Su contrapunto es Richard E. Grant que interpreta a un hombre homosexual y que se hace amigo de la siempre desconfiada protagonista. Ir descubriendo su amistad es uno de los puntos más delicados y sensibles de la película. Hay chispa cuando están juntos y sus conversaciones son de lo mejor de la película.

El guion plantea la situación de las falsificaciones como punto de partida para poder hablar de la personalidad de la escritora. La película huye de las típicas historias de falsificaciones, engaños, robos y timos para centrarse en el drama de la mujer. Aunque sea la sinopsis central por ahí no va la película. Sino de una mujer que evita escribir sobre ella misma para no tener que enfrentarse a sus demonios.

Y todo eso no aparece explícitamente en pantalla. Es el espectador quién tiene que ir descubriendo a Lee Israel y la amarga ternura de su personalidad. Esta película no va de falsificaciones sino de una mujer que se cree un fraude cuando es, en realidad, una auténtica escritora.

¿Podrás perdonarme algún día? : 7/10

PD: Yo no creo en el bloqueo creativo. Te sientas, escribes y punto.

Un café con spoilers: Bumblebee | La magia no está en los Transformers sino en su corazón

Bumblebee es un robot Transformer que cae del cielo huyendo de la guerra en su planeta y termina en el garaje de una joven de dieciocho años. La chavala parece la típica adolescente que va de intensa como si tuviera problemas de verdad hasta que encuentra un antiguo escarabajo amarillo aparcado en el desguace. Ella lo intenta arreglar hasta que se transforma en Bumblebee. Una película de ciencia ficción que se transforma en un auténtico viaje emocional hacia el corazón de la chica. Ese es ‘Bumblebee’ y te robará el corazón.

La verdadera sorpresa de la película es que arranca como una historia más de la saga Transformers para convertirse en un drama juvenil. ‘Bumblebee’ se podría resumir en el encuentro de dos inadaptados sociales que van por la vida escondiéndose y protegiéndose del resto con corazas (o armaduras en el caso del robot). Como si fueran dos de los castigados en la biblioteca de ‘El club de los cinco’.

Acostumbrado a ver las películas de la ciencia ficción donde el chico tímido y callado se convierte en superhéroe y las chicas son meras acompañantes, ‘Bumblebee’ le da la vuelta a todo eso cuando convierte a la chica borde en el eje de la historia. No diría invisible porque su vecino está colado por ella, sino borde. Una chica imposible de impresionar y más aún de poder llegar hasta su corazón. Pero el director Travis Knight tiene la llave que abre todas sus corazas para que, como espectadores, lleguemos a sentir y tocar el corazón de la auténtica heroína valiente, fuerte y sensible.

Ahí radica la magia de la película, a partir de una historia de ciencia ficción se puede llegar hasta el corazón más protegido. Comienza como una peli pura de Transformers para convertirse en un drama con tintes de ciencia ficción y con toques de humor, un tanto infantiles pero efectivos. Lo mejor de la película es que uno va al cine con las expectativas de conocer a Bumblebee y te acabas enamorando de la chica. Lo cual le aporta de una extraordinaria dosis de humanidad a la saga Transformers de la que carecía gravemente.

La saga Transformers se había transformado en robots que se pelean con robots y nadie sabía por qué luchaban. Ahora con ‘Bumblebee’ lo sabemos, porque hay una serie de personajes, sobre todo la protagonista, por lo que vale la pena luchar y proteger. Hay un componente emocional por lo que vale la pena arriesgarse y lanzarse a la piscina.

Personalmente me recuerda narrativamente al Mago de Oz. La chica protagonista es una especie de Dorothy y su nuevo amigo Bumblebee es la suma del inteligente espantapájaros, el robot con corazón y el valiente león. Los dos juntos, sin proponérselo, seguirán el camino de las baldosas amarillas que les llevará a lo más profundo de su alma donde encontrarán la fortaleza para hacer frente a los Decepticons, los robots villanos de la peli. ‘Bumblebee’ es una película que se viste de ciencia ficción pero que en realidad es un viaje emocional, el de la protagonista.

