El 22 de julio de 2011 un ataque terrorista golpea Oslo, la capital de Noruega. Muy cerca de allí en la isla de Utoya unos jóvenes disfrutan de un campamento de verano. Algunos ni siquiera conocen la noticia, otros van corriendo la voz, apenas hay cobertura en la isla. Nadie sabe que el autor del ataque se encuentra allí con la intención de matar a cuántas personas se encuentre a su paso. Así es la pesadilla de ‘Utoya. 22 de julio’.

‘Utoya. 22 de julio’ comienza presentándonos a su protagonista de la que ya nunca más nos separaremos de ella. La cámara adopta un punto de vista subjetivo que persigue a la protagonista allá adonde va. Y lo hace con movimientos propios reaccionando a lo que va aconteciendo individualmente del resto de personajes. De esta forma es como si la película nos transportara en primera persona a través de la cámara que funciona como un ente propio que sigue a la protagonista. Así nosotros desde la butaca del cine perseguimos a la chica protagonista y la cámara se convierte en nuestros ojos dentro de la acción. Una delicia cinematográfica si no fuera porque la historia es una pesadilla de la que hay que escapar en primera persona.

09 ERIK POPPE - UTOYA 22. JULI

Se trata de un thriller con tintes del género de terror con una amenaza invisible pero muy presente a lo largo de toda la película. La cámara en mano le da autenticidad a la historia. Está rodado en un formato de plano secuencia muy elaborado y de un gusto exquisito. Un plano secuencia fundamental para generar tensión y plasmar el realismo del terror y el pánico de ver a gente corriendo despavorida. O incluso todo lo contrario, el miedo que da la calma y la angustia de toparse de repente con el asesino. A todo esto se suma que se trata de una isla de la que parece quedan atrapados sin salida a la espera de un rescate.

La película está rodada en tiempo real con un metraje de hora y media que es justo lo que duró la pesadilla de Utoya. Resulta vibrante, frenética por momentos y aguanta la tensión hasta el último minuto. Mantiene vivo el caos de la situación, la idea de que hay un asesino campando por sus anchas por la isla y la urgencia de buscar un refugio donde esconderse. Aunque consigue mantener la tensión hasta el final puede que de tanta tensión acumulada llegue a cansar. Resulta tan abrumadora que te puede sacar de la historia. Eso no quita para que la película sea en su conjunto un peliculón que no te puedes perder.

La película es toda una proeza de dirección de cámara con un gran trabajo de la actriz protagonista. ‘Utoya. 22 de julio’ más que una película es una experiencia sensorial inolvidable. Un thriller de puro género de terror que sorprende a los espectadores pero que para los auténticos supervivientes de aquel día fue toda una pesadilla de la que todavía hoy siguen sin poder olvidar. Y nosotros tampoco deberíamos para evitar que tragedias como estas se vuelvan a repetir.

Utoya. 22 de julio: 7,50/10

PD: Plano secuencia en primera persona.

Escrito por Jorge Martín

Periodista. Máster en RNE. Amante del cine, la sátira política y la Juventus de Turín. Me encanta viajar y leo todo lo que cae en mis manos.

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