Damas y caballeros. Pasen y vean. Sean ustedes bienvenidos… a la cárcel. Dejen todas sus pertenencias y sus libertades en la puerta. Así, fría y sucia se presenta ‘Fuga en Dannemora’ una serie de lo más incómoda y menos amable de los últimos años pero que termina resultando irresistible.

Nos adentramos en la típica rutina que se vive dentro de una cárcel, un lugar donde el tiempo se detiene y los límites los ponen los barrotes. Allí dentro los presos se dedican a matar el tiempo mirando al techo de su celda, jugando a las cartas, leyendo libros, trapicheando, drogándose e incluso matándose entre ellos. Hay quienes tienen la suerte de dedicarse a sus hobbies favoritos como la pintura o trabajar en el taller de costura de la penitenciaría.

Y así va pasando el tiempo en la cárcel de Dannemora. Presos que se conocen y se convierten en colegas, compañeros de trabajo o enemigos entre bandas rivales. Incluso se forjan amistades entre presos y guardias, entre asesinos y funcionarias. Pero para todos ellos, ya sean buenos o malvados, para todos ellos va pasando el tiempo. Se van sucediendo los días trapicheando o en jornada laboral pero todos ellos se mueven presos del tiempo.

Así se entra en ‘Fuga en Dannemora’, sin saber qué hora es. La historia podría estar perfectamente ambientada en el presente, hace treinta años o en los 70 y a nadie le extrañaría. Al entrar en la serie, la única pista que tenemos del exterior es la de las canciones que suenan en la radio. A través de ella nos situamos en el tiempo de una historia que resulta atemporal porque la lectura final es que los presos no se escaparon de la cárcel sino de la rutina de sus vidas.

La serie comienza con la noticia de la fuga de dos presos de la cárcel pero que por el propio tratamiento que hace en el primer capítulo se podría adivinar que dicha fuga parece no importarle ni a la propia serie. Resulta curioso que la huida de los presos no se presente como una hazaña o, todo lo contrario, como un peligro para la sociedad. Nada de eso. En realidad, parece no importarle a nadie ni a los compañeros presos ni siquiera a los policías. Más bien, la fuga se presenta como un ligero inconveniente, como una fuga en el Sistema que tarde o temprano acabará siendo reparada.

Dos auténticos actores de cine como Benicio del Toro y Paul Dano interpretan a los dos presos protagonistas que preparan la fuga de la cárcel. Benicio del Toro encarna a la fuerza de la naturaleza en su personaje pero también el arte del trapicheo. A veces es montaña, la paciente calma, fuerte y soñadora de pulso firme. De los que parece tenerlo todo controlado. Un personaje que es presencia y carisma. Su compañero de andanzas, Paul Dano encarna la inseguridad de la edad y al mismo tiempo la obediencia del obrero. De personalidad nerviosa, impaciente y más emocional. Aunque se concentra bastante bien y no se cansa en golpear cuando encuentra el punto flaco de un muro.

La tercera pata del trípode es una irreconocible Patricia Arquette que es la guinda del pastel. Interpreta a una mujer que trabaja como funcionaria de la prisión. Para darle emoción a su vida mantiene una especie de romance con uno de los presos. Y decir más sería privarles del resto del pastel porque el personaje de Arquette es una auténtica delicia. Sería mejor que la conocierais por vosotros mismos. Y ya está. La serie nos presenta tres personajes que, a priori, hace que nos preguntemos cómo demonios han acabado llegando ahí. Las vueltas que tiene que dar la vida, uno presume, para que esos personajes, los primeros por obligación y la otra voluntariamente, ingresen en prisión. La mala suerte de la vida que acecha en cada esquina pero no, la explicación es mucho más sencilla: la gente no cambia.

Lo que resulta muy curioso de la serie es ver cómo los personajes cambian dependiendo del lado de la verja en el que se encuentren. Porque rápidamente vemos cómo se comportan dentro de una prisión pero fuera de ella, en libertad, son verdaderamente distintos. Por eso el propio edificio de la cárcel se presenta como si fuera el cuarto protagonista de la serie. La prisión tiene sus propias reglas y su propia atmósfera sucia como de taller local de aluminio situado en cualquier polígono industrial a las afueras de cualquier ciudad. Y la serie quiere impregnar ese aire sucio en los espectadores.

La serie consta de ocho capitulazos dirigidos por Ben Stiller que arranca con una dirección muy del estilo de los noventa aunque con cierta sobriedad. Pero a cada episodio va mejorando hasta alcanzar un nivel de auténtica maestría cinematográfica. Destaca la escena de la claustrofobia en la tubería y, sobre todo, aquella secuencia inicial que comienza en la celda y termina en la alcantarilla lo que viene siendo la narración en imágenes de la ansiada travesía de dentro afuera hecha del tirón.

La esencia de la serie es la construcción de los personajes. De ritmo pausado pero sin pausa, la historia va avanzando y calando en el espectador, incluso se podría decir que termina por ser cómplice de la rutina que vive los tres personajes protagonistas. La historia nos conduce por las sinuosas curvas del camino hasta que de pronto, así de golpe y porrazo, la serie se marca un capitulazo en plan precuela para ahondar en los personajes y sus miserias que te deja una huella imborrable.

Fuga en Dannemora’ destaca por una magnífica fotografía, una ambientación muy cuidada y un ritmo de la narración al estilo ‘Fargo’ pero que termina por marcar su propia personalidad al relato. Está protagonizada por tres actores de cine como Benicio del Toro, Paul Dano y Patricia Arquette. Los tres son muy buenos. Les acompaña un David Morse muy acertado.

Qué esperar de una serie que va sobre personajes encarcelados, de una montaña que sueña con la libertad, de un joven que quiere vivir deprisa y de una mujer dominada por su egoísmo. Se puede esperar disfrutar de una historia que ansía respirar aires de libertad, romper con lo establecido y mucha (y perfecta) suciedad. ‘Fuga en Dannemora’ como una serie de tres personajes que planean escapar del sistema cuando en realidad solo desean salir de la rutina.

Fuga en Dannemora: 8/10

PD: “…algo tenía que hacer”.

PD2: Basada en una historia real.

Escrito por Jorge Martín

Periodista. Máster en RNE. Amante del cine, la sátira política y la Juventus de Turín. Me encanta viajar y leo todo lo que cae en mis manos.

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