Se trata de un rejuvenecimiento de la saga Transformers donde se combina el encanto juvenil con las tramas de robots. Los efectos especiales encajan a la perfección con la acción real y existe auténtica interacción. Sin embargo, en la parte narrativa de los robots sigue flojeando. Aunque la batalla final es muy emocionante y funciona bastante bien por su concisión en las escenas de acción y su tono dramático que termina en un pequeño torrente de emociones, lo que la hace perdurable.

De una bella factura visual contiene imágenes icónicas y pequeños guiños ochenteros muy simpáticos. Dirigida por Travis Knight de ‘Kubo y las dos cuerdas mágicas’ y protagonizado por una guerrera y emocional Hailee Steinfeld (‘Al filo de los diecisiete’) que le aporta frescura a la saga, John Cena (‘The Wall’) y Pamela Adlon (‘Better Things’).

Un buen reinicio de la saga Transformers que marca el camino a seguir de la franquicia virando el rumbo hacia la combinación perfecta de acción de efectos visuales y el contar una historia con personajes y emociones reales. Hay necesidad de más sobre todo porque terminas con ganas de conocer más acerca de la amistad entre los dos protagonistas. ‘Bumblebee’ tratará de impresionarte por la acción pero te ganará por su corazón.

Bumblebee: 6,75/10

PD1: Recuerda que él tiene más miedo de ti que tú de él.

PD2: El abrazo final.

PD3: La protagonista Hailee Steinfeld presentando la canción ‘Back to life’ de la banda sonora de la peli durante la gala de los MTV EMA celebrada este año en Bilbao.

Un café con spoilers: Roma | La masterclass de Alfonso Cuarón

Hay gente que sueña con el cielo cuando friega el suelo. Qué tontos. Jamás lo conseguirán pero ellos no lo saben. Hay gente con tan mala suerte que ha nacido para perder. Qué tontos. Por mucho que lo intenten jamás lo conseguirán pero ellos no lo saben. Se lo puedes decir en mil idiomas que jamás lo entenderán. Ellos seguirán erre que erre con su causa, en su cabezonería. No puedo imaginar qué clase de fuerza interior les tiene que mover por dentro para que sigan nadando contra viento y marea. Todo eso y más se esconde detrás del enigmático título de ‘Romade Alfonso Cuarón.

Eso sí. No esperen milagros. No los hay. Cuando la vida golpea, siempre lo hace dos veces. No hay palmaditas en la espalda, ni grandes heroicidades. Se trata de la magia de las pequeñas cosas que se esconden a simple vista en el segundo plano. Una película que es una oda a esos momentos invisibles que nadie ve. Cuando aparentemente no está pasando nada y está pasando de todo. Y es por eso por lo que, como espectadores, lo hacemos nuestra, por compartir esos momentos íntimos cuando nadie nos está mirando. ‘Roma’ es de una sensibilidad tan delicada que es capaz de emocionar en cualquier momento.  

La magia de un abrazo, la magia de saber esperar tu turno para hablar, la magia de no saber qué hacer y tirar para adelante, la magia de arrepentirte de haberte arrepentido cuando lo ves por primera vez masacrado por la mala suerte. Y aún así, hay qué ver, era lo más hermoso que había visto nunca. La belleza pura. La pura injusticia de la vida.

‘Roma’ es magia. La magia concentrada en los momentos breves de la vida diaria desde la perspectiva de las criadas que se encargan de cuidar de los niños y de la casa que relata la película. No se puede decir más de la sinopsis, tienes que verla. O mejor, tienes que ir descubriéndola.

La grandeza de la película radica en la fotografía. Una composición fotográfica impecable de las que hacen Historia en el Cine. Todo está perfectamente desordenado y desaliñado. Pero tampoco está tan perfecto para que parezca que sea perfecto lo cual hace que sea aún más perfecto. Para entender bien de lo que hablo tienes que verla.

Una fotografía que bebe del cine clásico, de obras anteriores del propio Cuarón y de amigos, y de los grandes maestros de la pintura como el uso de la luz y de la lluvia para marcar la profundidad de campo o como aquella otra escena del perro a quién le colocan delante de su destino de una forma que recuerda a ‘Los fusilamientos’ de Goya.

