Años 70. Una época en la que era raro ver a mujeres cursando estudios en las Facultades de Derecho y mucho menos ejerciendo como abogadas. Ruth Bader Ginsburg rompió las barreras y se atrevió a presentar numerosos casos donde la Ley discriminaba a las personas por cuestiones de género. Porque la verdadera cuestión de la película es que si la Ley es igual para todos por qué luego las leyes diferencian entre hombres y mujeres. Todavía hoy es una cuestión muy real, por eso hay que ir a ver ‘Una cuestión de género’.

La película repasa la vida real de Ruth Bader Ginsburg desde su entrada en Harvard como estudiante de derecho hasta su entrada en el mundo laboral. Todo ello en un mundo de hombres con su habitual palabrería de sutil menosprecio hacia las mujeres. Al no conseguir que ningún bufete la contratase, se pone como profesora de derecho en una asociación por la igualdad de género. Hasta que un caso sin importancia ni interés llega a sus manos.

El caso era el de un hombre al que le era denegada la ventaja fiscal de cuidador por la única razón de que la ley presuponía que solo las mujeres podrían dedicarse a tal ocupación y jamás un hombre se pondría a cuidar de su madre. Quizás en la época en la que se redactó esa ley tuviera cierta base pero la verdad es que tal disposición va en contra del espíritu de las leyes constitucionales que exponen que todos somos iguales ante la ley.

Resulta muy curioso cómo de un caso casi insignificante como este, que fácilmente se podría descartar con un simple ‘ese hombre no quiere pagar sus impuestos’ y pasar a otra cosa, y sin embargo Ruth quiso ir más allá y vio la oportunidad de dar el primer paso hacia la igualdad de género. Es como si la protagonista quisiera derribar el muro de cristal comenzando por retirar la piedra más pequeña.

Pero claro, los hombres que se ven amenazados por su discurso de igualdad harán lo que sea por desbaratar esa idea. Sin embargo, una sociedad se hace más fuerte cuando todos sus integrantes lo son y no solo una parte o la mitad de ellos. Y mucho menos cuando se ve rodeada de muros construidos por el miedo. Un verdadero hombre no le teme a una mujer.

Por eso la relación de Ruth con su marido es de igualdad. Juntos se complementan y juntos forman un magnífico equipo. Ahí donde no llega uno, llega el otro. Y viceversa. El primer caso que defiende Ruth le llega de las manos de su marido. Cuando Ruth defiende sus argumentos desde el corazón, cómo no hacerlo si es la primera afectada, será su marido el que aporte claridad al discurso. Y cuando su marido se vea superado por los acontecimientos, serán la chispa y el ingenio de Ruth las únicas claves para ganar el caso. Porque en el camino hacia la Igualdad solo se puede llegar si lo hacemos juntos.

Porque más allá de si la Ley se equivoca o deja de equivocarse, la película deja entrever que la Ley está incompleta. Se ve reflejado en el caso que defiende la protagonista. Porque ella no quiere restarle derechos a los hombres sino darles los mismos derechos a las mujeres tal y como estipulan las leyes constitucionales de un Estado de Derecho moderno. Es como si la Ley fuera una obra inacabada al que hay que añadir alguna frase para que su significado sea el preciso. O cambiar una palabra, como en la escena de la mecanógrafa a la que no le importa volver a reescribir el alegato de la protagonista solamente para hacerse entender mejor ante el tribunal.

Igualdad en todo incluso hasta en las cuestiones, quizás, menos agradables. Porque tanto hombres como mujeres tienen el derecho de trabajar en minas de sal o de formar parte del ejército. Y no solo eso sino de ascender a puestos de mando.

Una cuestión de género’ es una película muy interesante que quiere hacer visibles las pequeñas injusticias que se esconden en las leyes. Una película que quiere ser abierta al gran público protagonizada por una gran Felicity Jones (‘La teoría del todo’) y por Armie Hammer (‘Operación UNCLE’). Con un espléndido Justin Theroux (‘Maniac’). Acompañados por Sam Waterston y Kathy Bates.

Una película que demuestra que existen personas como Ruth Bader Ginsburg que defiende los mejores valores de la justicia y lo hacen desde el anonimato. Al final de la película uno desea conocer más de esa mujer y lo puede hacer con el documental ‘RBG’ nominado al Oscar. ‘Una cuestión de género’ es un film que no te dejará indiferente y que no te puedes perder.

Una cuestión de género: 6,75/10

PD: For the times they are a changing.

Escrito por Jorge Martín

Periodista. Máster en RNE. Amante del cine, la sátira política y la Juventus de Turín. Me encanta viajar y leo todo lo que cae en mis manos.