Cada asesino en serie muestra un estilo a la hora de escoger a las víctimas, de sorprenderlas y de ejecutarlas. Cada cual se rige por su propio código pseudoético o abc del asesino. Y ya hemos visto tantas películas y series sobre el tema que más de una vez nos hemos puesto el sombrero y la gabardina de inspector Poirot movidos por la ilusión de poder resolver el acertijo mucho antes que el poli de turno. En la nueva miniserie de ‘Agatha Christie: El misterio de la guía de ferrocarriles’ la novedad radica en que se presenta al asesino desde el primer momento. Así que, ¿cómo se resuelve un misterio que no tiene misterio? La respuesta se esconde en tu interior.

Este nuevo Hercules Poirot está interpretado por John Malkovich que le aporta de una mayor profundidad si cabe a su personaje. Actúa como una roca impenetrable de la que intuyes su pasado pero que, en realidad, sabes que no tienes ni idea. Y así arranca la miniserie presentando a un asesino bastante rarito y con cierto estilo para el crimen pues se apoya de la guía de ferrocarriles para escoger a sus víctimas. Desde la primera letrita, la A, escoge un municipio y una persona del pueblo que empiecen por la letra A. Y así. Luego, le envía una cuidadosa carta a Poirot para su propio regocijo.

Así que el asesino juega con Poirot a través de las cartas misteriosas. Además, tiene la costumbre de dejar una guía de ferrocarriles junto al cuerpo sin vida de la víctima para que así el asesino haga partícipe de su juego al departamento de policía. Asimismo, el comisario de policía juega con Poirot para ver quién desenmascara antes culpable. Al final, la acción se reduce a un juego de a ver quién es el más listo de los tres entre el asesino, el comisario y Poirot. Mientras tanto, Poirot se hace preguntas.

La miniserie se desarrolla desde la sobriedad. No hay grandes ingenios ni rompecabezas imposibles. Todas las piezas se muestran a la vista del espectador para que se relaje sabiendo que el enigma está resuelto de antemano. Solo espera ver cómo acabarán atrapando al malo. Y así se van sucediendo los tres episodios: esperando a ver cómo atrapan al malo sin que se le pase por la cabeza cómo formar parte del juego y resolverlo antes que Poirot.

Porque al final si no tomas parte de este acertijo de la guía de ferrocarriles, el espectador puede verse reflejado en el personaje de la chica al que le hacen un favor cuando le quitan el novio y luego le vuelven a hacer otro favor al pretender devolvérselo. Y al final, ella no forma parte de las decisiones de su propia vida. Y no solo ella sino también algunos otros personajes de la serie que parecen movidos por hilos invisibles por otros personajes escondidos en la sombra. Como si las riendas de sus vidas no las llevaran ellos mismos.

Por eso, Poirot no pregunta quién es el asesino sino por el autor de los crímenes. Hay muchas mentiras que se ocultan a simple vista y solo pueden ser perceptibles si nos hacemos las preguntas adecuadas. Y en eso, Poirot es el mejor. Por eso, hay que ver ‘Agatha Christie: El misterio de la guía de ferrocarriles’.

No es una serie que quiera deslumbrar con artificios sino con la aburrida naturalidad de la vida cotidiana. Y ahí, entre la espesura del aburrimiento diario se esconden las piezas para resolver el misterio de la guía de ferrocarriles. Como se suele decir, mantened los ojos bien abiertos pero sobre todo escoged bien vuestras preguntas para el magnífico desenlace del tercer episodio. Y luego está John Malkovich que es la mejor letra del abecedario.

Agatha Christie: El misterio de la guía de ferrocarriles’ : 6/10

PD: Chin Chin.

Escrito por Jorge Martín

Periodista. Máster en RNE. Amante del cine, la sátira política y la Juventus de Turín. Me encanta viajar y leo todo lo que cae en mis manos.