Alfonso Cuarón crea un microcosmos en cada uno de los fotogramas. En un mismo plano pueden estar sucediendo varias historias interesantes al mismo tiempo. El plano está compuesto de una belleza tan magistral que te redirige la mirada hacia la principal y otras, en cambio, hacia la secundaria. ‘Roma’ respira como se respira en la realidad, cada plano tiene vida propia, está en continuo movimiento, todo el mundo actúa independientemente y parece que nadie está al servicio de una historia principal.

La sensación que transmite al espectador es que realmente nos hayamos colado en un pedacito de realidad de la vida de estas personas. Es como si observásemos como viven, sufren y aman pero al mismo tiempo la realidad va a su bola y en cualquier momento podría estallar una revolución en las calles. Es como si salieras del cine con tu pequeño gran drama y a nadie le importara. La vida sigue porque la vida tiene que seguir.

Hemos hablado de que el movimiento forma parte de la fotografía de la película pero también el ruido y los silencios. La escena en la que la protagonista espera pacientemente su turno para hablar en el sofá es profundamente emotiva. Es como si de una parte del plano emanara una fuente de silencio que ni los gritos de los niños fueran capaces de distraernos a nosotros, los espectadores. El film está lleno de silencios pero la magia de la película radica en que es capaz de narrar a través de las imágenes.

Tampoco hay grandes discursos. Ni se alza la voz en ningún momento frente a las injusticias. A veces las historias se cuentan por sí solas. Como la metáfora del coche y la enorme entrada (¿triunfal?) del Rey de la Casa. El típico descuido tonto porque las mujeres no saben conducir. O el típico “no es culpa vuestra”.

Y en el medio de todo eso, un niño. Un niño que dice haber vivido muchas vidas. Un niño demasiado niño que le toca ser el primero en morir en las historias fraternales. Un niño que no se da cuenta de que está siendo criado por mujeres excepcionales. Un niño que todavía no lo sabe pero que ya sueña con conquistar los corazones de medio mundo con una historia de astronautas atrapados en el espacio, probablemente absurda. Ese niño ya se ha hecho mayor y se llama Alfonso Cuarón y ‘Roma’ es la historia de las mujeres que le criaron en casa. Un homenaje a todas ellas.

No te pierdas la magia que se esconde en ‘Roma’ de Alfonso Cuarón. Y después de todo lo escrito en esta reseña estoy casi completamente convencido de que la película os va a decepcionar. Es normal, forma parte de la magia y de la vida.

Roma: 9,50/10

PD: No importa lo que te digan. Siempre. Estamos. ROMA.

PD2: Dos apuntes más: 1) El VAR dice que no hay fallo de raccord. Y 2) Sí, lo has pillado, es un juego de palabras que tiene un nombre…

Un café con spoilers: Ha nacido una estrella | El alma rota del artista por Bradley Cooper

Nos encantan las historias de quiénes luchan por conseguir sus sueños. Te cuentan cómo alguien con cierto talento, muchas horas trabajadas, constancia, un poquito de locura y una pizca de suerte consigue alcanzar el sueño de convertirse en una estrella de la música. Pero lo que no te cuentan es lo que sucede cuando se apagan los focos, lo que hay detrás del escenario, la soledad, las horas bajas del artista, la historia del juguete roto. Bradley Cooper te lo cuenta en ‘Ha nacido una estrella’ con Lady Gaga.

Lo que más llama la atención de la sinopsis oficial de la película es que Lady Gaga interpreta a una artista emergente de la música. Qué digo emergente, aficionada. Un artista consagrado (Bradley Cooper) sale una noche a tomar algo y se la encuentra actuando en un bar de copas. Pese a su estado de embriaguez él cree haber encontrado a la próxima Lady Gaga.

Es como encontrar la aguja en el pajar. La película arranca con la emoción y el estilo vibrante de quién descubre a Lady Gaga entre la multitud sin que ella misma sepa todavía que es Lady Gaga. Un comienzo que hace soñar con imágenes icónicas, improvisadas noches de ensueño e inolvidables saltos al vacío.

Mientras la muchacha se deja llevar por el momento, su nuevo padrino en el mundo de la música le llenará la cabeza de grandes frases positivas que no harán otra cosa que afianzar su confianza en ella misma. Sin embargo, como espectador uno no sabe si detrás de todas esas frases tan profundas se esconde el noble objetivo de ligar o si esconden algo más. La película toma la vertiente de indagar en la maltratada alma del músico alcohólico.

