‘¿Podrás perdonarme algún día?’ es el título de la nueva película de Melissa McCarthy pero también es el título de una de las cartas falsificadas por el personaje protagonista, la escritora Lee Israel, haciéndose pasar por la literata Dorothy Parker. Siguiendo con el juego de la película a mí me gustaría fantasear con cuál sería la respuesta de la propia Dorothy Parker de conocer tal suplantación y me imagino que comenzaría con un cariñoso ‘Querida Lee Israel, ¿te podrás perdonar algún día?’. Y es que la película no va de falsificaciones sino de una persona que se cree un fraude cuando es, en realidad, una auténtica escritora. Así es, ‘¿Podrás personarme algún día?’.

Lee Israel es una biógrafa de famosos que está pasando por un bloqueo creativo en pleno momento de decadencia personal cuando no tiene ni para pagar el alquiler. Se refugia en el alcoholismo para poder evitar enfrentarse a la hoja en blanco y así van pasando los días. Hasta que descubre una vieja carta de una famosa vedet, la vende a una librería y se saca un dinero. Eso le inspira a creer que hay un mercado del que se puede aprovechar para ganarse un dinerillo extra: el de las cartas de famosos. Así que se lanza a falsificar cartas de famosos inventándose sus intimidades.

Puede que esta vez me haya extendido un poco con la sinopsis pero es que es lo menos importante de la película. Lo más interesante es cómo se describe al personaje protagonista. Una persona desaliñada, dejada, sin autoestima, áspera, difícil, mal hablada, solitaria y tremendamente desdichada. Por cómo habla se podría decir que es una mujer muy cultivada en las Artes y las Letras pero, francamente, como espectadores nos ponemos delante de una película que va de una mujer cuyo nombre no lo hemos oído mencionado en ninguna otra ocasión así que, de antemano, desconocemos su calidad literaria y hace que nos preguntemos si sus quejas tienen fundamento o simplemente forman parte de la pura pedantería habitual.

Pero lo cierto es que está  pasando por un momento de autodestrucción así que podríamos descartar la pedantería. Y por la forma de hablar se diría que es bastante ingeniosa a la hora de escoger las palabras. La película es el retrato de una mujer que no tiene el suficiente arrojo para ponerse delante de una hoja en blanco y ponerse a escribir sobre ella misma. A saber qué demonios aparecerán y le atormentarán, con cuáles se topará por el camino hacia el redescubrimiento personal pero, sobre todo, la revelación de la gran cantidad de mentiras que habrá dado por válidas y que no tienen ningún crédito.

Pero para descubrir la Verdad sobre ella misma, una Verdad que va a doler, y mucho, tiene que tener la valentía de dejar el vaso de licor y ponerse a escribir. Un auténtico acto de heroicidad porque descubrir la Verdad sobre uno mismo siempre duele, y lo que suele ser mucho más fácil es calmar a tus propios demonios con etanol en lugar de ponerte a pasar lista de tus diablillos interiores.

Y de eso va realmente ‘¿Podrás perdonarme algún día?’, de una mujer que vive en el drama de su propia existencia y que no es capaz de perdonarse a sí misma por sus errores, sus movidas y sus jodiendas. Y aunque nada de eso lo vemos en pantalla, todo eso lo podemos ir descubriendo a partir de la interpretación de Melissa McCarthy como Lee Israel, esa mujer que tiene que escuchar de sus escritos (cartas falsificadas) grandes elogios pero que van dirigidos a terceros. Esa mujer ingeniosa que hace gracia cuando habla de sus miserias pero que te parte el corazón cuando descubres que ella no pretendía hacerte reír, es que ella habla así, es que ella es así, es que ella sí es auténtica.

Melissa McCarthy realiza una deliciosa interpretación en el que equilibra la aspereza de su personalidad con la ternura. Cultivada en mil y una batallas, perdón, mil y uno sketches de ‘Saturday Night Live’, aquí ella hace reír sin pretenderlo inmersa en una historia de auténtico drama. Pasea entre el humor y el drama como si fuera fácil cuando es realmente complicado. Verdaderamente, se ha ganado la nominación al Oscar por este papel.

Su contrapunto es Richard E. Grant que interpreta a un hombre homosexual y que se hace amigo de la siempre desconfiada protagonista. Ir descubriendo su amistad es uno de los puntos más delicados y sensibles de la película. Hay chispa cuando están juntos y sus conversaciones son de lo mejor de la película.

El guion plantea la situación de las falsificaciones como punto de partida para poder hablar de la personalidad de la escritora. La película huye de las típicas historias de falsificaciones, engaños, robos y timos para centrarse en el drama de la mujer. Aunque sea la sinopsis central por ahí no va la película. Sino de una mujer que evita escribir sobre ella misma para no tener que enfrentarse a sus demonios.

Y todo eso no aparece explícitamente en pantalla. Es el espectador quién tiene que ir descubriendo a Lee Israel y la amarga ternura de su personalidad. Esta película no va de falsificaciones sino de una mujer que se cree un fraude cuando es, en realidad, una auténtica escritora.

¿Podrás perdonarme algún día? : 7/10

PD: Yo no creo en el bloqueo creativo. Te sientas, escribes y punto.

Escrito por Jorge Martín

Periodista. Máster en RNE. Amante del cine, la sátira política y la Juventus de Turín. Me encanta viajar y leo todo lo que cae en mis manos.

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