El personaje de Lady Gaga se convierte en una estrella emergente con sus convicciones, sus dudas y sus inquietudes plasmadas en un papel. Mientras, la película muestra más atención a la estrella en decadencia que se convierte en un agujero negro y el riesgo que somete a quiénes se acerquen de arrastrarles con él hacia lo más hondo del pozo de la penumbra. Y sin embargo, puede estar tirado en la lona acariciando el KO y tener un momento de destello como su primer acorde, tan chispeante, con la guitarra en la actuación de ‘Pretty Woman’.

Una secuencia que arranca con un golpe que va directo a las costillas del personaje y que evoluciona hacia un patetismo que, al final, el golpe emocional se lo lleva el espectador. Bradley Cooper muestra las arrugas de su personaje a través del diálogo y entre las rendijas deja entrever una pequeña parte de su alma rota. Se atreve a no ser amable con su propio personaje pero sí que llega a ser justo con él.


El director Bradley Cooper decide evitar los flashbacks para construir su personaje a través de lo que dice y lo que hace sugiriendo que la opinión que tiene él mismo de su propio pasado puede no coincidir con la realidad. Por lo que la película resulta muy benévola con el personaje de Sam Elliot. Destaca la sensación que despierta algunas frases dichas por el protagonista que llegan al espectador como los lejanos ecos de un flashback, el de un niño que juega despreocupado con su trineo visto hace una eternidad en alguna de esas pelis antiguas de blanco y negro.

Se trata del debut en la dirección de Bradley Cooper y lo hace con una historia sobre el lado oscuro del éxito y los juguetes rotos. Una película sobre el mundo de la música que es para estar agradecido. Cuenta con una fotografía impecable, a veces demasiada, la construcción del relato parece un poco encorsetada y le falta cierta fluidez. Pero para ser una ópera prima resulta bastante prometedora y causa mucha curiosidad. Está protagonizada por el propio Bradley Cooper que está sensacionalmente duro y vulnerable dejando ver hasta las entrañas, y por Lady Gaga que brilla con un personaje cargado de emociones. Una interpretación que a mitad de la película te olvidas de la figura de Lady Gaga y solo queda su personaje. Acompañados por Sam Elliott (‘Deadwood’).

Estamos ante un drama romántico con carácter. El del carácter de un artista atormentado en decadencia, el retrato de un Van Gogh del Siglo XXI. Una nueva versión de ‘Ha nacido una estrella’ deslumbrante y emotiva donde se disfruta mucho de la música y se sufre con sus personajes. Una película que te acompañará durante meses.

Ha nacido una estrella: 7,50/10

PD: “Como no escarbes en tu alma…”

PD2: Shallow, de Lady Gaga y Bradley Cooper.

PD3: Maybe it’s time, Bradley Cooper

PD4: Look what I found, Lady Gaga

PD5: Always remember us this way, Lady Gaga

PD6: I’ll never love again, Lady Gaga

Un café con spoilers: ‘Girl’ | La chica que soñaba con llegar a ser una mujer

Lara es una chica de quince años que se presenta a las pruebas de acceso de una de las escuelas de ballet más importantes del país. Lara, al igual que otras muchas chicas de su edad, sueña con llegar a convertirse en una bailarina profesional. Puede parecer una chica normal pero Lara ha nacido con el cuerpo de un chico y tiene un gran problema del que no quiere hablar. Así arranca ‘Girl’, la película sensación de la temporada.

‘Girl’ es de una sutileza y de una sensibilidad extraordinaria. El director nos abre la puerta de la vida de la protagonista, tanto la pública como en su faceta más íntima, a través de una cámara sutil e inquieta que no para de narrar con las imágenes. Relata la vida de Lara con mucho tacto y, como espectadores, nos mete de lleno en la cabeza de la protagonista para hacernos sentir lo que ella siente.

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La vida de Lara no es fácil. Siente la presión lógica de los profesores de la escuela de ballet pero también la incomprensión de los compañeros, de la sociedad y hasta de algunos miembros de su familia. Aquella frase de la madre, que la llega a repetir como tres veces, que la sentimos como cae con la fuerza de un martillo sobre la autoestima de la protagonista.

Esa es la gran virtud de la película. Coloca al gran público, por lo general desconocedor (yo incluido) del drama que viven las chicas como Lara, para que conozcamos de primera persona lo que sienten cuando hablamos despreocupadamente y expresamos alguna frase a la ligera sin darnos cuenta de lo mucho que le puede afectar. La película nos pone en el lugar de Lara. ‘Girl’ es un ejercicio para aprender a empatizar con ella.

Creo que la película va dirigida, sobre todo, al gran público para que aprendamos a empatizar con esta problemática. La película arroja luz sobre los, digamos, ‘micromachismos’ pero dirigidos a las personas transexuales. De verdad, esas frases que son microhumillaciones gratuitas, y que muchas veces las decimos sin pensar y desde el más puro desconocimiento, aquí en la película se iluminan como luciérnagas en la oscuridad para advertirnos de su poder destructivo. Por eso creo que ver esta película nos enriquece como personas y nos ayuda a comprender.

La película nos muestra dos formas de presionar: la que busca un uso recreativo (aquella para echarse unas risas) como la de algunas compañeras, y la que inspira para madurar, como la de la profesora que sabe medir la intensidad de la presión y que termina fundiéndose en un abrazo. Son algunos de los momentos memorables de la película como la relación que tiene con su padre. Una relación sana y muy comunicativa. Pero con límites. Porque ella no deja de ser una chica de quince años ansiosa de cotilleos inocentes y su padre, divorciado, no deja de ser un señor de mediana edad que no es muy dado a compartir sus sentimientos.

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Por eso, aunque la relación que tiene Lara con su padre es de absoluto cariño y comprensión, no resulta suficiente para ella. Necesita la figura de una amiga para compartir confidencias. Lo bueno de la película es que no trata a su protagonista como a una santa y el resto son malos. Sino que ella misma respira de muchos matices y no se arruga para que la chica protagonista pueda llegar a parecer, y lo parece, que en algún momento de la película la chica resulta un poco cría llorona porque lo tiene todo y la vida no la trata del todo mal como para sentirse insatisfecha y sin embargo lo está.

Ese es el segundo punto de la película. Lara trabaja duro para convertirse en una gran bailarina de ballet y al mismo tiempo se somete a un cambio de sexo. El problema es que, como cualquier joven adolescente, le puede la impaciencia y quiere convertirse inmediatamente en una mujer.

Por supuesto que Lara es una chica valiente y fuerte pero, como todos en la vida, pasa por momentos de debilidad emocional. Vive por momentos de humillación como la escena de la noche de chicas, que el director aborda en un tono muy comedido, y que sin que ella se dé cuenta forma parte del proceso de madurez de una persona.

La frase del padre: “Yo veo a una chica. Pero tú quieres ser una mujer. Y esto no funciona así [no se consigue de repente sino que conlleva un proceso de madurez]” es realmente la clave de la película. Y continúa: “¿Acaso crees que yo me convertí en un hombre de la noche a la mañana?”. Por otro lado, da gusto verla en los breves momentos en los que lleva a su hermano pequeño al colegio. Es donde se siente más segura y orgullosa de ser ella misma. Se siente en plenitud.

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Contiene momentos muy memorables como el que vive sumergida en la piscina, que el director nos presenta en un tono como de sueño, donde la chica se queda al margen mirando lo que ella desea ser o cuando termina sentada en el patio de butacas viendo lo que ella quiere ser o la secuencia donde la chica pierde la confianza de bailar o, por supuesto, el gran final tan doloroso.

‘Girl’ es una película de una gran sensibilidad que aborda con una pasmosa sencillez un tema muy difícil de tratar. Y lo hace de forma brillante. Se trata de una ópera prima de Lukas Dhont donde la acción se va sucediendo de forma natural. Una película absolutamente imprescindible que a mí me ha ayudado a comprender muchas cosas de las personas trans pero también ha arrojado luz sobre mi ignorancia en este tema. Una película que te enseña a escuchar. Bravo. No se la pierdan.

Girl: 8,25/10

PD: -¿Eres su hermana? –Sí, lo soy.